Ni claveles ni geranios: la planta ideal para absorber el calor en tu balcón y crear un refugio verde para el verano
En verano, cualquier balcón orientado al sur puede acumular un calor que hace el espacio directamente inhabitable a mediodía. Y frente a esta tediosa situación, la solución más común, llenarlos de claveles y geranios, resuelve la parte decorativa, pero se olvida del problema térmico. Estas plantas no tienen capacidad de modificar el microclima de su entorno de forma perceptible.
Las plantas que sí lo consiguen son aquellas con una tasa de transpiración elevada. Hablamos aquí de plantas con mucha superficie foliar que liberan vapor de agua de forma continua, enfriando el aire inmediato. Entre ellas hay una que lleva décadas en los viveros españoles sin que la mayoría de los compradores sepa exactamente lo que tiene entre manos.
¿Cuál es la planta que convierte a cualquier balcón en un refugio verde este verano?
La protagonista es el helecho de Boston (Nephrolepis exaltata), una planta tropical originaria de América Central y del Sur que debe su nombre a la ciudad donde se cultivó por primera vez de forma comercial, a finales del siglo XIX.
Sus frondes colgantes (los arcos de hojas que caracterizan a los helechos y que bien se pueden apreciar en la imagen destacada) pueden alcanzar los 60 centímetros de longitud y crear un efecto de cortina vegetal que transforma cualquier balcón en un espacio completamente distinto.
A diferencia de los geranios o los claveles, cuyo valor es principalmente estético, el helecho de Boston actúa como un humidificador natural.
Esto porque libera vapor de agua de forma constante a través de miles de pequeñas estructuras en la superficie de sus hojas, un proceso que puede bajar varios grados la temperatura percibida en su entorno inmediato y que resulta especialmente eficaz en espacios semiprotegidos como los balcones con paredes en tres lados.
Además de refrescar, purifica el aire: es uno de los mejores filtradores naturales de formaldehído, un compuesto que se desprende de barnices, pinturas y materiales de construcción y que se acumula en espacios con poca ventilación.
El funcionamiento del helecho de Boston: ¿Cómo y por qué refresca?
Para quien no lo sepa, las plantas regulan su temperatura interna liberando vapor de agua a través de sus estomas, unas pequeñas aperturas en la superficie de las hojas. Este proceso, llamado transpiración, consume energía térmica del entorno, de forma similar a como el sudor humano enfría la piel.
En el helecho de Boston, la enorme superficie total de sus frondes (formadas por decenas de pínulas pequeñas) hace que la tasa de evaporación sea muy superior a la de otras plantas de balcón de tamaño comparable.
El resultado práctico es que actúa como un pequeño climatizador pasivo. Absorbe agua por las raíces y la devuelve al ambiente en forma de vapor.
Cuantas más plantas se coloquen juntas, más perceptible es el efecto. Una hilera de tres o cuatro helechos orientada al norte o al este puede marcar una diferencia real en las tardes más calurosas del verano.
Punto por punto, cómo cuidar el helecho de Boston en el balcón durante el verano
El helecho de Boston tolera bien el exterior en verano siempre que se cumplan dos condiciones: ausencia de sol directo y humedad suficiente. La mejor ubicación es un balcón orientado al norte o al este, o cualquier posición en la que la planta reciba luz difusa sin que el sol caiga sobre ella más de una hora al día. El sol directo de mediodía quema las frondas en pocas horas.
En cuanto al riego, en verano necesita agua dos veces por semana: el sustrato debe mantenerse húmedo, pero sin encharcarse.
Para compensar la baja humedad ambiental del interior peninsular en los meses de calor, conviene nebulizar las hojas una vez por semana con agua pulverizada y colocar un plato con guijarros y agua bajo la maceta, lo que genera humedad por evaporación sin mojar directamente las raíces.
Para concluir, la fertilización es sencilla: abono líquido diluido a mitad de concentración cada quince días durante la primavera y el verano, nada en otoño ni invierno.
Antes de las primeras noches frías, conviene llevarlo al interior. El helecho de Boston no tolera temperaturas por debajo de los 6 °C, pero en primavera volverá al balcón más frondoso que antes.
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