Ministerio del Interior

Marlaska entrega sólo 2 cascos balísticos para cada grupo de 30 policías que combate al narco

Tras varios años reivindicando este material, los agentes reciben "sólo migajas"

Marlaska entrega sólo 2 cascos balísticos para cada grupo de 30 policías que combate al narco
Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior.
Rosalina Moreno

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha entregado los primeros cascos balísticos a los policías que combaten el narcotráfico, pero sólo dos para cada 30 agentes. Los policías están que trinan con la medida. «Esto son migajas», es «un disparate», denuncian indignadas a OKDIARIO fuentes policiales, señalando que así tienen que enfrentarse al narco, que está cada vez más fuerte y con mejores medios materiales.

Tras años reivindicando este material, se encuentran con que solamente pueden llevar protección balística en la cabeza los dos policías que van al frente del operativo, pese a la peligrosidad a la que se enfrentan.

Ésta es la cruda realidad de los agentes de las Unidades de Prevención y Reacción (UPR), que de forma habitual realizan intervenciones de riesgo, como entradas y registros a inmuebles, entre ellos de narcos y de yihadistas. Asaltos donde los efectivos entran a sus inmuebles tirando la puerta abajo con ariete y todos ellos están expuestos por igual. Ahora, esta situación está obligando a los mandos a decidir quiénes van protegidos y quiénes no dentro de un mismo operativo.

Los policías de las UPR se dedican a la prevención de la delincuencia, y el mantenimiento del orden público y la seguridad ciudadana. Son los únicos policías nacionales desplegados en el plan de seguridad contra el narcotráfico en el Campo de Gibraltar. Entre sus funciones también está la reacción e intervención ante cualquier situación que requiera de una actuación inmediata.

Actualmente, integran estas unidades 2.200 agentes, repartidos en 72 grupos operativos a lo largo y ancho del territorio nacional, en sus 45 instalaciones. Y cada grupo está compuesto por unos 30 policías, que actúan en equipos operativos de seis agentes.

Dotación insuficiente y reparto desigual

Desde principios de este año, algunos grupos de las UPR están recibiendo estos cascos balísticos. Sin embargo, el reparto está siendo desigual. A los agentes de Madrid todavía ni les han llegado; mientras que en otras localizaciones, la dotación es de sólo dos o tres cascos por grupo, según informan a OKDIARIO fuentes policiales. Aunque dichas fuentes han informado a este diario de dónde se encuentran los que han recibido, han pedido que no se detalle por miedo a represalias.

Sólo unos pocos grupos, los más «afortunados» –dicen con ironía los agentes–, han recibido cuatro, una cantidad que tampoco llega para todos los efectivos del grupo.

Esta escasez está conllevando que los pocos cascos recibidos circulen en los distintos turnos. Y eso sólo los que pueden hacerlo porque ya hayan recibido alguno.

Ha sido la Unión Federal de Policía (UFP) la que ha dado la voz de alarma a OKDIARIO en exclusiva para denunciar públicamente esta «chapuza» que «compromete la integridad física de los agentes». Algo que, además, es «totalmente incoherente de forma operativa: protección para unos y riesgo para otros», según critica.

Si bien la adquisición de este material supone un avance, los agentes denuncian que la forma en que se está distribuyendo es «preocupante» para su seguridad.

Otras chapuzas

Lo cierto es que ésta no es la única chapuza que enfrentan los miembros de las UPR relacionada con los cascos. Anteriormente, esta unidad llevaba los mismos cascos que la Unidad de Intervención Policial (UIP) –los antidisturbios–, que son sólo de protección, no balísticos, y no presentaban problemas, más allá de ser viejos.

Sin embargo, Marlaska quería que fueran diferentes y adquirió unos que han sido sonados porque obligan a los agentes soltar el escudo de protección y el arma para subir y bajar la pantalla, ya que han de hacerlo con las dos manos, en vez de con una, como es lo habitual. Se trata del modelo FE-KV3, de color azul marino y con una franja amarilla, los de la UIP son negros.

Además, estos cascos no tienen sellado hermético. Al subir y bajar la pantalla se deforma la goma que debería sellar el ajuste superior, lo que permitiría la entrada de líquidos inflamables y corrosivos sobre los ojos y cara de los agentes. En consecuencia, con ellos se rebaja el estándar de protección. Ante semejante escenario, los policías también alzaron la voz pidiendo que les fueran restituidos provisionalmente por los antiguos, pero los continúan llevando.

Lo que no esperaban es que también iban a tener problemas con los balísticos. Esta entrega desigual les ha supuesto «un gran disgusto».

Riesgos evitables

«Es inaceptable que los policías tengamos que trabajar en condiciones desiguales y asumir riesgos evitables por falta de medios adecuados», declara indignado a OKDIARIO Carlos Quero, portavoz de este sindicato policial, quien hasta 2024 sirvió precisamente en las UPR. También ve «inaceptable que los propios policías tengan que elegir quién va protegido y quién no».

Además, este agente destaca que «no vale eso de que sólo lleven el casco balístico los primeros del operativo, porque los que van detrás barriendo habitaciones o los del binomio de apertura también se exponen”.

En este sentido, indica que sólo en 2023, la UPR hizo en Madrid 365 entradas y registros, y que en dichas instalaciones es habitual encontrar armas. Es el último dato al que ha tenido acceso y que apunta para dar fe de los riesgos a los que se enfrentan.

«En materia de seguridad no se puede escatimar ni actuar de forma parcial. La seguridad de los policías no puede depender de repartos ni de dotaciones incompletas», señala Quero, un subinspector con 17 años de ejercicio en la Policía Nacional.

Hay dinero para lo que quieren

«Si no aceptaríamos un autobús con cinturones para unos sí y otros no, tampoco podemos tolerar protección balística sólo para algunos agentes», apunta, criticando que «Interior tiene medios para lo que quiere». A este respecto, recuerda que la Guardia Civil anunció el viernes pasado una licitación de 100.000 euros en abanicos, gorras y bolis, un día después de hundirse el techo del cuartel de Mieres (Asturias).

También ha anunciado una licitación de 733.000 euros en jardinería en El Pardo mientras tenía a las agentes sin termo y con duchas frías. Algo que ocurrió el pasado mes de diciembre.

A esto se suma, además, como también ha informado OKDIARIO, que Marlaska destina dinero de Seguridad Ciudadana a embellecer fusiles antiguos para desfiles.

La UFP reclama que de forma urgente se dote a las UPR de cascos balísticos para todos los integrantes de los equipos. Consciente de las limitaciones presupuestarias, exige que al menos en cada grupo dispongan de seis para un equipo entero. «¡Qué menos!», sentencia Quero, reclamando que en la planificación de los recursos se priorice la seguridad de los agentes.

Sólo en el Campo de Gibraltar se han producido 244 agresiones a policías y guardias civiles a manos de los narcos desde que Marlaska es ministro del Interior. Entre 2018 y noviembre de 2025, por lo que la cifra es todavía mayor. Y algunas de ellas han acabado con agentes fallecidos. Sin embargo, el ministro les niega la profesión de riesgo. Una afrenta ante la que la UFP movilizará el próximo 9 de mayo en la catedral de la Almudena, en Madrid.

En homenaje a los agentes caídos en acto de servicio, entre ellos David Pérez y Miguel Ángel González, asesinados por narcos en febrero de 2024 en Barbate (Cádiz). Y para pedir a la Almudena el reconocimiento de profesión de riesgo que Marlaska les niega. La movilización será secundada tanto por policías como por guardias civiles.

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