Los ciudadanos ovacionan a la Guardia Civil en la Comandancia de Tres Cantos tras la purga de Marlaska

Espectacular ovación de cientos de ciudadanos frente a la Comandancia de la Guardia Civil de Tres Cantos (Madrid) este martes, tras la destitución fulmintante del coronel Diego Pérez de los Cobos por no informar al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, del informe elaborado por la Benemérita en relación a la manifestación del 8-M, causa por la que ha sido imputado el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco.

Sobre las 21.15 horas de este martes, padres con sus hijos, personas mayores y, en general, muchos de los ciudadanos que aprovechaban la hora de paseo, se han acercado hasta las puertas de la Comandancia de la Guardia Civil en Tres Cantos y han ovacionado a los guardias civiles en la sede más importante del cuerpo en la Comunidad de Madrid.

Entre vítores de «¡Viva la Guardia Civil!» los ciudadanos han mostrado de esta manera su apoyo a la Benemérita, después de que el ministro del Interior decidiera destituir el jefe de la Comandancia de Madrid, el coronel Pérez de los Cobos. Marlaska aduce «pérdida de confianza» en el que era número 1 de la Guardia Civil en Madrid.

Sin embargo, la causa del cese es la elaboración de un informe por parte de la Policía Judicial de la Benemérita, ordenado por la titular del Juzgado de Instrucción número 51 la juez Carmen Rodríguez-Medel sobre la responsabilidad de las autoridades sanitarias y políticas en la propagación del coronavirus al permitir la celebración de la manifestación feminista del 8-M.

Por esta causa ya ha sido citado como imputado el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, al que se investiga por un presunto delito de prevaricación al haber permitido la manifestación del 8-M, entre otros actos multitudinarios, pese a que se tenía conocimiento del avance de la pandemia.

En el informe de 80 páginas elaborado por la Guardia Civil se cita expresamente una información publicada por OKDIARIO. En una reunión con los responsables de la organización de un Congreso Mundial Evangélico, se advierte a estos antes del 8-M que «no se podía celebrar» dicho congreso por la expansión del virus, según palabras del propio ministro de Sanidad, Salvador Illa. Pese a esta advertencia, se permitió la marcha feminista, jaleada desde el propio Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

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