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¿La inflación de EEUU puede ser el impulso que necesita la Bolsa para empezar a subir de una vez?

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Gráfico del Ibex 35.

El dato de inflación de Estados Unidos en julio, mejor de lo esperado y con un descenso respecto a junio, junto al de Alemania provocaron una fuerte subida de Wall Street y del precio de los bonos ante la posibilidad de que los bancos centrales no sean tan agresivos como se temía hasta ahora en sus subidas de tipos. ¿Es el revulsivo que necesitan las Bolsas para salir de su movimiento lateral y empezar a subir por fin?

Los analistas están divididos a este respecto. Porque el entorno económico es muy confuso. En EEUU, la inflación parece haber tocado techo, pero hay que recordar que la economía está en recesión técnica (dos trimestres de crecimiento negativo). Ahora bien, el dato de empleo de la semana pasada fue muy bueno, con el paro en niveles anteriores a la pandemia.

Así pues, tenemos a algunos expertos que creen que, con la inflación moderándose y la actividad contrayéndose, la Reserva Federal no tendrá que subir tipos tanto como se esperaba hasta ahora. Y eso puede impulsar a las Bolsas, que en EEUU acumulaban una fuerte caída en las últimas semanas. Nuestro Ibex se ha distanciado de los mínimos de la invasión de Ucrania (por debajo de 7.700 puntos), pero ha sido incapaz de recuperar los 9.000 y se ha vuelto a venir abajo.

Otros, en cambio, son más moderados. «El dato es positivo para la Fed, pero no es suficiente. Tenemos que ver muchos más», asegura Michael Pond, de Barclays. Un repunte de los precios de la energía -su caída fue la principal causa de la moderación del IPC en julio- o una subida de salarios generalizada por la fortaleza del mercado laboral pueden provocar un nuevo repunte de la inflación; en especial, de la subyacente, la que excluye la energía y los alimentos. Los economistas de Bloomberg creen que esta variable alcanzará el 7% en los próximos meses desde el 5,9% actual.

«El dato de EEUU supuso un cierto alivio para los mercados financieros y los responsables políticos, pero la inflación sigue siendo incómodamente alta, lo que sugiere que es probable que la política monetaria se endurezca más a lo largo del año», opina Silvia Dall’Angelo, economista senior de Federated Hermes. «De hecho, es probable que la inflación subyacente aumente en los próximos meses, como reflejo de las presiones externas y, sobre todo, internas -los salarios- sobre los precios», añade.

Hay un tercer grupo, que mira más allá y cree que la menor inflación apunta a una recesión más profunda. Eso frenaría las subidas de tipos de la Fed, pero también golpearía los beneficios empresariales, que a final es lo que mueve las Bolsas. Es decir, el efecto neto sería negativo.

En Europa, el BCE tiene que seguir subiendo tipos

¿Y Europa? El IPC en Alemania bajó del 7,6% al 7,5% en julio, lo cual es un argumento a favor de que el BCE tampoco sea demasiado agresivo en sus subidas de tipos. Ahora bien, en otros países de la zona euro la inflación está muy por encima; singularmente, en España, con nuestro IPC al 10,8%  -máximos de 38 años, dato que será revisado el viernes-, aunque también en Portugal, donde los precios subieron el 9,1% interanual el mes pasado.

Además, hay que tener en cuenta que Christine Lagarde ha empezado a endurecer la política monetaria mucho más tarde que Jerome Powell, por lo que no le queda más remedio que seguir subiendo tipos en los próximos meses. Es cierto que subió 0,50 puntos de golpe en julio, en vez de los 0,25 esperados, para poder acabar el ciclo de subidas antes. Pero mientras los IPC no bajen mucho más -y en España el panorama es muy negro por la escalada de la inflación subyacente-, está atada de pies y manos.

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