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Sánchez no se siente tranquilo ni en Moncloa: contrata el sistema más avanzado de detección de intrusos

PSOE
Pedro Sánchez con su esposa en Moncloa.
Pelayo Barro

El paraguas de protección que el equipo de Pedro Sánchez aplica sobre el presidente del Gobierno en sus actos públicos, limitando su exposición a encuentros enlatados con figurantes que en muchas ocasiones militan en el PSOE, también llega a su esfera más privada: la de su domicilio. Un lugar al que sólo ha permitido acceder a las cámaras del documental biopic, que aún no se sabe si llegará a ver la luz. Moncloa blinda todo su perímetro y las áreas más sensibles del complejo presidencial con un completo sistema de alarma antiintrusos, mejorando el que ya tenía hasta ahora. El Ministerio de la Presidencia ha adjudicado el contrato de gestión de estos sistemas, que incluyen sensores de movimiento y alarmas perimetrales, a la compañía Securitas.

No es algo nuevo para el servicio de seguridad que protege Moncloa: individuos intentando acceder al perímetro del complejo presidencial saltando la valla. En ocasiones, los causantes son jóvenes en estado de embriaguez, dada la proximidad de las instalaciones a la Ciudad Universitaria de Madrid donde son frecuentes las fiestas. En 2018, por ejemplo, un joven un tanto desnortado accedió al complejo saltando una valla, pero fue rápidamente interceptado.

Para ampliar la protección del perímetro de Moncloa, Presidencia ha dispuesto un contrato con la compañía privada Securitas para que gestione las alarmas y sistemas de detección de intrusos. La inversión supera los 80.000 euros y el contrato lo firma la Subdirección General de la Oficina Presupuestaria y de Gestión Económica.

Alerta temprana

El sistema empleado es similar al que se utiliza en algunas bases militares españolas, basado en detectores perimetrales que pueden advertir de la presencia de un intruso conforme este pise el suelo. Según la firma privada, estos detectores aportan una «capa adicional de protección a un lugar de gran superficie, o donde es necesario un alto nivel de seguridad para mantener alejados a los intrusos y garantizar que sólo pueda acceder el personal autorizado».

Esta red de alarmas y detectores son capaces de identificar una posible brecha y lanzar lo que se denomina una «alerta temprana» al equipo de seguridad. Se desconoce si la intrusión activa algún tipo de mecanismo de disuasión al potencial intruso, o por el contrario no le advierte para que actúen los agentes de la Guardia Civil que protegen el perímetro de Moncloa y detengan al individuo.

Los sensores de movimiento que protegen Moncloa también detectan vibraciones en la valla mediante detectores instalados en las vigas, por lo que sólo poner un pie en ella puede activar la alarma.  Además, una red de cables enterrados bajo el césped advierten de variaciones en el peso y la presión sobre la tierra, identificando una brecha de seguridad.

Blindado

El equipo del presidente también ha blindado a Sánchez en su esfera pública, alejándole de cualquier contacto con personas de la calle para evitar, principalmente, que sea víctima de abucheos. Algo que le ocurrió recientemente en la Mercedes Fashion Week de Madrid, donde su presencia improvisada desató silbidos e insultos por parte del público.

Por ello, Moncloa ha optado no sólo por los actos políticos y mítines a puerta cerrada, sino por los encuentros prefabricados y grabados en vídeo con miembros de colectivos sociales que, en muchas ocasiones, han terminado siendo simpatizantes o militantes del PSOE.

Así ocurrió, por ejemplo, con los jubilados con los que jugó a la petanca tras cerrar un parque público, los estudiantes a quienes reunió en una biblioteca cerrada al público para vender su política de becas, o los dos jóvenes trabajadores -uno de ellos hermano de un asesor de Moncloa- a quienes visitó en su domicilio para recordarles su subida del salario mínimo. En todos los escenarios se cumplían dos circunstancias: había militantes del PSOE entre sus protagonistas y se realizaron en espacios blindados ante posibles abucheos o espontáneos. Ahora, parece que el blindaje llega también a su propio hogar.

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