Balance de cinco años del reinado de Felipe VI

Balance de cinco años del reinado de Felipe VI

Cinco años al frente de la Jefatura del Estado español es un tiempo suficiente para analizar como ha enfrentado el Rey Felipe VI los principales retos que ha tenido que superar en ese tiempo y si en el balance de resultados pesan más los aciertos o los fallos en el desempeño de sus tareas. La primera de ellas que acometió el monarca junto con su equipo de alta dirección del Palacio de la Zarzuela fue dotar a la institución de normas y reglas de actuación que evitasen los errores cometidos por algunos de sus integrantes y rellenar un vacío que dio lugar a fallos graves que había que subsanar. El nuevo Rey quiso desde su proclamación consolidar el compromiso de la Corona con la sociedad, velando por la dignidad de la Monarquía y preservando su prestigio. El camino era observar una conducta íntegra, honesta y transparente para conseguir una Monarquía renovada para un tiempo nuevo.

Con ese propósito, se redujo el círculo de la Familia Real, de la que salieron las Infantas Elena y Cristina con sus familias. Se dispuso que los miembros del núcleo duro de la Corona solo pudieran desarrollar actividades de naturaleza institucional. Se estableció un régimen para los regalos ofrecidos a la Familia Real que no podían superar los usos sociales o de cortesía ni aceptar favores o servicios que pudieran condicionar el desarrollo de sus funciones. Se aprobó un Código de Conducta para el personal adscrito a la Casa del Rey que obligaba a sus empleados a cumplir sus tareas de forma leal, íntegra y honesta. Y en el terreno económico, se dispuso presentar un informe anual de las cuentas de la Casa, la realización de una auditoría externa y presentar una memoria anual de las actividades desarrolladas por la institución.

Todas estas normas se han cumplido a rajatabla desde hace cinco años y de ello se ha dado cuenta gracias a la aplicación de la Ley de Transparencia, que obliga a publicar en la página web todos los datos incluidos en las reglas de esa legislación. En el plano político, el Rey ha superado también con creces su objetivo de actuar siempre dentro de los límites estrictos que marca la Constitución. De ahí sus impecables actuaciones durante las largas pausas posteriores a las elecciones de 2015 y 2016 hasta lograr la investidura de Mariano Rajoy. O la oportunísima intervención el día 3 de Octubre de 2017 para restablecer la normalidad institucional en Cataluña después del ilegítimo e ilegal referéndum que sumió a los ciudadanos españoles en un estado de confusión y desesperanza.

Pero, ¿cuáles son entonces los fallos cometidos por los miembros de la Familia Real en este primer quinquenio de reinado de Felipe VI? Creo que más que equivocaciones, lo que no se ha conseguido es profundizar en la comunicación de la Familia Real con la ciudadanía, no se han realizado suficientes actos de carácter popular para que la gente de a pie llegue a dar la mano o a intercambiar una frase con la Familia Real. Los Reyes y sus hijas pasan la mayoría de sus vacaciones fuera de España, en destinos foráneos, en vez de destinar parte de su tiempo de ocio a visitar distintos puntos de este país, en el mar o en la montaña, cuya principal fuente de ingresos es la industria turística.

La Princesa de Asturias y la Infanta Sofía son un activo de la institución que permanece casi oculto a la opinión pública por deseo expreso de sus padres. Las niñas, ya más bien jovencitas, no participan en actos en los que puede haber contacto con la gente sino en actividades en las que permanecen rodeadas de un cinturón de seguridad en las que no hay interacción con los asistentes. Falta más comunicación y sobra protocolo y distancia. No es posible suscitar afecto si no se conoce a las personas. Sin conocimiento no puede haber cariño y amor.

Hay algo que conviene que la Familia Real tenga en cuenta si su deseo es permanecer como primera institución en España, con la imprescindible aprobación mayoritaria de sus ciudadanos. Y es que la opinión pública sienta que la Corona es útil a la sociedad, de manera que las personas se sientan plenamente representados por ella. Esa idea se la tienen que creer todos los integrantes de la Monarquía. Y emplear todos los medios para transmitirla a los españoles.

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