Invasión rusa de Ucrania

Podemos prohibió a Sánchez enviar armas a Ucrania a cambio de su lealtad a la posición española

Pedro Sánchez y Ione Belarra.
Pedro Sánchez y Ione Belarra.

La relación entre los socios del Gobierno de coalición vuelve a pasar por un momento «muy delicado». La invasión rusa de Ucrania, y la respuesta que España y la OTAN deben dar a la misma, ha vuelto a dividir a PSOE y Podemos. A toque de corneta, horas después de que Izquierda Unida pidiera la disolución de la OTAN, Pedro Sánchez logró que nadie de su Ejecutivo pusiera en cuestión la posición oficial de España. A cambio, la organización morada ha prohibido al presidente, que a priori marca la agenda exterior española, enviar armas letales a Ucrania. El propio Sánchez lo confirmó este lunes en una entrevista en TVE aunque evitó aclarar si lo hacía por exigencia de Podemos.

De momento, la única ayuda que ha salido en nombre de España hacia Ucrania es en forma de material sanitario y de protección contra los impactos. El Ministerio de Defensa, en dos aviones que partieron este domingo desde Torrejón de Ardoz, mandó 5.000 cascos balísticos, chalecos antibala y equipos NBQ. Únicamente de protección, así como material sanitario y 100 camas para los heridos.

Al sucumbir a las exigencias de Podemos, España, que es uno de los principales productores de la industria armamentística, ha renunciado a enviar armas de guerra a Ucrania para ayudarles a luchar contra una gran potencia militar como es Rusia. Una decisión que va en línea con las proclamas del No a la guerra que han sostenido los de Ione Belarra en el tiempo. Paralelamente, Margarita Robles, de viaje a El Líbano, sí ha anunciado este lunes que se enviaría más personal militar a las zonas fronterizas para proteger el territorio OTAN.

La tímida respuesta de España, que mantiene un perfil bajo pese a la petición de ayuda de Ucrania, contrasta con la firmeza de otros estados. Alemania enviará mil lanzagranadas antitanque y 500 misiles de defensa antiaérea Stinger pertenecientes a las fuerzas armadas del país. Bélgica, 2.000 ametralladoras y 3.800 toneladas de combustible. Holanda, 200 misiles Stinger, 30 detectores de metales, dos robots de detección de minas, dos radares de vigilancia, cinco de localización de armas, 100 rifles de francotirador y 30.000 piezas de munición. Suecia, que ha roto su tradicional neutralidad, suministrará 5.000 lanzacohetes y equipamiento valorado en 37,7 millones de euros además de otra partida de 47,2 de apoyo.

Noruega ha roto con su histórica decisión de no enviar armas a países no pertenecientes a la OTAN que estén en guerra y armará a Ucrania. Finlandia, que se mantiene como país no alineado desde 1956, enviará 2.500 rifles de asalto, 150.000 balas y 1.500 armas antitanque. Dinamarca enviará 2.700 lanzacohetes. Portugal entregará granadas y municiones de diferentes calibres, radios portátiles completas, repetidores analógicos y fusiles automáticos G3. Francia aún no ha concretado el detalle de todo lo que entregará al Ejército ucraniano, aunque sí habrá material de guerra y petróleo.

Acuerdo con Yolanda Díaz

El pasado viernes, tras el comunicado que hizo público Izquierda Unida, Sánchez y Yolanda Díaz mantuvieron una conversación al margen de Podemos en la que fijaron una posición común. Un acuerdo que obligaba a todos los ministros a no poner en cuestión la posición del presidente y los ministros de Asuntos Exteriores y Defensa.

Hasta hoy, todos han cumplido, aunque haciendo malabarismos y juegos de palabras. Solo el jefe de filas de Unidas Podemos en el Congreso, Jaume Asens, se ha desmarcado públicamente este lunes. No le gusta enviar armas ante la invasión rusa porque «no va en la línea de la distensión» y pide centrar los esfuerzos en «encauzar» el conflicto con medios diplomáticos, ante las vías de diálogo abiertas entre ambos países.

En la formación morada no gustó nada que Díaz, que no forma parte de la dirección del partido, negociase una postura de obligado cumplimiento que va en contra de su ideario. La vicepresidenta es el único puente tendido entre Podemos y el presidente del Gobierno. La única interlocutora válida que puede hablar en nombre de ambas partes y alcanzar acuerdos.

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