El alcalde usó de pantalla al edil de Hacienda para reservar la parcela ante notario

Daniel Pérez
El alcalde de Galapagar, Daniel Pérez, y su ex concejal de Hacienda, Fernando Arias.

No era un simple negocio personal. El alcalde de Galapagar, Daniel Pérez Muñoz, utilizó a su concejal de Hacienda, Fernando Arias, para comprar la parcela con la que dio un pelotazo de 60.000 euros.

Daniel Pérez formalizó ante notario el 21 de julio de 2014 la reserva para comprar un solar, destinado a la construcción de un chalé de dos plantas, en el camino de Navaltornera del municipio que preside.

Pero no es la firma de Daniel Pérez la que aparece en el documento firmado en una notaría de Torrelodones, sino la de su entonces edil de Hacienda y hombre de máxima confianza en el Consistorio, Fernando Arias, quien utilizó un "mandato verbal" expedido para actuar en representación del alcalde. Los intereses públicos y los negocios privados volvían a confundirse en torno a estos dos personajes.

Una reunión en la sede de la promotora

En este acto, Arias depositó 10.000 euros en metálico, a modo de señal que garantizaba al alcalde Daniel Pérez la opción de comprar la parcela edificable en un plazo máximo de tres meses: si no formalizaba la compra antes del 30 de octubre del mismo año, perdería el depósito y los derechos sobre la parcela. Finalmente, Pérez cerró la operación ante notario el 25 de septiembre de aquel mismo año, mediante el pago de 66.550 euros, con un cheque del Banco de Santander.

De esta cantidad, 40.000 euros corresponden al precio del solar, a los que hay que añadir un 21% de IVA, 6.000 euros de comisión para la inmobiliaria que comercializaba los terrenos, 6.000 euros por los gastos de mediación de la promotora MQBQ e idéntica cantidad para el vallado de la finca urbana.

No fue la única intervención del concejal Fernando Arias en el negocio privado del regidor de Galapagar. Prueba del interés personal que el alcalde tenía en este asunto es que envió a su concejal de Economía a una reunión que se celebró en la sede de la promotora BMQ, en la calle General Arrando de Madrid, para interesarse por los avances del proyecto de urbanización.

En aquella reunión,  el que entonces era el número 2 de Daniel Pérez en el Ayuntamiento puso sobre la mesa el nombre de una constructora “de confianza”, que a su juicio era la más adecuada para ejecutar las obras de urbanización. Pérez recurrió a su concejal de Hacienda para realizar esa gestión, porque en aquel momento estaban completamente rotas sus relaciones personales con los representantes de promotora que le había vendido el solar, debido a las fricciones surgidas durante la tramitación del proyecto.

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