Curiosidades

El motivo por el que muchos llevan una pelota de tenis a mano siempre que viajar en avión: lo piden los expertos y ésta es la explicación

Pelota de tenis en el avión
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Cuando viajamos en avión, solemos tener muchísimo cuidado con lo que metemos en la maleta para no pasarnos del peso en el caso del equipaje facturado. En cuanto a la maleta de mano, las aerolíneas establecen restricciones respecto a las medidas y los elementos que podemos llevar. Ahora, la osteópata Tracy Hannigan recomienda llevar una pelota de tenis a la hora de viajar en avión; un objeto que ocupa muy poco espacio y aporta grandes beneficios, especialmente en vuelos largos. La razón es muy sencilla de entender: aliviar molestias como rigidez en el cuello, dolor lumbar o tensión en los hombros.

La osteópata recomienda llevar una pelota de tenis en el equipaje de mano y, durante el vuelo, colocarla suavemente en las zonas del cuerpo donde más tensión se acumula, como la espalda contra el respaldo del asiento, y moverla lentamente para ejercer una ligera presión, similar a un masaje, para relajar la musculatura y reducir la rigidez articular.

La razón por la que debes llevar una pelota de tenis en el avión

La propuesta es tan sencilla como funcional: envolver una pelota de tenis en una toalla de mano y utilizarla para darse un masaje en zonas del cuerpo donde se acumule tensión o contracturas. Tracy Hannigan recomienda situarla entre el respaldo del asiento y la zona lumbar, o aplicarla sobre muslos, piernas y hombros mediante movimientos lentos y controlados. Además, la osteópata sugiere complementar el uso de la pelota con estiramientos suaves, como inclinar la cabeza hacia la axila contraria o realizar pequeños movimientos dentro del propio asiento. Esta combinación potencia el efecto del masaje y ayuda a conservar la flexibilidad muscular durante el trayecto.

Consejos para vuelos largos

Se consideran «vuelos de larga duración» aquellos que superan las 8 horas, mientras que los que rebasan las 16 horas suelen clasificarse como «ultralargos». Entre los vuelos comerciales sin escalas más largos del mundo destacan los trayectos entre Nueva York y Singapur (aproximadamente 18 horas y 50 minutos, con unos 15.330 kilómetros) y el de Perth, Australia, a Londres (alrededor de 17 horas y 45 minutos, con cerca de 14.500 kilómetros).

Durante un vuelo es habitual encontrarse a una altitud en la que, en términos de presión, el entorno se asemeja a estar entre 1.500 y 2.000 metros sobre la superficie terrestre. Este cambio provoca una ligera disminución de la presión que puede hacer que los gases intestinales se expandan, generando posibles molestias. Por ello, se recomienda evitar comidas pesadas o que produzcan gases desde el día anterior al viaje.

Durante las fases de despegue y aterrizaje también se producen variaciones de presión que pueden provocar sensación de taponamiento en los oídos. Para aliviar esta molestia es necesario igualar la presión en el oído medio. Esto se puede lograr cerrando la nariz con los dedos y soplando suavemente sin dejar salir el aire o masticando chicle.

Dentro del avión, la humedad suele ser considerablemente más baja de lo habitual, situándose aproximadamente entre un 10 % y un 20 %. Esto puede provocar una sensación de sequedad en la piel, en las vías respiratorias e incluso en la superficie ocular. Para reducir estas molestias, se aconseja evitar el consumo de alcohol y café desde el día anterior al vuelo, ya que ambos pueden favorecer la deshidratación. Durante el trayecto, es recomendable beber agua o zumos con frecuencia.

Durante el vuelo, el espacio es reducido, por lo que se recomienda colocar el equipaje de mano de forma que permita estirar y mover las piernas con libertad, así como vestir prendas cómodas y holgadas. Para viajar, es preferible optar por ropa poco ajustada y, a ser posible, de fibras naturales, ya que ejercen menos presión sobre la piel y favorecen una mejor ventilación.

También es aconsejable realizar pequeños movimientos con los miembros inferiores mientras se está sentado, como mover los dedos de los pies, rotar los tobillos o flexionar y extender las piernas. Asimismo, cuando las condiciones del vuelo lo permitan, es aconsejable ponerse de pie, estirar brazos y piernas e incluso caminar  por la cabina.

Más allá de la pelota de tenis, Iberia ofrece una serie de recomendaciones para ejercitar el cuerpo en el avión sin moverse del asiento: «Inclina suavemente la cabeza hacia un lado. Permanece así durante tres segundos, expulsa todo el aire de los pulmones. Vuelve a la posición neutral y repite el mismo movimiento hacia el otro lado. Repítelo tres veces. Estira los brazos hacia arriba e introduce aire en los pulmones. Manten la posición durante tres segundos. Coloca los brazos detrás de la cabeza y echa fuera el aire. Repítelo tres veces. Juntando bien los dedos del pie y apoyándote sobre ellos en el suelo eleva el talón y permanece en esta posición durante tres segundos. Acto seguido apoya el talón en el suelo, abre los dedos del pie y elévalo. Repítelo tres veces».

En definitiva, la pelota de tenis puede convertirse en la mejor aliada contra la rigidez en trayectos largos. No se trata de una solución milagrosa, pero sí de un apoyo para aliviar la tensión muscular y articular.

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