La lucha contra la inflación

El BCE mantiene el rumbo y sube los tipos medio punto hasta el 3,5% a pesar de las turbulencias bancarias

El BCE mantiene el rumbo y sube los tipos medio punto hasta el 3,5% a pesar de las turbulencias bancarias
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El Banco Central Europeo ha decidido mantener su rumbo en la lucha contra la inflación y subir los tipos de interés medio punto, hasta el 3,5%, a pesar de las turbulencias desatadas estos días en el sector bancario, que en España ha perdido más de 20.000 millones de capitalización. La institución con sede en Fráncfort ha dado prioridad a su estrategia para reprimir el crecimiento acelerado de los precios, que de momento no da síntomas de ceder.

En la nota oficial del BCE tras la reunión, la entidad asegura que no ha tomado ninguna medida excepcional de liquidez en relación con la banca, que tiene suficientes herramientas para proveerla si fuera necesario, y añade que el sector financiero en la zona euro es resistente con fuertes posiciones de capital y liquidez. En la rueda de prensa posterior, Christine Lagarde ha añadido que el BCE ha dado muestras de capacidad para poner en marcha medidas excepcionales de liquidez, con las que cuenta en su «caja de herramientas»,  en un plazo muy corto si fuera necesario. Y ha añadido que, si con eso no fuera suficiente, también ha demostrado que puede ser muy creativo.

Además, la institución ha rebajado sus previsiones de inflación y ha elevado la de la tasa de crecimiento. Así, espera que el IPC de la zona euro se sitúe en una media del 5,3% en 2023, del 2,9% en 2024 y del 2,1% en 2025, como producto de su endurecimiento monetario, aunque espera que el índice subyacente se mantenga en un 4,6% este año. Respecto al crecimiento, mejora sus expectativas hasta el 1% en 2023, por la caída de los precios de la energía y la mayor resistencia demostrada por  la economía. Para 2024 y 2025, el banco estima un aumento del 1,6% del PIB.

Los últimos datos de inflación en Alemania, que es el país que más peso tiene en la Unión Europea, son malos -está en una cota del 8,6%-, y la presidenta Christine Lagarde se comprometió en la última reunión de febrero -en la que también se decidió una subida de medio punto- a que lo mismo sucedería en marzo, y que sólo a partir de entonces se definirían los nuevos pasos en función de los próximos datos.

La crisis de estos días en el sector financiero comenzó con la caída del banco americano Silicon Valley Bank, que desató el nerviosismo en el sector a pesar de que se trata de una entidad pequeña con pocas ramificaciones en el exterior, y se agudizó ayer con el colapso de Credit Suisse, al que su principal accionista -el Banco Nacional Saudí- ha decidido dejar de aportar más fondos para sostener sus maltrechas cuentas. No obstante, ambos problemas parecen haber sido reconducidos. En el caso de SVB, gracias a la acción fulminante de la Reserva Federal de Estados Unidos, que ha ofrecido toda la liquidez que necesiten los bancos que tengan problemas similares para que no tengan la necesidad de vender los bonos públicos en su poder, incurriendo en pérdidas cuantiosas, a fin de asegurar su solvencia.

En en el caso de Credit Suisse, la entidad ha solicitado a la Banca Nacional de Suiza que le facilite liquidez por un importe de 50.000 millones, lo que parece haber tranquilizado a los mercados. Hoy las bolsas están bastante más tranquilas. Prácticamente descartan un contagio en el sector financiero y mucho menos una crisis de índole sistémica ni en cualquier caso una corrida bancaria -la retirada masiva y encadenada de una entidad a otra de los depósitos ante el temor de los clientes a perder sus ahorros-.

Aunque el BCE afrontaba una situación complicada, al final ha preferido mantenerse fiel a sus principios y al objetivo fundacional de la institución, que es reconducir la inflación hasta el 2%, algo muy lejos de estar al alcance de la mano. Además, cualquier cesión sobre las subidas de los tipos de interés podría haber logrado el efecto contrario: transmitir el mensaje de que la banca europea tiene problemas -cuando la mayoría conserva una posición cómoda de solvencia y está debidamente aprovisionada, además de que tiene, al menos en el caso de España, una escasa exposición a Credit Suisse-. También habría transmitido la posición de que el banco central cede a las presiones de los inversores y de los mercados, partidarios de una relajación de la política monetaria.

La decisión del BCE ratifica la posición del ala más dura de la entidad, partidaria de mantener el camino previsto de política monetaria a pesar de la crisis de SVB. Según las fuentes consultadas por OKDIARIO, la crisis está muy acotada a los bancos que como SVB habían concedido préstamos a negocios relacionados con las compañías tecnológicas y las startups, «pero se trata de una entidad pequeña que no creemos  capaz de generar una crisis sistémica -en Europa tiene una presencia muy limitada-. Por eso no vemos razón alguna para alterar nuestro plan de endurecimiento monetario para combatir la inflación, cuyos últimos datos todavía distan de ser halagüeños.

En todo caso, la crisis de SVB muestra a las claras los efectos que tienen las subidas de tipos sobre las entidades financieras, sobre todo si no tienen un balance sólido como es el caso. El problema del banco americano se ha desatado cuando las empresas han dejado de atender las cuotas de sus préstamos, lo que ha obligado a SVB a vender su cartera de bonos públicos -que se habían comprado a tipos de interés cercanos a cero- incurriendo en pérdidas  que han erosionado su capital. Aunque no va a haber problema para los depositantes -que han reabsorbido otras entidades financieras- los accionistas van a perder todo su dinero.

Los medios consultados señalan que en Europa no existen de momento problemas del tipo del que ha afectado a SVB -tampoco en España-, aunque es un ejemplo de que la liquidez puede desaparecer rápido en un contexto de subidas de tipos. Esto es un aviso para que las entidades estén preparadas para un aumento de la morosidad que al final acaba perjudicando los activos del balance. De hecho, el BCE analizará en breve el nivel de provisiones del los bancos europeos, uno a uno, para comprobar  si prevén la cobertura precisa contra los eventuales impagos.

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