Covid en la cárcel

Marlaska permite que los presos tengan encuentros íntimos en regiones con el Covid disparado

El ministro del Interior se borra de sus responsabilidades y delega en cada cárcel la decisión de cancelar visitas.

Marlaska permite que los presos tengan encuentros íntimos en regiones con el Covid disparado
Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior del Gobierno de España.

Las entradas desde el exterior a las cárceles españolas han demostrado ser el mayor riesgo de contagio de Covid pàra los presos durante toda la pandemia. El ejemplo más cercano lo hemos tenido en la prisión valenciana de Picassent, donde tras el regreso de permiso de un interno se cuantificaron más de 60 contagios entre reclusos y trabajadores de la cárcel.

Según fuentes penitenciarias, y por otra parte es lógico, el origen de los brotes siempre viene de fuera a través de trabajadores, voluntarios, reclusos que salen y entran de la cárcel e incluso personal médico o estudiantes y profesores universitarios que acuden a diario a prisiones de toda España ha realizar labores de voluntariado o estudios docentes. Sin embargo, si hay un foco de contagio detectado en prisión ese es la entrada desde el exterior de familiares y amistades de los reclusos que tienen encuentro personales con ellos de forma regular.

Tan demostrado está ese extremo que conviene hoy recuperar un texto difundido por el Ministerio del Interior en 10 de marzo de 2020 que afectaba a las cárceles de Madrid, Álava y Logroño: “Se suspenden todas las visitas que no se realicen a través de locutorio. Solo se permitirá el acceso al personal laboral o funcionario y al personal extra penitenciario cuya labor sea imprescindible. Las medidas excepcionales, adoptadas en coordinación con el Ministerio de Sanidad, se aplicarán a partir de mañana y tendrán una vigencia inicial de 14 días. Hasta la fecha solo se ha registrado un positivo por COVID-19 en las prisiones de la Administración del Estado: el de una trabajadora del Centro Penitenciario Madrid VI.”

De eso hace casi un año, la pandemia acababa de entrar en España, no había datos de tasa de incidencia y solo se había detectado una trabajadora de prisiones contagiada. Esta semana que España se plantea si será o no nuevamente confinada, con una tasa de casi 689 casos por cada 100.000 habitantes y con más de 2.000 positivos diagnosticados en todas las cárceles al menos 20 cárceles españolas mantienen las visitas personales a presos a lo largo de todo el país a pesar del Covid. ¿Y cómo es eso posible? En teoría no lo es.

OKDIARIO ha tenido acceso a una circular enviada a todos los directores de los establecimientos penitenciarios del país, y una vez leída se obtienen dos conclusiones. La primera que Marlaska sigue el paso del presidente del Gobierno, que no es otro que pasar del mando único a que cada comunidad autónoma gestione la pandemia por su cuenta. Eso es lo que le ha dicho Instituciones Penitenciarias a los diferentes centros, que ellos decidan las medidas que se deban tomar en según qué situaciones. La otra conclusión preocupa más y es que los directores de las cárceles están desoyendo las recomendaciones. Y si no atentos a este fragmento obtenido de ese documento:

Tasa recomendada: 250-300 casos

«Es importante tener en cuenta la situación epidemiológica de la Comunidad Autónoma correspondiente y de cada provincia o municipio donde se ubique el centro penitenciario y las localidades de donde procedan los familiares y allegados que vayan a comunicar, valorando la tasa de incidencia acumulada en los últimos 14 días.

La Subdirección General de Sanidad Penitenciaria remitirá periódicamente dicha tasa por provincias suministrada por el CCAES. En consecuencia, en función de la situación epidemiológica del Centro, de la Comunidad Autónoma y/o provincia/municipio, y en concreto, cuando la tasa de incidencia acumulada en los últimos 14 días supere el rango de 250‐300 por cada cien mil habitantes, de acuerdo con las indicaciones acordadas por las autoridades autonómicas y locales correspondientes, se valorará la adopción de las medidas específicas que se estimen necesarias para prevenir el impacto de la pandemia en el interior del establecimiento”.

Así que las medidas hay que tomarlas con una tasa que ronde los 250-300 contagios por cada 100.000 habitantes. Tres cárceles de Andalucía permiten comunicaciones familiares e íntimas con una tasa de 625 casos, en Aragón pasa igual y su tasa es de 613 contagios. En Baleares se puede visitar e intimar con presos en dos de sus tres cárceles y su tasa es de 653 casos por cada 100.000 habitantes, como en Castilla La Mancha o Castilla y León, que pese a tener tasas de 1.000 y 910 casos respectivamente tienen centros penitenciarios en su territorio donde cualquier ciudadano puede entrar para convivir durante un par de horas e incluso mantener relaciones íntimas con reclusos.

Asociaciones de trabajadores penitenciarios aseguran que lo prudente sería restringir las visitas a las meramente orales, bien a través de teléfono o de locutorios, incluso ampliar sus horarios, pero seguir permitiendo el contacto físico indiscriminado en habitaciones cerradas entre personas que vienen del exterior y reclusos que luego conviven con otros internos y funcionarios no parece una buena idea para contener la incidencia del Covid entre los presos.

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