APUESTAN A LA CAÍDA DE LA CONSTRUCTORA

Blackrock y Oxford Asset se forran con la huida de OHL: han volado 870 millones en lo que va de año

BlackRock
Sede de BlackRock.

Las gestoras de fondos que han apostado a la caída de las acciones de OHL (lo que se denomina técnicamente tomar posiciones cortas) han hecho su agosto con el desplome de los títulos de la compañía, que han perdido un 36% de su valor en tan sólo tres días. En lo que va de año, la capitalización de OHL se ha reducido a menos de la mitad, tras la salida de 870 millones de euros del mercado.

Los dos hedge funds que más dinero han invertido esperando que los títulos de la constructora cayeran son Blackrock y Oxford Asset, tal como revelan los datos aportados a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

OHL
Fuente: CNMV (Pinchar en la imagen para ampliar)

Además de estas dos gestoras hay más inversores que han apostado al hundimiento de la compañía que controla el Grupo Villar Mir, aunque sus nombres no se conocen. La razón de este secretismo es que la normativa española sólo obliga a comunicar las posiciones cortas cuando superan el 0,5% del capital. En el caso de Oxford Asset el volumen representa un 1,1% y en el de Blackrock un 0,6%. En total, existe un 4,5% del capital de OHL, unos 32 millones de euros, invertidos en este tipo de derivados financieros.

Invertir a la baja es una modalidad muy común entre grandes gestoras y hedge funds. Los que entran en una empresa así, apostando a la caída del valor, son conocidos como “osos” (por el zarpazo del animal, que va de arriba abajo), mientras que los que invierten de manera tradicional, apostando por la subida de la cotización se denominan “toros” (por la embestida, que va de abajo a arriba).

En el caso de OHL, los distintos hedge funds comunicaron a la CNMV tener invertido un 1,58% del capital al cierre del paso año en posiciones cortas, una cantidad que ha escalado hasta el actual 4,5% debido a los malos resultados de la empresa española, a su elevado endeudamiento y a la existencia de un agujero contable en su filial en México que no ha asumido el grupo en sus estados financieros semestrales.

 

 

Los títulos de la compañía alcanzaron su máximo en julio de 2014, cuando cotizaban a 19,7 euros, y ahora valen sólo 2,1 euros, lo que representa una caída del 89%. El pasado año lanzó una ampliación de capital por importe de 1.000 millones de euros para obtener liquidez, lo que obligó al Grupo Villar Mir a realizar una carrera de desinversiones para mantener el control de la empresa.

La crisis se ha llevado por delante a su presidente, Juan Miguel Villar Mir, que ha cedido el testigo a su hijo, con el que comparte nombre y apellidos. Una de las últimas decisiones que ha tomado el consejo de administración de la compañía es poner en marcha un programa de recompra de acciones con el objetivo de frenar la caída de los títulos de la compañía. El anuncio fue realizado el martes y contempla un desembolso de 45 millones de euros, una cantidad que, a tenor del desplome de los últimos días de la cotización será insuficiente.

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