Los asentamientos judíos en Cisjordania dejan de ser ilegales para Estados Unidos

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Vista del asentamiento israelí de Givat Harsina desde Hebrón, en Cisjordania (Foto: AFP)
  • Raúl Redondo | atalayar.com

Los asentamientos de Israel en Cisjordania han dejado de ser ilegales para EEUU. El Gobierno de Donald Trump no considera que estos vayan contra la ley internacional y da un nuevo impulso en favor de la comunidad judía (‘lobby’ de peso en la política y la sociedad estadounidense), complicando aún más el escenario en Oriente Medio, donde se acorrala un poco más a los palestinos y se reduce todavía más su posición política regional.

La determinación norteamericana sobre la ocupación hebrea significa un espaldarazo más a Israel y a sus intereses en la región y aleja más si cabe la solución política pactada y negociada del conflicto entre israelíes y palestinos, que se ha venido recrudeciendo bastante en las últimas fechas con el lanzamiento mutuo de cohetes y proyectiles entre la Franja de Gaza (gobernada por la organización palestina yihadista Hamas) y el Estado hebreo, hasta el punto de llegar a niveles de enfrentamiento armado no vistos desde la guerra protagonizada por ambos bandos en 2014.

El Ejecutivo de Cisjordania corre a cargo en este caso de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Este territorio, de 5.860 kilómetros cuadrados de extensión y de 20 a 40 kilómetros de ancho, no pertenece por derecho a ningún Estado e Israel no lo ha anexionado formalmente, salvo el área de Jerusalén Este, aunque la proliferación de colonias israelíes sobre el terreno ha venido siendo constante y ha venido siendo denunciada como algo contrario al derecho internacional.

En los inicios de este mes de noviembre, las autoridades israelíes ya aprobaron la edificación de 2.342 nuevas viviendas en los asentamientos judíos de Cisjordania, según denunció la organización pacifista israelí Paz Ahora.

Nuevas viviendas

El Consejo Superior de Planificación de la Administración Civil, la institución encargada de esta materia, dio luz verde al establecimiento de estos hogares hebreos en suelo palestino, en una zona que tendría que ser desalojada en caso de llegar a un acuerdo de paz entre Israel y Palestina. En lo que va de año, Israel ha aprobado la construcción de 8.337 viviendas en los asentamientos en terreno palestino, casi un 50% más que en 2018. Incluso durante los tres años de mandato de Donald Trump en la Casa Blanca se han aprobado casi el doble de viviendas que en los tres años anteriores.

Con esta nueva directriz, EEUU rompe esta tendencia histórica en la que durante las últimas cuatro décadas se había respetado la opinión legal dictaminada en 1978, sobre la cual el Departamento de Estado norteamericano definía los asentamientos como “incompatibles con la ley internacional”.

En esta línea, en una rueda de prensa ante los medios de comunicación, Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano, indicó que “el establecimiento de los asentamientos de israelíes en Cisjordania no es incompatible de por sí con la ley internacional”. Aunque Pompeo sí quiso aclarar que su país no considera estas colonias como legales, solamente que ha decidido “no expresar ninguna opinión sobre el estatus legal de ningún asentamiento en concreto”. Pompeo señaló que “no se pronuncia ni prejuzga el estatus final de Cisjordania”, al entender que tiene que ser solventado en contactos directos entre palestinos e israelíes; explicando que hay que abandonar la tesis de que sean los tribunales judiciales los que solucionen esta papeleta, algo que “no ha funcionado” últimamente, según sus propias palabras.

El encargado de la diplomacia estadounidense hizo referencia también al famoso plan de Donald Trump para solucionar el conflicto de Palestina, el cual lleva dos años de retraso y muchos expertos anuncian que puede que no se materialice nunca. Un plan cuya cabeza visible ha venido siendo Jared Kushner, yerno de Trump y asesor de la Casa Blanca encargado de establecer los contactos necesarios con la esfera árabe para poder dar una salida al conflicto palestino-israelí y que se ocupó de la cumbre de Bahréin en la que se expuso a los diversos representantes árabes que asistieron el programa económico sobre el que se fundamentaba la planificación norteamericana planteada para solucionar la problemática palestina, compuesto por unos 50.000 millones de dólares.

Boicot

Este cónclave fracasó porque la parte implicada más importante, el representante palestino, la Autoridad Nacional Palestina (ANP), rechazó la propuesta boicoteando todo el proceso en respuesta a la decisión norteamericana de apoyar la consideración de EEUU a Jerusalén como capital de Israel.

El giro diplomático parte por la mitad la tendencia general internacional que se había venido dando durante todos estos años en relación con la postura ante las colonias israelíes en Cisjordania e incide en la línea adoptada por Donald Trump y su Gobierno de respaldo absoluto a las tesis de Israel y de abandono total de los postulados que defiende Palestina. Algo a tener muy en cuenta por la gran influencia que posee la comunidad judía en la política y la sociedad norteamericana.

