Crisis del coronavirus

La crisis golpea a los antiguos vecinos de Iglesias en Vallecas: «Ya no pisa estas calles, nos olvidó»

La Colonia Fontarrón (distrito de Puente de Vallecas, en Madrid) está siendo golpeada de forma muy especial por la crisis económica del coronavirus y así lo reconocen los vecinos que matan el tiempo sin poder trabajar paseando por el Parque de las Siete Tetas, muy próximo a la VPO (vivienda de protección oficial) que ocupaba Pablo Iglesias. El vicepresidente tenía otra casa con piscina en una conocida avenida de Vallecas, pero optó en campaña electoral por mostrar en El Programa de Ana Rosa, en Telecinco, el antiguo piso social a nombre de su madre. Un apartamento de 60 metros cuadrados que fue otorgado a su tía abuela en 1979 y que a la muerte de ésta heredó la madre del dirigente morado. Lo usaba de «picadero» cuando era estudiante y se mudó allí al iniciar su tesis doctoral porque se sentía «a gustito» en él.

Es mencionar el nombre de Pablo Iglesias y los vallecanos tuercen el rostro. «Nos tiene hasta la coronilla. Era el que criticaba a la casta y ahora es uno más», comenta una mujer de mediana edad. «El señor Iglesias es como todos los políticos, a vivir bien y ya está», concluye otra vecina del barrio que critica los extremismos. «Era vecino pero ya no le vemos por aquí», comenta un trabajador del aluminio que lamenta que lleva meses sin trabajar y no tiene otro quehacer que ver pasar las horas sentado en un banco. «Este que tengo al lado es de Podemos mira cómo se ríe», agrega para señalar a un votante morado que al no querer defender a Iglesias muestra también su hastío.

«Es como todos los políticos, en vez de estar a gobernar va a lo suyo», critica un jubilado que pide gestos como bajadas de sueldo en el Gobierno: «Si yo que no tengo, que sólo alquilo un taller de coches no voy a cobrar estos meses, los políticos también podrían hacerlo». El portavoz de Podemos en el Congreso de los Diputados, Pablo Echenique, lanzó la idea de renunciar al 50% del sueldo que se quedó en nada.

Pablo Iglesias
A la izquierda, Iglesias en la VPO de su madre. A la derecha, su casoplón de La Navata.

«No tiene vergüenza, tanto criticar a la gente que tiene dinero y ahora se ha comprado un casoplón y tiene a la Guardia Civil en la puerta», comenta por su parte y en la misma línea otro vallecano anónimo. «La gestión del Gobierno ha sido totalmente incompetente», resume otro paseante.

En Vallecas coinciden en que el Ejecutivo de PSOE y Podemos pudo actuar antes pero por mantener las manifestaciones del 8-M por el Día de la Mujer disparó los contagios. Además de tardar en reaccionar, ahora señalan que el plan de desescalada no se entiende. Todos señalan con claridad que la crisis que hay por delante va a ser muy dura y la reapertura de comercios y negocios se está retrasando. «Tanto los jubilados que tendremos que ayudar a las familias como para los jóvenes sin trabajo, nadie se va a salvar», lamenta una de las vecinas interrogadas.

Atrás quedaron los días en los que Iglesias decía que «Vallecas es un barrio popular y por eso me entusiasma.» «Me parece peligroso el rollo de aislar a alguien, esos políticos que viven en Somosaguas, en chalets, que no saben lo que es el transporte público o cuánto vale un café», afirmó Pablo Iglesias, el hoy vicepresidente al que sus antiguos vecinos han decidido olvidar.

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