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Salazar y Deóleo ponen fin 14 años después al ‘caso SOS’ sin que la justicia aclare qué pasó con 250 millones

El antiguo presidente del grupo aceitero y arrocero asegura que los 250 millones que se volatilizaron de la empresa no fueron a parar a sus cuentas sino que se perdieron mediante una operación opaca para intentar salvar la compañía comprando autocartera.

Salazar y Deóleo ponen fin 14 años después al ‘caso SOS’ sin que la justicia aclare qué pasó con 250 millones
Jesús Salazar

Unos 250 millones de euros le reclamaba la actual Deóleo a los hermanos Jesús y Jaime Salazar, presidente y vicepresidente de SOS Cuétara, entonces gigante alimentario que acabó desmembrado en varias compañías y sus activos traspasados a Ebro Foods y a la actual Deóleo. En las cuentas de 2008 se reflejaba un préstamo de más de 200 millones de euros de SOS a Condor Plus, una sociedad propiedad de los hermanos Salazar, que a la vez eran dueños del 30% de la multinacional alimentaria.

Este dinero se repartió posteriormente por otras empresas propiedad de los Salazar.

En un acuerdo hecho público ante la CNMV este viernes, Deóleo y Salazar alcanzan un acuerdo por el que los hermanos pagarán «entre ocho y doce millones» a la aceitera para poner fin a los varios litigios civiles y penales que les enfrentaban desde hacía 12 años, cuando los gestores de SOS, una vez salido Salazar, iniciaron las acciones legales contra él.

Según Salazar, no se trató de un desfalco sino de una operación para financiar a SOS de forma opaca

Sin embargo, ni rastro de los más de 200 millones que le reclamaba Deóleo al antiguo equipo gestor, y que desde la aceitera -dueña de marcas de renombre como Bertolli, Carapelli, Carbonell o Koipe- querían que sirviera para reflotar la compleja situación económica de una compañía propiedad del fondo CVC. Al final, tendrán que conformarse con, como mucho, un 5% de esa cantidad, debido a que los Salazar no disponen ni de lejos de 200 millones, tal y como ellos mismos han dicho.

Jesús Salazar, quien disfruta de una vida acomodada y sigue yendo a su despacho en el Barrio de Salamanca de Madrid con asiduidad, niega sin embargo disponer de este dinero. El propio Deóleo ha reconocido en su escrito al regulador del mercado que cobrar era imposible por «la práctica insolvencia de los antiguos administradores de la Sociedad y las grandes dificultades de cobro derivadas de la existencia de múltiples procedimientos concursales, tanto de los propios querellados como de las sociedades propiedad o controladas por éstos, que dificultarían enormemente la recuperación efectiva de los importes reclamados judicialmente a través de una sentencia condenatoria, todo ello con un elevado coste, económico y en tiempo».

Catorce años es suficiente para un caso que supuso el pistoletazo de salida de la caída en desgracia de SOS y de su heredera Deóleo, que ahora vale una parte ínfima del valor que tenía entonces, machacado además por la presión de las marcas blancas y de Mercadona en la década.

¿Dónde está el dinero?

¿Dónde están los 250 millones? Según decía Jesús Salazar, lo que SOS (luego Deóleo) asegura que fue un desfalco fue en realidad una operación para financiar a la empresa mediante un ‘aparcamiento’ de acciones a través de sociedades dependientes de los Salazar que se encargaban de comprar autocartera, que por ley no puede superar el 5% del capital de una compañía.

Este acuerdo ya quebraba, de por sí, la ley, aunque no suponía directamente un desvío de fondos a sus propias cuentas como siempre ha manifestado Salazar.

El objetivo era vender estas acciones a un fondo soberano de Libia, con el que el directivo de SOS Daniel Klein -directivo suizo de SOS y luego de Deóleo que apenas ha abandonado su cargo en el consejo en abril de este año- había firmado un acuerdo para la adquisición del 29,99% del capital de SOS, que posteriormente fue ratificado por el consejo de administración de SOS Cuétara.

Salazar culpa a una compra fallida de un porcentaje de SOS a Libia el inicio de la pérdida del valor de las acciones y de los 250 millones

Era la época del último Muamar el Gadafi -empezaba a tener problemas en su gobierno, hasta ser asesinado en 2011- y según dice el hijo de industriales vascos, los norteafricanos no cumplieron su parte del acuerdo, pasando a no responder a los requerimientos de SOS cuando se les solicitó ejecutar definitivamente la compra de acciones que habían acordado tras el aparcamiento de títulos en Cordon Plus y en Unión de Capitales, S.L., a donde se mandaban los títulos.

Se volatilizó en acciones

Aunque la justicia renuncia a hallar la ‘verdad judicial’ del caso, los servicios jurídicos de Deóleo reconocen de forma implícita la versión de Salazar: el dinero se quedó aparcado en acciones de SOS y se volatilizó en los siguientes meses sin que ninguno de los nuevos gestores de SOS -singularmente Mariano Pérez Claver, nuevo presidente de Deóleo colocados por Miguel Blesa- lo recuperara, porque las acciones de la empresa iniciaron un desplome que hizo que perdieran casi todo su valor. Pérez Claver, condenado posteriormente por las tarjetas black, no pasaba por ser un gran conocedor del sector alimentario.

El desplome de las acciones de SOS fue el responsable de que el dinero, aparcado en títulos de la empresa, se difuminara

Y es que durante 2008 las acciones de SOS Cuétara llegaron a valer 14 euros por título, mientras Salazar compraba Bertolli y Carapelli, dos marcas italianas con un fortísimo tirón en Estados Unidos, por 630 millones de euros. El sobreendeudamiento al que tuvo que someterse SOS Cuétara por adquirir esas enseñas castigó y aún castiga más de una década después a su heredero, Deóleo.

En 2010 las acciones de Deóleo cayeron por debajo de un euro, valor que nunca han recuperado. Hoy cada título apenas vale 6 céntimos y los inversores lo han perdido todo, volatilizándose también los 250 millones con los que Salazar compró acciones de la empresa a través de Condor Plus y de Unión de Capitales, en una operación que desde su defensa se atribuye a una mala gestión y en ningún caso a un saqueo.

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