PEDRO SÁNCHEZ

Pedro Sánchez se queda sin apoyos dentro de la OTAN para sustituir a Stoltenberg

España Cumbre OTAN
Pedro Sánchez en la Cumbre de la OTAN en Londres

La salida de emergencia del Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de irse a Bruselas a dirigir la OTAN en caso de ser derrotado en las elecciones generales del 23 de julio se ha esfumado. El actual secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, permanecerá en su cargo un año más, según reconocieron el pasado martes fuentes diplomáticas de la organización, «ya que la alianza busca la estabilidad y la unidad mientras intenta mantener el apoyo a Ucrania contra la agresión rusa». Este mismo jueves, los miembros de la OTAN han acordado prorrogar el mandato del noruego, lo que afianza la tesis de que Sánchez se queda sin el cargo.

La razón por la que Sánchez se ha quedado sin opciones es la falta de apoyos entre los 31 miembros de la organización, sobre todo, por ninguno de los cinco grandes, EEUU, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido. Frente a él se disputaban la secretaría general la primera ministra danesa Mette Frederiksen y el secretario de Defensa del Reino Unido Ben Wallace.

Como el nuevo jefe de la OTAN tiene que ser acordado por consenso después de un proceso de selección opaco y complicado, ninguna nominación se lleva a cabo antes sin un acuerdo político previo entre los miembros de la organización. De este modo, el anuncio de la extensión del mandato de Stoltenberg será hecho público antes de la cumbre que en quince días arranca en Vilna, capital de Lituania.

Pedro Sánchez ha hecho un esfuerzo considerable en el último año de promoción personal visitando las capitales de buena parte de los países miembros de la Alianza para recabar apoyos, pero con la excepción de Portugal y Turquía no había sido capaz de aglutinar consensos importantes. Además, en su contra siempre ha jugado gobernar en coalición con un partido anti-OTAN, que España es uno de los países que están en la cola de inversión en Defensa, no llegando al esperado 2%, y que hay países que recelan de que sea un hombre de izquierdas quien sustituya a otro individuo de izquierdas en una organización tan relevante en estos días.

En realidad el procedimiento para elegir al titular de la OTAN no pasa por la presentación de candidaturas formales, sino por consultas entre los aliados sobre distintos nombres que se consideran como los más adecuados para el puesto.

«Queremos un candidato con sólidas credenciales de liderazgo, que continúe el excelente historial de Stoltenberg, refuerce el apoyo a Ucrania y lidere la transformación de la OTAN para hacer frente a las amenazas y retos emergentes», según fuentes diplomáticas, incidiendo en que «lo ideal» sería que procediera de un estado miembro que «haya cumplido sistemáticamente el objetivo del 2% del PIB de gasto en defensa», cosa que en el caso español no se ha cumplido.

El primero en autodescartarse para la carrera a la sustitución de Stoltenberg fue el británico tras la reunión que hubo en Washington entre el presidente estadounidense, Joe Biden, y el primer ministro británico, Rishi Sunak, lo que ya vino a sugerir que EEUU quería que Stoltenberg se quedara.

El mandato de Jens Stoltenberg como secretario general de la OTAN expiró el 1 de octubre de 2022 pero la invasión rusa de Ucrania llevó a los líderes de la Alianza a pedirle que siguiera un año más. Aunque el ex primer ministro noruego debía tener un sucesor claro para finales del próximo septiembre, finalmente no ha habido consenso entre los aliados.

Dado que Stoltenberg permanecerá en el cargo hasta el 1 de octubre de 2024, el nombre del próximo secretario general probablemente se convertirá en parte de la batería de los principales puestos en Bruselas a repartir después de las próximas elecciones europeas de junio de 2024.

También significará que el nuevo jefe de la OTAN llegará a la sede solo unos meses antes de que un nuevo (o mismo) presidente de EEUU se establezca en la Casa Blanca por cuatro años.

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