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Cómo cultivar y cuidar la menta

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Todos los pasos para saber cómo cultivar y cuidar la menta

A partir de semillas, con una maceta grande y con un suelo bien fertilizado es posible cultivar y cuidar la menta de forma fácil.

Una de las plantas con mejor aroma de cuantas podemos tener en nuestro jardín, es sin duda alguna la menta, que además requiere una serie de cuidados bastante sencillos, de modo que si deseas que la terraza o el jardín se llene con esta bonita planta sigue la guía de pasos a continuación, en la que te explicamos Cómo cultivar y cuidar la menta.

La menta es una planta herbácea perenne que se puede encontrar en muchas especies, de las cuáles la más común es quizás la hierbabuena. Tiene un sabor ligeramente picante y un fuerte aroma . Compuesta principalmente de agua, fibra, ceniza, proteínas y carbohidratos, la menta tiene una buena concentración de sales minerales . En particular, potasio , magnesio, cobre, manganeso, sodio y fósforo. El porcentaje de vitaminas, especialmente las de los grupos A, B, C y D, también es bastante bueno.Veamos ahora cómo cultivar menta y cómo cuidarla.

Pasos para cultivar y cuidar la menta

cultivar y cuidar la menta

  1. Uno de los primeros pasos para cultivar macetas es elegir una maceta adecuada para ello. Debes escoger un recipiente que sea grande porque la menta tiene un crecimiento intenso y se expande rápidamente, por el mismo motivo te será fácil reproducir la planta cortando o dividiendo los mechones.
  2. La maceta ideal podría ser un recipiente de loza o barro o un cajón antiguo en el que hayas hecho un par de agujeros para permitir que el exceso de agua se escurra. Es importante dejar suficiente espacio a la menta porque con el crecimiento la menta tiende a expandirse con fuerza.
  3. Aunque la menta solo suele crecer entre 30 y 45 centímetros, a lo ancho se expande mucho más, de modo que es mejor que cultives la menta en macetas de 45 cm de diámetro, para que no logre expandirse mucho más. Cuanto más ancho sea la maceta, más se expandirá la planta.
  4. En cuanto a la variedad de menta que elegir, es mejor decantarse por una  en función de nuestras necesidades geográficas. Por ejemplo, la menta clásica es muy resistente al frío, mientras que la Mentha spicata se las arregla para controlar mejor el calor.
  5. Tienes que colocar la maceta en un lugar bien ventilado, para garantizar cambios de aire en la planta, pero al mismo tiempo que no acabe sufriendo corrientes de aire frío.
  6. A la hora de cultivar la menta, puedes utilizar la técnica de cortar y reproducir o simplemente comprar plántulas, pero es muy fácil también cultivar la planta a partir de semillas.
  7. Lo mejor es mantener el sustrato húmedo durante la germinación, alrededor de 10 a 15 días.
  8. La menta prefiere un suelo rico, húmedo con un pH ligeramente ácido entre 6,5 y 7. Si el suelo en el que los iniciados cultivan menta es un poco "pobre", se debe añadir un poco de fertilizante orgánico.
  9. Si plantas la menta con semillas, los tiempos de germinación son muy cortos: en condiciones óptimas, 7 días son suficientes, incluso pueden durar hasta dos semanas. Una vez hayas esparcido las semillas, tienes que cubrirlas con una capa delgada de tierra y regar ligeramente para favorecer su germinación.
  10. En cuanto al riego, la menta prefiere el riego regular para mantener el suelo siempre húmedo: evita en cambio mojar las hojas para no dañarlas.
  11. La fertilización debe tener lugar cada 2-3 años durante el período de primavera, prefiriendo un fertilizante mineral basado en potasio, fósforo y nitrógeno.
  12. Periódicamente, tendrás además que eliminar las ramas y las hojas secas y, si eliges cultivar en el suelo debes favorecer la oxigenación del suelo.
  13. En cuanto a la recolección, el período ideal para ello es el verano: las hojas ricas en mentol y aceites esenciales pueden consumirse frescas o dejarse secar y luego reutilizarse para la preparación de tés o de hierbas.

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