Crisis del coronavirus

Los vecinos de Núñez de Balboa: «¿Pijos? Aquí viven varios políticos de extrema izquierda»

Los vecinos de Núñez de Balboa están hartos. Al malestar con la gestión del Gobierno, motivo por el que salen a manifestarse a la calle durante sus paseos, se suma el desprecio que la izquierda ha hecho de sus protestas diarias.

«No seépor qué dicen que aquí viven muchos pijos cuando aquí vive tanta gente de extrema izquierda», ha declarado una de las vecinas de la protesta de Núñez de Balboa en referencia a políticos como el portavoz de Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, que vivió en la zona. «Es peor ser un rojo con el puño en alto y vivir como un facha», ha añadido molesta.

«No tiene ningún sentido que nos digan eso porque las protestas son en función de las ideas y la libertad pero no del dinero», se ha quejado una de las asistentes al ‘paseo’ de este miércoles en la madrileña calle.

Otra de ellas preguntaba: «¿Tengo yo pinta de rica? Esta manifestación es de gente sensata que no queremos que nos sigan tomándonos el pelo. Quieren convertirnos en un país comunista», ha advertido.

Todos coinciden en que el menosprecio de la izquierda solo busca quitar importancia  a las protestas generalizadas que se están repartiendo por todo el territorio español. «Estas mentiras ya no nos hacen efecto. Estamos hartos y queremos una España sin gentuza», comentaba una de las vecinas.

Sobre la polémica del palo de golf, que resultó ser falsa, una mujer bromeaba: «Yo porque no tengo palo de golf que si no lo hubiese traído. Nunca he jugado ni he podido pero lo haría».

«Aquí venimos cada uno a protestar contra el Gobierno que tiene los peores récords de la crisis sanitaria. Hay pijos, hay personas mayores, jubilados… Hay de todo. Este movimiento es imparable», ha sentenciado uno de los asistentes habituales.

La policía ha advertido este miércoles a través de altavoces de la necesidad de no detener la marcha para cumplir con el decreto establecido por el Gobierno.

A pesar de que han pasado ya varios días, la afluencia continúa siendo elevada. Las cacerolas no han dejado de sonar durante algo más de una hora que ha durado la protesta. Pasadas de las nueve de la noche, los manifestantes llegaban en número prácticamente similar al de los últimos días.

Además, los vecinos han pedido que se acuda con mascarilla. Sin embargo, la distancia de seguridad es difícil de cumplir debido a que la calle no permanece cortada por lo que los asistentes se ven obligados a pasear por la acera y a muy poca distancia unos de otros.

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