Según Asufin

La hipoteca rebajada al contratar seguro, nómina y alarma sale 2.000 euros más cara que sin bonificar

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Hipotecas.

La hipoteca bonificada, aquella que ofrece tipos de interés más bajos a los clientes a cambio de contratar ciertos productos financieros con la entidad, puede ser casi 2.000 euros más caras que los préstamos del mismo importe sin vinculación a pesar de que estos tienen tipos de interés más altos, según un estudio de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin). Los requisitos más exigidos por los bancos para poder reducir el tipo de interés de la hipoteca son domiciliar la nómina, contratar el seguro de vida y seguro de hogar o incluso instalar la alarma que comercializa la entidad, entre otros.

Los bancos ofrecen este tipo de productos asegurando que, al contratarlos con ellos -en lugar de hacerlo con otra aseguradora u otro tipo de empresa-, el cliente ahorrará dinero porque podrá beneficiarse de ciertas reducciones en el tipo de interés de la hipoteca. En este sentido, cada entidad bancaria establece el porcentaje de la rebaja que supondrá la contratación de cada producto.

Sin embargo, la realidad es muy diferente. Las hipotecas que exigen bonificación son de media 577 euros más caras al año, «porque la TAE (Tasa Anual Equivalente) incorpora el precio de todos los productos que deben contratarse de forma complementaria», explica Antonio Gallardo, responsable de Estudios de la asociación. Es decir, cada uno de estos productos tiene un precio o una comisión que cobra un banco, cuya suma anula con creces la rebaja de tipos de interés.

Por bancos, Kutxabank es la que que presenta la mayor diferencia entre una hipoteca con o sin vinculación. Concretamente, el préstamo bonificado es 1.987 euros más caro al año que el que no tiene vinculación. Le siguen Unicaja, con una diferencia de 856,3 euros; CaixaBank, con una media de 769,8 euros anuales; y Banco Sabadell, con 427,5 euros.

En este contexto, Asufin alerta del riesgo de las vinculaciones ofrecidas por las entidades bancarias, que en ocasiones suponen desembolsos «muy elevados» para productos que «a veces no necesitamos». Por este motivo, para elegir la mejor hipoteca, recomienda escoger «la más barata y sin vinculaciones».

¿Cómo elegir una hipoteca?

Elegir una hipoteca es una de las decisiones financieras más importantes en la vida de una persona. La mayoría tiene muchas dudas sobre si escoger una hipoteca fija o variable y más en un momento como el actual, en el que los tipos de interés están sujetos a una gran volatilidad debido la inflación.

En este sentido, Gallardo asegura que a la hora de decantarse por una u otra hipoteca, «el cliente tiene que vigilar todos los aspectos y no dejarse llevar sólo por la seguridad del tipo fijo o por los precios».

Sobre todo aconseja calcular si merece la pena bonificar la hipoteca e insiste en que casi siempre es mejor «huir» de ellas. Puesto que «para conseguir los mejores tipos de interés los bancos ofrecen todo tipo de vinculaciones que pueden elevar el desembolso total». Las entidades suelen pedir la contratación de seguros, alarmas o aportaciones a planes de pensiones, entre otros productos, pero recuerda que «el cliente no está obligado a contratar ningún producto financiero con el banco».

Hipotecas fijas

Las hipotecas a tipo fijo han pasado de ser un producto testimonial en nuestro mercado, apenas representaba el 5,8% en febrero de 2012, frente a más del 94% de las variables, a prácticamente ser la opción dominante en este arranque del año: el 76,8% de las hipotecas firmadas en febrero fueron a tipo fijo. Esto supone una subida del 71% en esta última década.

El reclamo de estas hipotecas en los últimos años ha sido el de ofrecer precios muy competitivos, en la medida en que el euríbor ha estado situado en terreno negativo.

No obstante, lo cierto es que la hipoteca fija es un segmento del mercado que ha resultado bastante rentable a las entidades bancarias, en estos últimos cinco años de tipos negativos, al ser un 1,8% de media más caras que las variables. En coste medio, un hipotecado en tipo de interés fijo ha pagado de media 113,57 euros más al mes, lo que se traduce en 1.362,84 euros más al año, y hasta 6.814,20 euros más en estos últimos cinco años.

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