Qué es un talud: cuál es su función y por qué es un elemento clave en el accidente de tren de Adamuz
Este elemento de estabilidad estructural también se usa en carreteras
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El término talud ha pasado a primer plano tras el grave accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba), donde varios vagones se salieron de la vía. Aunque para muchos es un concepto desconocido, se trata de un elemento habitual en obras de transporte y desempeña un papel esencial en la seguridad de carreteras y líneas de tren.
Un término conocido en ingeniería
En ingeniería civil, un talud es una superficie inclinada que conecta dos niveles distintos del terreno. Puede formarse de manera natural, como en laderas o montes, o de forma artificial cuando se modifica el relieve para construir infraestructuras. En el ámbito ferroviario, el talud delimita lateralmente la plataforma sobre la que se asientan las vías y permite adaptar el trazado del tren a la orografía del terreno sin recurrir a pendientes bruscas.
Su función principal es resolver los desniveles entre el terreno original y la superficie horizontal por la que circulan los convoyes. Gracias a estos planos inclinados, las vías mantienen una inclinación progresiva y estable, algo imprescindible para garantizar la seguridad y el correcto funcionamiento del material rodante, especialmente en líneas de alta velocidad o tráfico intenso.
Los tipos de taludes
En las infraestructuras ferroviarias se distinguen dos tipos básicos de taludes. El primero es el talud de terraplén, que se crea cuando es necesario elevar la vía por encima del terreno natural. Para ello se aportan tierras, gravas o piedras hasta alcanzar la cota deseada, quedando a ambos lados unas pendientes inclinadas que contienen ese relleno. El segundo es el talud de desmonte o corte, que aparece cuando la vía discurre por debajo del nivel original del suelo, obligando a excavar el terreno y dejando paredes inclinadas a los lados del trazado.
El diseño y mantenimiento de estos elementos es clave para la seguridad ferroviaria. Los taludes soportan el peso de la infraestructura (balasto, traviesas y raíles) y contribuyen a la estabilidad del conjunto. Además, cumplen una función fundamental de drenaje, ya que facilitan la evacuación del agua de lluvia y evitan que se acumule sobre la plataforma, algo que podría comprometer la adherencia y la integridad de la vía.

Para prevenir la erosión causada por el agua o el viento, los taludes suelen protegerse con vegetación, mallas metálicas u otros sistemas de contención. Si estas medidas fallan, pueden producirse desprendimientos de tierra o piedras que invadan la vía y aumenten el riesgo de accidentes, como ya ha ocurrido en otros puntos del país en episodios de fuertes temporales.
Su importancia en el accidente de tren de Adamuz
En el caso de Adamuz, dos vagones del tren siniestrado se precipitaron por un talud de aproximadamente cuatro metros de altura, un factor que ha agravado las consecuencias del accidente. Precisamente por ello, este elemento forma parte central de la investigación en curso. Las primeras hipótesis descartan un error humano y apuntan a posibles problemas relacionados con el material rodante o con la propia infraestructura, donde el estado y el comportamiento del talud podrían resultar determinantes para esclarecer lo sucedido.