Interior recurre a ciudadanos voluntarios para controlar la «reinserción» de peligrosos violadores
Interior desarrolla un nuevo programa para la "reinserción" de violadores
La reinserción de los violadores es de un 20%
El Ministerio del Interior da los primeros pasos para implantar un nuevo programa de «reinserción» de violadores o abusadores sexuales con alto riesgo de reincidencia que recurre a personas anónimas para acompañar a presos excarcelados en sus actividades cotidianas. Interior dispone de las primeras conclusiones del proyecto piloto, según la documentación a la que ha tenido acceso OKDIARIO, en la que se detectan problemas de implementación.
El informe de Interior reconoce que «la delincuencia sexual provoca gran preocupación y alarma social debido al enorme impacto que tienen estos delitos tanto en las víctimas que los sufren, como en el conjunto de la sociedad» y que «constituye un problema social y comunitario».
Según las cifras aportadas, la reinserción de los violadores es de un 20%. Sin embargo, se constata también que «hay un pequeño porcentaje de delincuentes sexuales que presentan un elevado riesgo de volver a cometer un nuevo delito, aún y habiendo realizado un tratamiento en prisión».
El programa se basa en los llamados círculos, integrados por «una persona que ha sido condenada por una agresión sexual, que ha concluido gran parte de su condena y se encuentra en la fase previa al regreso a la comunidad, pero que aún cuenta con un riesgo moderado o alto». Éste sería el denominado miembro central, «al que acompañan un grupo de entre tres y seis personas voluntarias que pertenecen a la misma comunidad que el miembro central».
Interior afirma que los voluntarios reciben «formación específica» para acompañar al delincuente en sus actividades más cotidianas, «favoreciendo conductas prosociales, ofreciendo apoyo emocional y ayudándolo ante sus necesidades prácticas».
«Además, ayudan al miembro central a mantener su responsabilidad mediante el cuestionamiento de sus actitudes, creencias y comportamientos antisociales». Los voluntarios son asistidos por «profesionales» a los que pueden trasladar sus inquietudes sobre el riesgo para «tomar las medidas necesarias». El círculo suele tener una duración de año y medio.
Dar «oportunidades» a los violadores
Para ser voluntario que ayude a los violadores a su «reinserción» en la sociedad una vez fuera de prisión, Interior no exige conocimientos ni habilidades específicas. Tan sólo tener «motivación», «compartir el principio de No más víctimas» y mostrar disposición para el trabajo en equipo. También se pide llevar un estilo de vida equilibrado.
Por ahora, apenas doce personas han participado en el proyecto piloto. La media de edad se sitúa en 47 años y la mayoría (67,6%) son mujeres. Hay además un 2,7% que se definió como «no binaria». Los voluntarios manifestaron que su principal interés era ayudar a los presos «a tener una segunda oportunidad en sus vidas» o bien porque el proyecto constituía «un reto personal».
Interior admite que el programa busca el «acompañamiento» de los violadores «en los tramos finales del cumplimiento de la condena, cuando la excarcelación puede suponer un riesgo para la comunidad» y defiende que «el objetivo del programa es apoyar a la persona en su proceso de reinserción social permitiendo que las personas recuperen o construyan de nuevo una vida socialmente productiva y disminuir así las posibilidades de reincidencia». Lo más llamativo del proyecto es la participación directa de miembros de la comunidad no profesionales. Se busca, dice Instituciones Penitenciarias, la «creación de oportunidades de desarrollo para la persona agresora, crecimiento y cambio».
Aunque se destaca que un porcentaje «mayoritario» (80%) de agresores sexuales no reinciden, sí se señala que «existe un grupo de agresores reincidente y parece que esto responde a dos grupos de factores, que son la presencia de un interés sexual desviado y de tendencias antisociales».
Excarcelados por el sí es sí
El proyecto se desarrolla en paralelo con la excarcelación de agresores sexuales gracias a la conocida como Ley del sólo sí es sí. Por el momento, según los últimos datos del Consejo General del Poder Judicial, se han reducido, al menos, 1.205 penas y se han producido 121 excarcelaciones.
Uno de los casos más mediáticos ha sido el de La Manada, que precisamente dio origen a la ley. El Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) ha rebajado recientemente de 15 a 14 años la pena de prisión impuesta por el Tribunal Supremo a Ángel Boza, uno de sus cinco miembros, en aplicación de la norma estrella del Gobierno.
Además, como reveló en exclusiva este periódico, el Tribunal Supremo se ha visto obligado a excarcelar por la Ley Montero a un violador que dejó embarazada a su víctima, teniendo ésta que abortar posteriormente, y a la que contagió también de hepatitis C.