Los arqueólogos se frotan los ojos: descubren en Pompeya marcas de ‘bombardeos’ romanos de hace 2000 años
Los arqueólogos de la Universidad de Campania han identificado en Pompeya unas marcas de impacto que apuntan a un sistema de disparo rápido utilizado hace más de 2.000 años. El equipo que dirige Adriana Rossi sitúa esas huellas en el asedio del año 89 a. C., cuando las tropas de Lucio Cornelio Sila atacaron la ciudad.
Las cavidades no encajan con los daños habituales de catapultas o balistas. Su forma y su distribución obligan a mirar hacia una tecnología poco habitual en el imaginario romano.
Así son las marcas de «bombardeos» romanos de hace 2.000 años en Pompeya
El equipo de Rossi trabajó directamente sobre la muralla norte de Pompeya, donde detectó cientos de pequeñas cavidades con contorno cuadrangular. A diferencia de los grandes impactos circulares ya conocidos, estas marcas aparecen agrupadas, con separación regular y en trayectorias ligeramente curvadas.
Los investigadores aplicaron escaneo láser de alta resolución, fotogrametría y modelos tridimensionales para medir cada huella. Ese análisis permitió distinguir entre erosión natural y daño provocado por proyectiles. A partir de la profundidad y la forma, el equipo reconstruyó el tipo de punta que pudo generar esas marcas.
El patrón resultante apunta a proyectiles metálicos pequeños, disparados en secuencia rápida desde una posición fija. Esa cadencia descarta las máquinas de torsión convencionales del arsenal romano, diseñadas para lanzamientos individuales de gran potencia.
La hipótesis que encaja con esos datos lleva a una máquina descrita en el mundo helenístico: el políbolo. Filón de Bizancio ya detalló en el siglo III a. C. un sistema capaz de cargar y disparar virotes de forma automática mediante un mecanismo de cadena. El equipo italiano cruzó esa descripción con las simulaciones digitales y encontró una coincidencia técnica sólida.
El contexto histórico refuerza la idea. Sila mantuvo contacto con territorios del Mediterráneo oriental antes de la campaña italiana, donde circulaban innovaciones mecánicas más avanzadas. Esa conexión hace plausible que incorporara este tipo de ingeniería a sus operaciones militares.
Por qué estas marcas de Pompeya cambian lo que sabíamos de la guerra romana
Es relevante porque las marcas de Pompeya obligan a revisar la imagen habitual de la guerra romana en época republicana. Hasta ahora, los arqueólogos habían identificado en la ciudad proyectiles de piedra, balas de honda y grandes impactos de artillería, todos asociados a armas de disparo único.
Las marcas apuntan a fuego sostenido y concentrado sobre puntos concretos de la muralla, y la disposición en abanico refuerza esa idea, ya que los atacantes buscaban barrer las zonas donde se situaban los defensores, no abrir brechas estructurales.
El políbolo llevaba décadas en discusión entre historiadores. Muchos lo consideraban un diseño teórico difícil de aplicar en combate real por su complejidad mecánica. La falta de restos físicos mantenía las dudas, pero las marcas en la piedra obligan a replantearlo. No aparece el arma, pero sí sus huellas.
Los propios autores mantienen la cautela y hablan de la explicación más probable con los datos disponibles. Ningún ejemplar del políbolo ha aparecido en excavaciones, y la interpretación depende de correlaciones entre textos antiguos y análisis modernos.
Aun así, el trabajo da una pista concreta y cara para trabajar en futuras investigaciones. Otros enclaves fortificados del Mediterráneo podrían conservar marcas similares que hasta ahora han pasado desapercibidas o se han atribuido a meros impactos genéricos.