Los hijos de Boyer inician una batalla judicial contra Preysler por quedarse la herencia de su padre

Los hijos de Boyer inician una batalla judicial contra Preysler por quedarse la herencia de su padre
Miguel Boyer e Isabel Preysler en una imagen de archivo (Foto: EFE)

Los dos hijos de Miguel Boyer y su primera esposa, la ginecóloga Elena Arnedo Soriano, Miguel y Laura, ya han comenzado a prepararse para entablar una larga batalla judicial contra Isabel Preysler, que se niega a repartir la millonaria herencia de su padre.

El ex ministro de Economía del primer Gobierno de Felipe González falleció en septiembre de 2014 en la clínica Ruber Internacional, a causa de una embolia pulmonar. Tan sólo unos meses después, el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa hizo pública su relación con Isabel Preysler.

Ha transcurrido un año y medio y, desde entonces, Miguel y Laura Boyer Arnedo ni siquiera han podido acceder a un inventario de los bienes de su padre. Cuando acudieron a su lujosa mansión de Puerta de Hierro para levantar un acta notarial de estos bienes, la reina de las revistas del corazón se lo impidió y se limitó a explicarles: "No hay nada que repartir, Miguel vino sólo con una maleta". Pero eso está muy lejos de ser cierto.

Los dos hermanos son economistas y están muy unidos. Laura ha trabajado para el Banco Santander en Miami y para el Instituto de Crédito Oficial (ICO). Su madre, la escritora y ginecóloga Elena Arnedo, fallecida en septiembre de 2015, fue una histórica militante del PSOE y abanderada de los derechos de las mujeres. Fue pionera en la introducción de la píldora anticonceptiva en España y concejal del Ayuntamiento de Madrid entre 2003 y 2007.

Aunque Isabel Preysler hizo lo posible por romper los vínculos de Miguel Boyer con los hijos de su primer matrimonio, Laura Boyer Arnedo mantuvo siempre una estrecha relación con su padre.

La factura del hospital

El ex ministro socialista sufrió en febrero de 2012 un ictus que le obligó a permanecer ingresado durante casi dos meses en la clínica Ruber de la calle Bravo Murillo de Madrid. Con una gran discreción, Laura acudió a diario a acompañar a su padre y leerle en voz alta. Isabel Preysler espaciaba más las visitas y aparecía siempre rodeada de una nube de fotógrafos.

Tras ser dado de alta, se produjo el primer encontronazo: Preysler pretendió que la factura del hospital fuera abonada por los hijos de Boyer, que a día de hoy aún no han visto ni un euro de la herencia de su padre.

Durante sus dos últimos años de vida, se produjo un rápido deterioro, físico y mental, de la salud de Boyer, por lo que sus hijos temen que no fuera consciente por completo de las decisiones que pueden afectar ahora a su legado.

Otros gestos han envenenado luego aún más la relación entre ambas partes: la rapidez con la que Vargas Llosa se instaló en la mansión de Puerta de Hierro provocó que Ana Boyer –hija del ex ministro con Isabel Preysler– abandonara la vivienda familiar. La fotografía del escritor ante la biblioteca de Miguel Boyer, publicada el pasado mes de febrero por una revista del corazón, ha reabierto ahora las heridas.

Joyas, libros y obras de arte

Pero su colección de libros no es el único legado de Miguel Boyer que sigue en manos de la reina del corazón. En la mansión se encuentran también algunas joyas –entre ellas, una botonadura de diamantes– y numerosas obras de arte de Sorolla, Sotomayor y Villegas, procedentes del patrimonio de su familia.

Entre ellas, un busto –obra del escultor Mariano Benlliure– del abuelo de Miguel Boyer, Amós Salvador, que fue ministro de Gobiernación de Manuel Azaña durante la Segunda República.

La propia Isabel Preysler se ha fotografiado en varias ocasiones ante un lienzo de Fernando Álvarez de Sotomayor, en el que aparecen la madre de Miguel Boyer, Carlota Salvador Sáinz de Vicuña, junto a su hermana.

Además de los libros, joyas y obras de arte, la propia mansión de Puerta de Hierro podría ser objeto del reparto de la herencia. De hecho, el ex ministro socialista compró al empresario Fernando Fernández Tapias los terrenos sobre los que se alza el chalé gracias a los 90 millones de pesetas que obtuvo con la venta de la vivienda de la calle Velazquez que perteneció a su padre, el ingeniero industrial José Boyer y Ruiz Benayán, fallecido en abril de 1988.

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La casa de veraneo de los Boyer en Irún, vendida a principios de los años 90

Apenas dos años después, Miguel Boyer obtuvo otros 150 millones de pesetas con la venta de la residencia de veraneo que su familia poseía en Irún. El inmueble se vendió por 600 millones de la época: correspondieron 150 millones a cada uno de los cuatro hermanos.

Este dinero habría servido para construir la suntuosa mansión de Puerta de Hierro, que fue bautizada por algunos medios como Villameona: cuenta con 44 habitaciones, 13 cuartos de baño y 2.000 metros cuadrados construidos.

La obra faraónica –que ruborizó a muchos ex compañeros de Miguel Boyer en el PSOE– provocó otro cisma familiar. La ex mujer de su hermano Agustín, Grazia Bergese, que también es vecina de Puerta de Hierro, denunció al matrimonio Boyer-Preysler porque el chalé no respeta el retranqueo respecto a su finca.

Una indemnización millonaria en FCC

El pleito se ha prolongado durante más de dos décadas hasta que, finalmente, Bergese ha logrado que el Tribunal de Estrasburgo confirme sus pretensiones y reconozca su derecho a ser indemnizada.

Al patrimonio procedente de su familia, hay que añadir los cuantiosos ingresos obtenidos por Miguel Boyer durante las últimas décadas. Tras abandonar el Gobierno de Felipe González, fue presidente del Banco Exterior de España, de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) y vicepresidente de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC).

Su salida de este grupo, debido a serias desavenencias con las hermanas Alicia y Esther Koplowitz, se saldó con una millonaria indemnización. Además, durante los últimos años de su vida, Miguel Boyer se convirtió en un cotizado conferenciante internacional como experto en cuestiones económicas.

En contra de lo que sostiene Isabel Preysler, el legado que el ex ministro socialista deja a sus herederos hoy va mucho más allá de una simple maleta con algunas prendas de ropa.

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