Aquí se incluye la decisión de EEUU de reconocer Jerusalén como la capital de Israel enviando a esta ciudad sus legaciones diplomáticas, tomada en diciembre de 2017 y que fue duramente criticada por romper con el consenso internacional al atentar de lleno contra los postulados de la comunidad árabe; y la postura de dar sustento a la reivindicación israelí sobre su soberanía en los Altos del Golán, enclavados en territorio sirio, postura respecto a la cual se quedó solo sin apoyo de la comunidad internacional.

De esta forma, los cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Rusia, China, Reino Unido y Francia, y los diez temporales para el período 2019-2020, Alemania, Bélgica, Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Indonesia, Kuwait, Polonia, Perú, República Dominicana y Sudáfrica, remarcaron que el territorio ocupado de los Altos del Golán no pertenece a Israel y que este reconocimiento estadounidense era contrario a las resoluciones de esta instancia de Naciones Unidas.

Esta trayectoria diplomática aleja todavía más la solución que se había planteado durante estos últimos años bajo la fórmula del establecimiento de dos Estados, reconociendo también el palestino además del israelí. Algo que se va difuminando más y más y que va convirtiéndose cada vez más en una utopía.

Y es que la gran mayoría de las naciones en el mundo consideran ilegales estos asentamientos al contravenir la Convención de Ginebra de 1949, por la cual se prohíbe desplazar población de una potencia ocupante a un territorio ocupado. El Departamento de Estado norteamericano se había acogido a esta directriz en 1978 bajo el ‘memorando Hansell’ y, desde entonces, absolutamente todos los Ejecutivos estadounidenses hasta la fecha habían considerado ilegales los asentamientos israelíes en territorio palestino. Incluso en 2016, el Gobierno de Barack Obama (antecesor de Donald Trump) decidió no vetar en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución que indicaba que los asentamientos hebreos en territorio palestino ocupado no tenían “validez legal”. La nueva opinión de la Administración Trump vuelve a los postulados de la época del también republicano Ronald Reagan, que en los años 80 del siglo pasado determinó que los asentamientos “no eran inherentemente ilegales”.

Promesa electoral

Esta deriva americana entronca directamente con la promesa electoral que hizo Benjamin Netanyahu, actual primer ministro de Israel en funciones, de anexionar todos los asentamientos judíos en Cisjordania. La propuesta de Netanyahu durante la campaña para las pasadas elecciones expresaba la intención de incorporar a territorio israelí los asentamientos de la Cisjordania ocupada, algo que levantó ampollas en el seno de la esfera palestina.

La Autoridad Nacional Palestina rechazó de plano la posición de Estados Unidos que entiende que los asentamientos israelíes en Cisjordania no están en contra de la legislación internacional y ha considerado que el gigante norteamericano no está capacitado para tomar parte en la solución del conflicto entre palestinos e israelíes: “Estados Unidos ha perdido por completo toda credibilidad y ya no tiene ningún papel en el proceso de paz”.

Abu Rdieneh, portavoz de la ANP, remarcó que EEUU “no tiene derecho ni está autorizado a revocar las resoluciones de la legitimidad internacional, ni tiene derecho a otorgar legitimidad alguna a los asentamientos israelíes". Además, tachó la afirmación de Mike Pompeo de “nula, rechazada, condenada y totalmente contraria al derecho internacional”.

La Liga Árabe expresó un sentir parecido y condenó enérgicamente la decisión tomada por el Ejecutivo de Donald Trump, al que ya no define como actor legítimo para poder tomar parte en el proceso de paz en Palestina.

Ahmed Aboul Gheit, secretario general de la Liga Árabe, remarcó en un comunicado oficial que el cambio de postura de Estados Unidos respecto a los asentamientos “hace pedazos lo que le queda de legitimidad moral”, derribando cualquier opción “por mínima que fuera” de alcanzar una paz justa basada en el fin de la ocupación en un futuro próximo a través de la mediación estadounidense.

Aboul Gheit también insistió en que ningún país, por poderoso que sea, puede formular por sí solo la legislación internacional, que es establecida por el común de las naciones, destacando que “los asentamientos siguen siendo nulos legalmente y una infamia para quien lo practique o apoye desde el aspecto moral”.

Posición europea 

Por su parte, la Unión Europea (UE) resaltó que considera ilegales los asentamientos judíos en territorios palestinos ocupados por Israel. “La posición de la UE sobre la política israelí de asentamientos en los territorios palestinos ocupados es clara y no ha cambiado”, remarcó en un comunicado oficial Federica Mogherini, alta representante de Política Exterior para la UE, tras saberse la nueva postura de EEUU. "La UE llama a Israel a poner fin a toda actividad de asentamiento, en línea con sus obligaciones como potencia ocupante", aseveró Mogherini.

De esta forma, Europa se reafirma en su posición de entender todo asentamiento como ilegal según la legislación internacional. Unas colonias que ahondan en la línea de entorpecer una solución política al conflicto palestino y alejar, prácticamente en su totalidad, la fórmula de dos Estados mediante el reconocimiento del de Palestina, junto con el de Israel.

Este proyecto es el que sigue defendiendo la política comunitaria europea como único viable para solucionar el conflicto entre hebreos y palestinos, al entender que es “el único modo realista y viable para satisfacer las aspiraciones legítimas de ambas partes”.

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