Crisis migratoria

Así traen las mafias los cayucos hasta las costas de Canarias

Las pateras que llegan a Arguineguín son incapaces de realizar la travesía por sí solas. El uso de mercantes como barcos nodriza está detrás de la llegada masiva.

Fuentes de FRONTEX explican a OKDIARIO cómo los barcos mercantes, a cambio de sobornos de las mafias, se encargan de traer en cuestión de horas hasta nuestras aguas a embarcaciones que por sí solas tardarían más de una semana en completar la travesía.

Un rápido vistazo al muelle de Arguineguín, en Gran Canaria, es suficiente para entender la precariedad de las embarcaciones que desde hace meses están llegando a las costas de Canarias. Entre cayucos naufragados que se han hundido en las aguas del mismo muelle todavía pueden verse algunas embarcaciones que sobreviven flotando.

De una eslora similar, entre 8 y 10 metros, todas estas barcazas tienen algo en común: motores fuera borda de bajísima potencia, de entre 25 y 70 caballos, que habitualmente son suficientes para el cometido original de estas lanchas. Generalmente estas embarcaciones son usadas en sus países de origen por pescadores que salen a faenar con ellas a pocas millas de la costa, por lo que una baja motorización es más que suficiente. En otros casos, su uso es meramente turístico, así que la propulsión tampoco es importante si la cosa va de pasear a unos guiris por la costa.

De hecho, el color de las embarcaciones delata su origen y su uso: casco azul y laterales blancos, Mauritania, barco de pesca artesanal de pulpos. Si el barco es más colorido se usa para recorridos turísticos en Gambia o Senegal.

Sin embargo, la exigencia de tener que hacer una travesía de hasta 800 millas con 50 personas a bordo es otra historia totalmente distinta. Las mafias no necesitan usar sus propios barcos. Unos pocos miles de euros son suficientes para hacerse con estas embarcaciones y para pagar la infraestructura necesaria para la travesía. Cuando se ven las imágenes de rescate de estas embarcaciones la pregunta generalizada siempre es la misma: ¿Cómo han llegado hasta aquí en esa barcaza? Fuentes de la vigilancia fronteriza europea confirman a OKDIARIO la respuesta: no es posible porque en esas barcas no se hace el viaje.

Desde que la actual crisis migratoria ha alcanzado cifras sin precedentes- hay un incremento del 1000% con respecto a las cifras de 2019- el personal que atiende a los inmigrantes ilegales recién llegados ha detectado situaciones inusuales e incompatibles con las travesías marítimas que se les suponen.

“Por supuesto que hay casos en los que las personas llegan en muy malas condiciones físicas que afectan a su salud. Esos han estado tiempo en el mar. Sin embargo, se ha detectado a personas que llegan a tierra y pasan al lado de las mesas donde se ofrece comida y agua sin prestarles la menor atención, que llevan en sus teléfonos batería de sobra o que apenas muestran síntomas de haber estado en el mar más que unas horas”. ¿Y eso cómo es posible? El vídeo al que ha tenido acceso OKDIARIO y grabado por la Agencia de Vigilancia Costera Europea (FRONTEX) muestra de forma muy gráfica un modus operandi contra el que sólo se puede luchar aumentando la vigilancia por mar y aire en aguas del Atlántico.

“Para recorrer la distancia que separa las costas africanas de Canarias en un cayuco con un pequeño motor y repleto de personas necesitarías tanto tiempo y combustible que sería inviable. Así que el método es otro”, explican las citadas fuentes.

Mafias

Un par de barcas de pescadores salen de un puerto desde la costa africana, pero sólo una de las dos barcas regresará. La otra quedará fondeada a varias millas de la costa previo pago de las mafias. Un barco mercante, también sobornado, pasará varias veces cerca del cayuco fondeado. De hecho, algunos mapas en tiempo real muestran el inexplicable recorrido de alguno de esos barcos subiendo y bajando por el mapa una y otra vez. “Ese aparente trayecto sin sentido es la travesía necesaria para recoger inmigrantes ilegales y dejarlos en el cayuco fondeado”, nos explican.

Cuando la mafia en cuestión considera que el nuevo cayuco está lleno, el mercante encargado del embarque de las personas cambia su rol y pasa de ser un transfer de seres humanos a un remolcador de pateras. Es ese barco el que durante centenares de millas trasladará el cayuco en cuestión con destino a Canarias. Si el patrón de ese barco nodriza tiene la menor sospecha de que un barco o una aeronave del FRONTEX está cerca la consigna está clara: deshacerse del cayuco y que los uniformados se encarguen del rescate. Es una rutina aprendida durante años en el Mediterráneo como se puede apreciar en el vídeo obtenido por OKDIARIO.

Si el viaje va bien y el barco llega sin novedad a las aguas de influencia de rescates de Salvamento Marítimo se producirá una llamada a una de las plataformas creadas exprofeso para este cometido, como alarmphone, una web dedicada a la recopilación y respuesta de avisos marítimos que geolocalizan las posiciones de pateras en el mar.

Si todo va bien el desenlace es el habitualmente visto estas semanas: el remolque del cayuco hasta un muelle español. Sin embargo, la rutina de las mafias puede fallar y en esos casos el precio puede ser la salud o la vida de los inmigrantes.

En este momento entre 10 y 12 agentes del FRONTEX trabajan en Gran Canaria. Son la avanzadilla de una misión en Canarias que se ha retrasado varios meses por la pandemia. En tierra su trabajo es impecable pero el paso de los días y las cifras demuestran que el verdadero trabajo del FRONTEX que queda por hacer contra las mafias es en el Atlántico que separa África de las islas.

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