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Durán de la Colina, el registrador que hizo «desaparecer» la finca en disputa entre reversionistas y BBVA

La Asociación No Abuso y el Grupo Baraka han hecho saber al registrador que reclamarán las "presuntas irregularidades"

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Jose de la Morena
  • Jose de la Morena
  • Jose de la Morena, periodista especializado en economía desde hace más de 15 años, desarrolla su labor en el campo de la comunicación desde el prisma de las tendencias, los números y resultados de las distintas compañías. Una tarea que le ha llevado a conocer a fondo el mundo empresarial. Ha trabajado también en comunicación corporativa y como asesor para distintas marcas internacionales e institucionales.

Los reversionistas de los terrenos de Madrid Nuevo Norte, a través de la Asociación No Abuso y del Grupo Baraka, han iniciado una reclamación contra Pablo Guillermo Durán de la Colina, titular del Registro de la Propiedad nº 54 de Madrid, por la «desaparición» de una finca de 1,2 millones de metros cuadrados que está en manos de BBVA, pero sobre la que los reversionistas reclaman la titularidad, como publicó OKDIARIO en exclusiva. También reclaman que el registrador cancelara los derechos de reversión que pesaban sobre la finca.

Los reversionistas no entienden que el Registro haya separado la finca en múltiples parcelas justo «una semana después de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid» pidiera que se pusieran sobre ella unas medidas cautelares para evitar, precisamente, «este tipo de movimientos».

Mediante un escrito remitido al propio Pablo Guillermo Durán de la Colina, los reversionistas indican que exigirán la «responsabilidad civil que corresponda por las presuntas irregularidades» por lo ocurrido con la finca situada en los terrenos de Madrid Nuevo Norte.

De esta manera, la Asociación no Abuso y el Grupo Baraka trasladan al registrador su preocupación por la «desaparición de la finca de 1,2 millones de metros cuadrados», convertida ahora en múltiples parecelas (al menos 18).

Además, los reversionistas también exigen cuentas por la cancelación, precisamente, de los derechos de reversión sobre el suelo. Una cancelación que se «realizó por orden de Adif», cuando Adif «no tiene la capacidad para exigir esa cancelación».

La finca «desaparecida» en el 54 de Madrid

Los reversionistas entienden que el Registro de la Propiedad número 54 de Madrid ha podido incurrir en una serie de irregularidades («presuntas irregularidades», argumentan), puesto que la finca de 1,2 millones dejó de existir «tan sólo una semana después de que el TSJM dictase medidas cautelares sobre ellas».

En esa línea, los propios reversionistas (titulares originales de los derechos del terreno) reclaman su derecho a pagar el justiprecio y quedarse con el suelo que les corresponde y que les fue expropiado, y mantienen con ello una dura batalla judicial contra BBVA, que es quien se terminó quedando el suelo tras una adjudicación de Adif. Adjudicación, en todo caso, en la que se reconocían sus derechos sobre el terreno.

Pero han ocurrido dos cosas que hacen desconfiar a la Asociación No Abuso y al Grupo Baraka: la primera la cancelación de sus derechos tras una petición de Adif (que no tiene competencia para ello), y la segunda la segregación de la finca en, al menos, otras 18 fincas distintas. Ambas cuestiones tienen que pasar por el Registro de la Propiedad, y ahí es donde entra Pablo Guillermo Durán, titular del número 54 de Madrid.

Según explican los reversionistas, debió comprobar que «la petición de Adif para cancelar sus derechos no podía hacerse», y sin embargo «se llevó a cabo».

Pero lo que ha terminado de soliviantar a las familias que reclaman la devolución del suelo que les fue expropiado es la desaparición de la finca de 1,2 millones de metros cuadrados justo una semana después de que el TSJM dictase una medida cautelar sobre esa finca, para que «quedase constancia del litigio que pesa sobre esa parcela».

Lo curioso es que existe constancia de que la finca existía antes del juicio en que, en abril del pasado 2024, se dictó esa medida cautelar, y también después, puesto que los afectados solicitaron la nota simple y no hubo ningún inconveniente. Fue después de la notificación del juzgado a BBVA y a los reversionistas cuando «desapareció» la finca.

La explicación que recibieron es que no había desaparecido, sino que desde hace tres años había una solicitud para que el registro anotase que había sido dividida en 18 fincas distintas, pero que «el Registro no lo había actualizado».

Una versión que tanto a la Asociación No Abuso como al Grupo Baraka (y a los reversionistas) les resulta del todo extraña, por lo que en su escrito remitido al propio Pablo Guillermo Durán de la Colina le apuntan las dos opciones posibles: «O miente» sobre el momento y el proceso de división de la finca, «o no realizó su trabajo en 3 años». Esto último es lo que se antoja más complicado, puesto que en ninguna de las notas simples entregadas consta anotación alguna.

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