Sánchez se disfraza de Churchill: «Todo lo que puedo ofrecer es sacrifico, resistencia y moral de victoria»

Pedro Sánchez inició su mandato jugando a ser un conciliador Chamberlain ante los independentistas, y el dramatismo de los acontecimientos le ha obligado ahora a disfrazarse de Winston Churchill. O al menos así se lo han aconsejado Iván Redondo y el resto de asesores de La Moncloa.

«Todo lo que puedo ofrecer es sacrificio, resistencia y moral de victoria», ha recitado Sánchez durante su rueda de prensa, leyendo el discurso en el teleprónter desde el Palacio de La Moncloa

Esta vez, no ha comenzado su intervención hablando sobre el descenso en el consumo de queroseno. Sus primeras palabras han sido para lanzar «un emotivo recuerdo para las víctimas y los familiares, que sufren la impotencia del duelo» y un «mensaje de ánimo a los afectados».

Pedro Sánchez ha reconocido que el número de fallecidos por coronavirus crece de forma «abrumadora», pero ha eludido mencionar su cifra. En cambio, sí se ha referido en dos ocasiones a los «más de 12.800 compatriotas» que ya se han curado y han sido dados de alta.

Alternando la proximidad del tono humano, con la épica del lenguaje bélico («libramos una guerra contra un enemigo común que diezma la salud de los ciudadanos», ha dicho), el presidente del Gobierno ha advertido que «la pandemia actúa ciegamente, ha dejado en tierra nuestros aviones, ha cerrado las escuelas, ha colapsado los hospitales y paralizado las fábricas».

Y todo ello pone en evidencia, ha añadido, «la fragilidad de la vida humana. Hoy la tercera parte de los seres humanos estamos confinados en nuestras casas para luchar contra el virus, el enemigo común».

Durante su discurso, ha animado a los españoles a «combatir a único enemigo que nos amenaza en esta guerra, que es el virus y sus estragos sanitarios, económicos y sociales».

Y se ha mostrado convencido de que los españoles lograrán vencer «esta guerra contra un enemigo criminal que arrebata vidas, siembra devastación económica y desolación humana».

Sánchez ha aprovechado la rueda de prensa para justificar la tardía respuesta del Gobierno español, que se negó a actuar contra la epidemia hasta después de las manifestaciones feministas del 8M. «Ninguno teníamos en mente la magnitud de este desafío», ha insistido, «estamos ante una pandemia global que no respeta fronteras ni distingue entre Gobiernos de uno u otro color político».

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