Fusión CaixaBank-Bankia

CaixaBank renuncia a que Hacienda le devuelva 2.000 millones, lo que refuerza su solvencia

CaixaBank renuncia a que Hacienda le devuelva 2.000 millones, lo que refuerza su solvencia
Gonzalo Gortázar, CEO de CaixaBank. @CaixaBank

CaixaBank ha renunciado a 2.023 millones de créditos fiscales (es decir, dinero que le tenía que devolver Hacienda) procedentes de Bankia, según las cuentas de la entidad fusionada en el primer trimestre. El fin de esta medida es tener un capital de mayor calidad, según fuentes conocedoras de la situación. Por otro lado, su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, ha negado que vayan a utilizar el beneficio contable generado por la fusión -4.300 millones- para sufragar el ERE en marcha, pese a que el BCE se lo permite como adelantó OKDIARIO en septiembre.

Los créditos fiscales diferidos (DTA por sus siglas en inglés) son créditos contra la Hacienda pública procedentes de las pérdidas sufridas por el sector financiero en los años de la crisis -y de nuevo en 2020 por el covid-, y se restan de los impuestos que pagan las entidades cada año. Es decir, les sirven para rebajar su factura fiscal en España.

La ‘activación’ de esos créditos fiscales depende de las estimaciones que tenga cada banco, ratificadas por su auditor, de cuánto dinero va a ganar en los próximos años. Si espera obtener un beneficio que le obligue a pagar impuestos por un importe mayor al de los DTA, podrá apuntárselos como parte de sus fondos propios (capital); si va a ganar menos dinero, le ‘sobran’ DTA que no podrá ‘gastarse’, y no puede contabilizar ese exceso.

En el caso de Bankia, la entidad absorbida y su auditor (KPMG) estimaron al cierre de 2020 que iba a tener suficientes beneficios futuros para consumir los citados 2.023 millones. Pero ahor,a la nueva CaixaBank ha cambiado de opinión: «Atendiendo al entorno macro muy incierto y a los pronunciamientos de la ESMA (Atoridad de Mercados Europea) y del BCE, que nos piden prudencia al registrar los DTA, hemos considerado razonable no registrar esos 2.000 millones de bases imponibles negativas como resultado de este ejercicio», explicó el jueves Gortázar.

Fuentes conocedoras de la situación sostienen que, con esta medida, CaixaBank pretende «quitarse un lastre» del capital, ya que los créditos fiscales son derechos futuros con Hacienda pero no son dinero contante y sonante, es decir, no son capital de primera calidad. Y el BCE no solo pretende que los bancos tengan mucho capital, sino que éste sea de la máxima calidad posible.

Los beneficios contables de la fusión no se usarán para pagar el ERE

Por otro lado, ayer surgió una cierta confusión con el fondo de comercio negativo (badwill) generado en la fusión y que explica el estratosférico resultado obtenido en el primer trimestre por la entidad: 4.786 millones, de los que 4.300 corresponden a este concepto. El badwill aparece al comprar un banco (Bankia) por debajo de su valor contable, y es la diferencia entre dicho valor y el precio efectivo pagado por CaixaBank en el canje de acciones para la fusión. Las normas contables establecen que debe contabilizarse como beneficio aunque no supone entrada real de caja.

Gortázar aseguró que, dado que el badwill no crea dinero de la nada, tampoco se puede usar para pagar nada, como el coste del ERE de 7.791 empleados en marcha («la magia no existe», dijo). Sin embargo, las normas del BCE sí permiten utilizar estos recursos para «cubrir los costes de la transacción o integración [donde se incluye la reducción de plantilla] u otras inversiones, o para incrementar la prudencia de la valoración de los activos».

En todo caso, el consejero delegado descartó que se vaya a utilizar para cubrir el coste del ERE -como sí han hecho otras entidades en fusiones anteriores- ni tampoco se tendrá en cuenta a la hora de repartir dividendos, algo que desaconseja expresamente el BCE. Para calcular la retribución al accionista de CaixaBank, se tomarán en cuenta solo los 514 de beneficio ordinario en el trimestre.

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