Golpe al corazón nuclear de Irán: EEUU ataca la planta de Natanz e Israel destruye fábricas de misiles
Estados Unidos ha atacado la instalación, utilizando bombas antibúnker

Estados Unidos ha atacado este sábado la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, en Irán. Las fuerzas aéreas estadounidenses e israelíes siguen su campaña de bombardeos contra objetivos de la dictadura de los ayatolás de Irán, que empezó el pasado 28 de febrero con la eliminación del líder supremo Alí Jamenei. Estados Unidos ha atacado la instalación, utilizando bombas antibúnker. Durante una oleada de ataques aéreos en Teherán durante la noche, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han informado haber alcanzado decenas de objetivos relacionados con la producción de misiles balísticos iraníes.
Según el ejército, entre los objetivos alcanzados por la Fuerza Aérea Israelí se encontraban un complejo clave del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, los sicarios de los ayatolás, utilizado para la fabricación de componentes de misiles balísticos; un almacén de componentes de misiles; un complejo del Ministerio de Defensa iraní encargado de la producción de combustible para misiles; y otra fábrica de componentes de misiles.
En junio de 2025, durante la guerra de 12 días entre Israel y la dictadura de los ayatolás de Irán, Estados Unidos ya lanzó más de una docena de bombas GBU-57 Massive Ordnance Penetrator sobre las instalaciones nucleares subterráneas de Fordo y Natanz.
La dictadura de los ayatolás de Irán posee alrededor de 450 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, un nivel alto dentro del proceso de enriquecimiento nuclear. Este material está almacenado en instalaciones subterráneas profundas, principalmente en zonas cercanas a Isfahán y Natanz. Este tipo de almacenamiento subterráneo suele utilizarse para proteger infraestructuras sensibles frente a posibles ataques, dado que las instalaciones nucleares son objetivos estratégicos en conflictos internacionales.
La Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha informado este sábado que tras los ataques recientes, se detectaron daños parciales en edificios de acceso a la planta nuclear de Natanz. Estos daños habrían sido identificados a partir de imágenes satelitales, lo que indica que el seguimiento de la situación se realiza mediante tecnología de observación remota, dado el acceso restringido a estas instalaciones.
La OIEA ha señalado, sin embargo, que no se han observado consecuencias radiológicas, es decir, no hay indicios de liberación de radiación al entorno.
La organización ha aclarado que no se ha detectado impacto en la propia instalación subterránea de enriquecimiento de combustible (FEP, por sus siglas en inglés), la cual ya había sufrido daños importantes durante un conflicto anterior en junio de 2025. Esto sugiere que, aunque los accesos superficiales pueden haber sido dañados, las zonas críticas donde se lleva a cabo el enriquecimiento de uranio no habrían sido afectadas en este caso.
Tras el ataque más reciente, la OIEA ha anunciado que está investigando lo ocurrido para evaluar con mayor precisión los daños y posibles riesgos.
La OIEA ha confirmado que no se ha registrado un aumento en los niveles de radiación fuera de las instalaciones, lo cual es un dato importante que indica que, por el momento, la situación está contenida desde el punto de vista nuclear. Esto reduce la preocupación inmediata sobre la salud pública y el medio ambiente, aunque la situación sigue siendo sensible debido al contexto geopolítico y a la naturaleza estratégica de las instalaciones involucradas.