Su madre falleció el año pasado

Los amigos recuerdan al fallecido de Lavapiés como muy trabajador, religioso y con un hijo en Senegal

Mmame Mbage, el inmigrante fallecido en Lavapiés

Los amigos y compañeros senegaleses de Mmame Mbage, el mantero fallecido este jueves en el barrio de Lavapiés (Madrid), le recuerdan como una persona muy trabajadora y de fuertes convicciones religiosas.

A través de fotos de móvil, sus amigos muestran que acudía mucho a la mezquita del barrio, solía leer las escrituras del Islam y «nunca hizo ningún mal a nadie». 

Su madre falleció el año pasado en Senegal, según cuentan a OKDIARIO. Y tiene un hijo pequeño en ese país al que mandaba dinero regularmente. No sabían nada de ninguna dolencia cardiaca crónica pero tampoco descartan que, pese a padecer de corazón, no lo hubiera comentado.

Recuerdan que el reciente fallecimiento de su madre en 2017 le afectó bastante. «Él quería volver a Senegal pero una vez que te vas ya no puedes volver», indican en referencia a la gran dificultad que les supone tener papeles en regla. Otra dificultad era la económica. Los ‘manteros’ indican que sus ganancias vendiendo en la calle son muy escasas. Hacen mucho hincapié en que no tienen mafias detrás, «cada uno trabaja aquí porque quiere», dicen.

De forma espontánea las personas congregadas en la plaza Nelson Mandela de Lavapiés han empezado a mostrar fotocopias con diferentes fotografías del joven africano que tenía 35 años.

Otros allegados del ‘mantero’ indican que quieren que su cadáver sea repatriado a Senegal, donde nació, y sea enterrado allí, un trámite que requiere autorización expresa por parte de la familia más directa. Ya han empezado a organizar una comida para recaudar fondos para poder costear la repatriación.

A la espera de repatriación

El cuerpo sin vida de Mmame Mbaye se encuentra en estos momento en el Instituto Anatómico Forense, donde se le está practicando la autopsia. De momento, ningún familiar directo se ha personado en esas instalaciones de la Universidad Complutense. Estos familiares no se encuentran en España.

Según las leyes de repatriación de cadáveres, el Consulado del país en cuestión es quien debe hacerse cargo de los trámites para conseguir las autorizaciones del traslado. Además, esta entidad necesita el visto bueno de los familiares o representantes legales del difunto.

Asimismo, se requiere luz verde de la Jefatura Provincial de Sanidad para la salida del cuero de España. Durante el viaje, le tendrán que acompañar varios certificados médicos de defunción y del procedimiento de embalsamiento. Si lo que se trasladan son cenizas, seguirán un procedimiento específico.

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