Pablo Hasél

El policía apaleado en la emboscada de Madrid es una mujer: ¿Protestará Irene Montero?

La protagonista de una de la escenas más violentas contra la policía pertenece a la Unidad de Prevención y Reacción de la Policía.

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El miércoles por la noche media docena de agentes fueron rodeados en el centro de Madrid por varios manifestantes violentos y organizados que prepararon una emboscada en toda regla. La mujer policía del grupo fue la peor parada. Primero fue pateada por un encapuchado y tras hacerle perder el equilibrio recibió una lluvia de golpes en el suelo. Se recupera de las contusiones mientras sus compañeros denuncian que la estrategia policial contra este tipo de violencia es insuficiente. A la misma hora que Pablo Echenique mostraba todo su apoyo, solidaridad y comprensión a los que estaban quemando las calles de Madrid y Barcelona, atacando comercios particulares y destruyendo mobiliario urbano cientos de agentes de Policía en Madrid y de mossos en Cataluña no sabían todavía si acabarían la noche en sus casas o en el hospital.

Los violentos que la atacaron sólo vieron un uniforme, pero este diario ha sabido quién lo viste. Se trata ni más ni menos que la oficial al mando de ese grupo atacado, y por eso es la que trataba de vigilar la retaguardia poniendo a salvo a sus agentes. Quienes la conocen hablan de ella como «una gran policía, de las que sale a ayudar al ciudadano». De hecho ingresó en el cuerpo en 2007 y antes de llegar a la Unidad de Prevención y Reacción estuvo destinada en Seguridad Ciudadana y Policía Judicial. Con apenas 40 años es una mujer policía que entrega su cuerpo y alma a su oficio y a su vocación.

“Lo que ha pasado estas pasadas noches no es algo improvisado. Detrás de esto hay mucha preparación y organización que ya hemos visto en el pasado pero que ahora se está ejecutando con una violencia inédita. Y para colmo se respalda desde determinados asientos ni más ni menos que del Congreso de los Diputados”. OKDIARIO ha hablado con varios miembros de las Unidades de Intervención Policial y de las Brigadas Móviles de Policía Nacional y Mossos d`Esquadra para analizar los hechos acaecidos en las últimas horas, principalmente en Madrid y Barcelona, y que ha acabado con multitud de detenidos y docenas de agentes heridos.

Pero nos hemos querido fijar especialmente en una secuencia a la que ha tenido acceso este diario. Se trata de un angustioso vídeo de apenas un minuto que deja muy a las claras el nivel de violencia organizada que está habiendo durante estas protestas. Ahora sabemos, y por indagaciones propias, no por deseo de la protagonista, que la persona que es hostigada y finalmente apaleada es una mujer miembro de la Unidad de Prevención y Reacción del Cuerpo nacional de Policía de Madrid, que para colmo, según las fuentes consultadas, puede que no fuera la unidad más adecuada para este tipo de actuaciones. «Para empezar, en mitad de un episodio de semejante violencia es inaceptable que seis agentes vayan solos y sin cobertura de fuego», explican las fuentes especializadas consultadas por este diario, que por fuego quieren decir armas detonadoras con munición no letal.

En segundo lugar, los seis agentes de la Policía Nacional no van pertrechados con las protecciones habituales de los equipos de control de masas y sólo disponen del uniforme, un casco anti impactos, un escudo y poco más. «Al ser una unidad destinada a hechos muy concretos ,como concentraciones deportivas, carecen de elementos como protecciones de alta resistencia para las extremidades y el tronco», analizan las fuentes consultadas.

Otro grave error atribuible al responsable del despliegue policial y no a los policías que estaban en pleno centro de Madrid es el lugar en el que se encuentran al inicio de la grabación. Están en un cruce de calles y en una de ellas una barricada preparada con vallas de señalización está ardiendo y les impide acceder hasta las personas que se encuentran al otro lado arrojándoles todo tipo de objetos, desde adoquines hasta botellas de cristal. Los agentes retroceden, siempre cerca los unos de los otros. «Ahí en medio, tan pocos policías, están vendidos».

“Es básico tener cerca a los compañeros tanto por tu propia seguridad como por la del resto. En todas estas protestas se escucha siempre como gritan ‘somos más’ y eso es cierto. Lamentablemente hemos tenido casos en los que a un compañero rezagado se les ha echado encima una multitud”. Un agente miembro de la Unidad de Intervención Policial de la Policía Nacional analiza el vídeo de la emboscada para OKDIARIO.

Una emboscada ‘profesional’

“Nada más arrancar el vídeo se ve como un tipo encapuchado amaga con atacar a los compañeros, lo que provoca el desplazamiento del grupo, siempre juntos, hacia la acera contraria y pasa justo lo que tratamos de evitar: uno de los agentes se queda rezagado, sólo un poco, pero lo suficiente como para que el personaje encapuchado le lance una patada que le impacta en la espalda y casi le hace caer al suelo”.

El grupo de policías vuelve a juntarse, pero ya son decenas de violentos quienes les rodean y se escucha claramente como uno de ellos grita “a por ellos” y el resto obedece arrojando todo tipo de objetos. De repente se ve volando hacia el grupo de agentes un monopatín eléctrico.

“Se aprecia cómo los compañeros sujetan los escudos con una mano, con la otra las defensas y a la vez tratan de mantener contacto físico con el resto tocando sus hombros para mantener el grupo junto. A la vez tienen que ir caminando de espaldas para mantener la distancia con los agresores y tener tiempo de reacción, pero dejan la retaguardia desprotegida y sin vigilancia, y por eso pasa lo que pasa a continuación”. Y es justo en ese momento del vídeo cuando se ve a otro de los violentos arrojan otro patín eléctrico a los agentes, pero esta vez al suelo, sin que ellos se percaten, a su espalda, en un burdo, pero peligroso intento de hacerlos caer. Lamentablemente lo consiguen.

“Son sólo unos segundos, no hace falta más, pero se ve cómo apenas el agente ha caído al suelo y empiezan a golpearlo sin piedad. Es el claro ejemplo de que han perdido el miedo, nos emboscan y acabarán matando a uno de nosotros”. La sentencia del policía que habla con este diario puede parecer exagerada pero el resto del vídeo le da la razón. Al policía caído lo golpean una y otra vez con palos, papeleras, vallas, extintores y todo tipo de objetos. De repente se oye un disparo. Es una salva. Otra unidad de agentes de la Policía de Madrid llega con armas largas de dispersión de masas para auxiliar a sus compañeros. Los violentos huyen, pero no se retiran. Solo van en busca de otro policía al que golpear.

Por cierto. La policía brutalmente apaleada pasó la noche dolorida en su cama tras la somanta de palos, pero el jueves por la mañana ya estaba de nuevo al frente de su unidad y hoy también.

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