Sale a la luz cuánto pagan Kate Middleton y el príncipe Guillermo por vivir en Windsor
Kate Middleton y el príncipe Guillermo se han mudado a Forest Lodge
Los príncipes están pagando 307.500 libras al año (alrededor de 352.000 euros)
Kate y William tienen derecho a disfrutar de la propiedad durante 20 años
Ha salido a la luz una información importante. En OKDIARIO sabemos cuánto pagan los príncipes de Gales por vivir en Windsor. Según una información publicada por el diario británico The Times, Kate Middleton y su marido pagan actualmente 307.500 libras esterlinas anuales (unos 352.000 euros al cambio actual) por el alquiler de Forest Lodge, la residencia en la que viven junto a sus tres hijos desde el pasado año.
Guillermo de Gales firmó un contrato de arrendamiento de 20 años sobre la propiedad, cuyos detalles económicos se habían mantenido hasta ahora en estricta confidencialidad. La noticia ha despertado un notable interés en Reino Unido, donde el debate sobre el coste de la monarquía y la utilización del patrimonio de la Corona sigue despertando mucho interés.
¿Dónde viven los príncipes de Gales?
Forest Lodge se encuentra en los alrededores de Windsor y constituye hoy el hogar principal de los príncipes de Gales y de sus hijos: el príncipe George, la princesa Charlotte y el príncipe Louis. La mudanza se produjo en un momento clave para la familia, que buscaba un entorno más privado y espacioso, alejado del carácter institucional de Kensington Palace, en Londres, donde habían desarrollado gran parte de su vida familiar hasta entonces.
La propiedad destaca por sus amplias dimensiones y sus instalaciones. Según diferentes medios británicos, Forest Lodge dispone de un número de habitaciones significativamente superior al de Adelaide Cottage, la residencia que ocuparon previamente en Windsor.
Windsor, un refugio familiar
En el momento del traslado, Danielle Stacey, periodista especializada en información sobre la realeza británica para la revista ¡Hola!, explicó que la decisión respondía a una estrategia familiar muy meditada. «Es evidente que al príncipe y a la princesa de Gales les encanta vivir en Windsor. Los niños están bien adaptados a la cercana escuela Lambrook y seguirán estando cerca del castillo de Windsor para las funciones y compromisos reales», señaló entonces.
La experta también apuntó que la nueva residencia ofrecía a la familia un equilibrio más adecuado entre la vida institucional y la privada. «El cambio a Forest Lodge les proporciona más espacio y ya lo consideran su hogar definitivo, en lugar de que los niños crezcan entre los muros de un palacio», añadió.

La publicación de las cifras del alquiler ha permitido además establecer comparaciones con otros acuerdos residenciales firmados por miembros de la familia real británica en el pasado. Entre los beneficiarios de este tipo de contratos se encuentran el príncipe Andrés, duque de York, durante su estancia en Royal Lodge, así como los duques de Edimburgo en Bagshot Park.
Precisamente el caso de Bagshot Park ha vuelto a cobrar relevancia tras conocerse los detalles económicos del arrendamiento suscrito en 1998 por el entonces príncipe Eduardo.
En aquel momento, el hermano menor del rey Carlos III acordó el alquiler de la propiedad por un periodo de 50 años a cambio de una renta anual de apenas 5.000 libras esterlinas. Posteriormente, esa cantidad fue revisada al alza hasta alcanzar las 90.000 libras anuales, una cifra que la Oficina Nacional de Auditoría británica calificó como «valor de mercado».
El incremento del alquiler estuvo relacionado con las importantes obras de renovación acometidas en la residencia. Eduardo contribuyó con 1.36 millones de libras esterlinas para sufragar parte de los trabajos, mientras que la Corona asumió el resto de los costes, estimados en aproximadamente 3 millones de libras.
El nuevo búnker de Guillermo y Kate
La situación de Forest Lodge, sin embargo, parece responder a parámetros distintos. El importe anual que abonan Guillermo y Kate se aproxima mucho más a los valores inmobiliarios asociados a propiedades exclusivas en el entorno de Windsor, una de las zonas residenciales más codiciadas del Reino Unido.
La revelación busca también responder a las crecientes demandas de transparencia sobre el uso del patrimonio real y los acuerdos financieros de sus miembros más relevantes.
Pese al atractivo de la finca y a la tranquilidad que ofrece el entorno, la llegada de los príncipes de Gales no ha estado exenta de controversia entre algunos vecinos de la zona. Diversas informaciones publicadas en medios británicos apuntan a que las medidas de seguridad implantadas tras la mudanza provocaron molestias entre residentes locales.
Entre las actuaciones adoptadas figuran la instalación de nuevas vallas de seguridad, cámaras de videovigilancia y carteles de «prohibido el paso» en determinados accesos cercanos a la propiedad. Algunos habitantes de Windsor habrían expresado su incomodidad ante el aumento de restricciones y controles en áreas que anteriormente eran más accesibles.
La consolidación de Guillermo y Kate en Windsor se interpreta además como un paso significativo en la evolución institucional de los actuales príncipes de Gales. Desde el fallecimiento de la reina Isabel II y la posterior proclamación de Carlos III, el papel de la pareja dentro de la monarquía británica ha adquirido un peso cada vez mayor, tanto en términos representativos como simbólicos.
Temas:
- Famosos
- Kate Middleton
- OKD