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Sánchez enfría una nueva reunión de la mesa separatista tras aprobar las cuentas gracias a ERC

español en Cataluña
Pedro Sánchez y Pere Aragonès. (Foto: Europa Press)

ERC ya ha exigido al Gobierno una segunda reunión de la mesa de negociación del referéndum separatista. En su opinión, este nuevo encuentro debería celebrarse la tercera semana de enero. Pero aprobados los Presupuestos, donde los votos de ERC eran imprescindibles para Pedro Sánchez, las prioridades en La Moncloa son otras. Tal es así que enfrían al máximo la posibilidad de que ese foro se pueda reunir este mes de enero: «Hay cosas más importantes ahora mismo», señalan en el entorno del presidente.

Para los de ERC, que se han quedado solos en el foro bilateral, ya que Pere Aragonés vetó a sus socios de Junts per Catalunya por culpa de los nombres propuestos, dar continuidad a la mesa es clave de cara a su electorado. Es la apuesta moderada de la formación que dirigen Aragonés y Oriol Junqueras. Y la contrapartida para apoyar varias leyes, entre ellas la de Presupuestos, al Gobierno socialcomunista de Sánchez y Podemos. Tras el lío provocado por la imposición del catalán a las principales productoras de cine, como Netflix y HBO, que acabó en un acuerdo descafeinado de incentivar la producción en las lenguas cooficiales, ERC necesita marcar músculo en Cataluña.

El señalamiento de una fecha tan inminente en el calendario, mientras las dos delegaciones van trabajando en privado, responde únicamente al temor a que JxCAT pueda abandonar el Govern y provocar un adelanto electoral. Si eso ocurre, Aragonés, que viene jugando a la geometría variable sin sumar una mayoría con nadie, se quedaría solo. Hace semanas, desde el acercamiento de ERC a los Comuns para los Presupuestos, que los junteros no están cómodos. Los de Carles Puigdemont no esconden en privado su malestar con sus socios. Y nadie se atreve a negar que cuando se cumpla un año de las últimas elecciones, y sea posible la disolución del Parlament, no se provoque la ruptura si los sondeos vuelven a dar la presidencia a Junts. Jaume Giró es el elegido por Puigdemont para tratar de dar el sorpasso.

Para Ferraz y Moncloa, los socios de Esquerra continúan siendo «un actor muy importante». Pero en el complejo presidencial, el lugar donde se deciden las cosas, admiten que «el escenario ha cambiado». Con los Presupuestos ya aprobados, más allá de la reforma laboral y la Ley de Memoria Histórica, el PSOE no necesita a ERC para mucho más de aquí al final de la legislatura. Y aunque ambos se habían conjurado en dar frutos a la mesa de negociación a finales de 2023, justo cuando expiran prácticamente ambos mandatos, en el entorno de Sánchez explican que «no es bueno poner fechas».

Los socialistas, que hasta ahora les beneficiaba aupar a ERC frente a JxCAT, ven posible que Salvador Illa pueda hacerse con la presidencia en el medio plazo. De ahí que lo de ayudar a ERC, más aún cuando ya no pueden aportar mucho más a la estabilidad de Pedro Sánchez, pase a un segundo plano.

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