Derechos Sociales y Agenda 2030

Belarra rabia contra Mercadona mientras pide raciones de jamón ibérico a 8,05 € para sus altos cargos

Belarra Mercadona
La ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra.
Luz Sela
  • Luz Sela
  • Periodista política. En OKDIARIO desde 2016. Cubriendo la información del Congreso de los Diputados. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela. Antes, en COPE, ABC Punto Radio y Libertad Digital.

La líder de Podemos y ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, ha situado en la diana de sus críticas a la cadena de supermercados Mercadona, a la que ataca por sacar «mucho rédito» de la crisis económica mientras «a la gente le cuesta llenar la nevera». Belarra defiende que el Gobierno «tiene que poner límite a la especulación e intervenir la cesta de la compra», una propuesta que en su día fue planteada sin éxito por la vicepresidenta Yolanda Díaz, y que pasa por topar el precio de los alimentos o aprobar una bonificación para la compra de productos básicos. Ello, mientras Belarra, en la cafetería de su ministerio, permanece ajena a los efectos de la inflación. En el pliego de condiciones para la adjudicación de este servicio se reflejan precios mucho más bajos a lo que sería habitual para cualquier español en cualquier bar o restaurante del país. Por ejemplo, la ración de calamares cuesta apenas 4,80 euros; un cuarto de tortilla de patata, 1,75; la ración de queso manchego, 5,30; la de patatas bravas, 2,35 y la de jamón ibérico, 8,05.

Funcionarios, trabajadores y altos cargos del departamento, además del Ministerio de Consumo -cuyos despachos se encuentran en las mismas instalaciones ubicadas en el Paseo del Prado de Madrid- pueden disfrutar de un vaso de vino Rioja por apenas 1,30 euros o un crianza por 1,75. Un plato combinado con pescado del día, ensalada mixta y pan cuesta 5,80 euros o 6,15 si lleva pechuga de pollo, patatas fritas, cuatro croquetas, pimiento verde y pan. También se puede comer de menú del día, por sólo 7,50 euros o incluso por menos: si es de régimen cuesta 5,90. El desayuno clásico de café con leche o infusión y barrita o tostada con mantequilla y mermelada se sirve por 1,90 euros; y si se prefiere la opción con cuatro churros o tres porras, incluso menos, 1,80. La carta recoge una gran variedad de servicio, desde bocadillos, croissants, baguettes, sandwiches y distintos tipos de menú del día. 

Altos cargos

El pliego de condiciones especifica, además, que este servicio se deberá prestar en «salas de reuniones, comedores privados y despachos de altos cargos», cuando así se requiera.

Así, se dedica un apartado específico al «personal para la atención en plantas y comidas concertadas», donde se indica que «los altos cargos podrán demandar servicios de restauración para ser llevados a zonas de distintas plantas del edificio, así como realizar encargos de aperitivos, comidas y desayunos concertados por motivos laborales o institucionales».

Su ejecución, se destaca, «no conllevará menoscabo en la prestación de los servicios ordinarios, por lo que el incremento de personal, en caso necesario, se repercutirá exclusivamente en la facturación de los servicios especiales».

Los artículos que hayan de servirse fuera de los locales de cafetería-comedor se transportarán en carros adecuados, «velando en todo momento por la higiene de los mismos y la evitación de manipulaciones y posibles contaminaciones». Se ubicarán en recipientes cerrados, aislados y debidamente protegidos.

Sólo en el caso de que los altos cargos realicen el consumo en el despacho, los precios «podrán sufrir» un incremento, pero con el límite de «hasta un 20%». El pliego indica que «se ofertarán varios menús de diferentes precios y calidades, para dar servicio a actos o reuniones institucionales». El adjudicatario para dar servicio a este tipo de comidas, aportará el número de camareros necesarios, repercutiendo en el precio el gasto producido.

El presidente de Mercadona, Juan Roig, abogó este martes por «perseguir» una bajada de los costes con el fin de abaratar los precios de venta al público (PVP), además de reconocer que los precios de venta en los supermercados de la firma han subido «una burrada», como él nunca había visto, pero ha asegurado que la compañía se ha «dejado la piel» para repercutir menos costes a los consumidores. De no haber subido los precios, ha advertido, «el desastre de la cadena de producción hubiera sido impresionante».

«Plantear de alguna manera que tú también lo estás pasando mal cuando hay gente que no puede llenar la nevera (…) porque los precios están desbocados, yo creo que sus palabras le retratan», aseveró Belarra.

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