MENORES VIOLENTOS

Varios menores se enfrentan a la Policía Foral para evitar la detención de una chica tutelada de 14 años

Uno de los agresores tenía 18 años y ha podido ser detenido por un delito de atentado contra la autoridad por tirar una botella de cristal contra los agentes

Pese a que Gobierno de Navarra defiende que existe normalidad con respecto a los menores tutelados este fin de semana una educadora ha sido atacada en un centro

La policía de Pamplona superada por el aumento de graves delitos cometidos por menores tutelados

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El pasado día 15 de mayo una patrulla de la Policía foral de Navarra patrullaba por las inmediaciones de la Plaza Sancho VII el Fuerte de Tudela. Allí, como cualquier fin de semana, detectaron un grupo de chicos y chicas jóvenes, algo habitual durante los fines de semana por ser punto de reunión de grupos de chicos y chicas que salen de marcha. Sin embargo, los agentes se fijaron especialmente en una de estas reuniones. Una de las chicas tenía solamente 14 años, pero no sólo eso propició la intervención policial, sino el hecho añadido de que se trataba de una niña fugada de un centro de menores de Pamplona.

El protocolo en estos casos no tiene lugar a dudas. Según fuentes de la Policía Foral de Navarra consultadas por OKDIARIO los agentes tenían aviso de la situación de fugada de esta niña y una vez identificada en Tudela, a 100 kilómetros de donde debería estar, y lo único que podían hacer era llevársela para reinsertarla en el centro que había denunciado su fuga.

Sin embargo, una intervención a priori sencilla y rutinaria, en Navarra la cohabitación con los menores tutelados no es la más deseable pese a la valoración permanentemente benévola que de la misma hace el Gobierno navarro, la intervención de los agentes en Tudela se complicó y mucho.

La actuación fue grabada por uno de los propios acompañantes de la niña de 14 años que durante todo el tiempo que está siendo conducida al coche de los agentes no para de repetir “Zacarías, vete, vete”, refiriéndose a uno de los varones que la estaban acompañando en la plaza y que junto a ella formaban parte de la media docena de personas que comienzan a acercarse poco a poco a la pareja de policías.

Se les escapó durante unos instantes

Tan cerca los tienen en un momento dado que los agentes deben repartirse entre quien custodia a la menor, que en un momento dado queda en el suelo tras tropezar caminando hacia atrás, y quien defensa en mano trata de repeler los intentos de los chicos por llevársela. Por fin, entre ambos agentes consiguen introducir a la menor en el coche y, pese a la violencia verbal del resto de menores, los agentes deciden subir a su vehículo para abandonar la zona. Sin embargo, sucede algo inesperado.

La chica consigue abrir la puerta del coche patrulla y comienza a correr calle abajo mientras sus amigos la jalean al grito de “corre, corre, no te pares”. Pese a ser jaleada, los policías consiguen alcanzarla y volver a detenerla. A estas alturas de los vídeos ya son tres los vehículos policiales en escena ante la extrema violencia mostrada por el resto de los menores que trataban de impedir la detención. Bueno, menores todos menos al menos uno, el que arroja una botella de cristal contra los agentes que perseguían a su amiga. Ese tipo ya ha sido detenido y tiene 18 años. Se enfrenta a un delito de atentado contra la autoridad. Por cierto, este chico, el de la botella, también es “una persona tutelada por el Gobierno de Navarra”, según las mismas fuentes policiales.

Para quien tenga la tentación de volver a esgrimir la excepcionalidad como argumento que explica este tipo de hechos, lamentablemente muy recurrentes, en Navarra, que valga un ejemplo más reciente aún que el episodio grabado en los vídeos que acompañan esta información. Este mismo fin de semana la Policía Foral de Navarra ha tenido que volver a uno de los centros de menores tutelados más conflictivos de la región, el de Marcilla.

En esta localidad navarra, cuyos vecinos protestan día sí y día también por la alteración de la convivencia que denuncian desde la implantación del centro de menores, acabaron siendo necesarios siete coches policiales para restablecer el orden en el centro tras la agresión de uno de los internos a una trabajadora de este. Pero es que el fin de semana anterior, el mismo de la detención de la chica en Tudela, el centro de Marcilla registró dos nuevos monites entre los más de 50 menores que tienen bajo su cargo. La Policía foral trata de averiguar si la fuga de la chica de Tudela se produjo también tras haber agredido ésta a otra educadora, pero ese dato aún no ha sido contrastado.

Diga lo que diga el Gobierno de Navarra la gestión de sus menores tutelados está lejos de ser una balsa de aceite, y si no que expliquen cómo acaba una cría de 14 años de botellón y a botellazos con la policía a 100 kilómetros de donde debería estar durmiendo.

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