El BBVA tras la OPA: donde dije digo…

El BBVA ha aterrizado esta semana de golpe en la realidad tras las ensoñaciones de las que trató de convencer al mercado con la OPA sobre el Banco Sabadell: presentó unos resultados anuales que decepcionaron y sufrió un batacazo histórico del 8,8% en la sesión del jueves en Bolsa. Y además, empezó a recoger cable de aquellas fantásticas previsiones: donde dije digo, digo Diego.
En la presentación de los maravillosos beneficios que, según su presidente, Carlos Torres, iba a tener la compra del Sabadell (y que el mercado, obviamente, no se creyó), el BBVA anunciaba que iba a alcanzar una rentabilidad (ROTE) en solitario del 22% como media entre 2025 y 2028. Pues bien, la de 2025 se quedó en el 19,3%, por debajo del 19,5% previsto, lo que dificulta bastante conseguir esa media en el período.

Ahora, señala un objetivo de rentabilidad del 20% en 2026… pero con truco. Hasta ahora, Torres se había comprometido a mantener un capital mínimo del 12% (y a repartir el exceso entre sus accionistas), pero este jueves dijo que el capital se situará entre el 11,5% y el 12%. ¿Esto qué implica? La rentabilidad, grosso modo, se calcula dividiendo el beneficio entre el capital. Si el capital (el denominador) baja, la rentabilidad sube aunque no lo haga el beneficio (el numerador), ¡tachán!
Esta rebaja de su ratio de capital lo convertirá en el gran banco español con menor solvencia. Algo que no gustará nada al BCE, máxime cuando es el que tiene mayor exposición a mercados emergentes (México, Turquía y Sudamérica). De hecho, el intento de compra del Sabadell tenía como principal objetivo reequilibrar el peso de los mercados desarrollados.
Fin de la alegría en Bolsa
«BBVA es el nombre más débil en el sector, porque el mercado se ha quedado frío con sus previsiones para 2026 y un decepcionante cuarto trimestre de 2025 (aparte de un margen de intereses mejor de lo esperado), incluyendo un incumplimiento del objetivo de capital CET1 por 20 puntos básicos. Sin duda, el Santander publicó los mejores resultados del cuarto trimestre de los dos grandes nombres internacionales españoles», escribe la firma de análisis KBW.
Es verdad que el BBVA había subido mucho tras el fracaso de la OPA, algo que era previsible; si hubiera tenido éxito, habría sufrido un duro castigo. «El BBVA lo ha hecho muy bien en Bolsa tras la OPA, como anticipábamos, porque tiene mucho más sentido en solitario que con nosotros», comentaba el viernes con cierta sorna el consejero delegado en funciones del Sabadell, César González-Bueno.

Eso justifica en parte el duro castigo del jueves. Pero la rebaja de expectativas y la decepción del mercado pueden haber acabado con ese rally, es decir, no cabe esperar muchas más alegrías bursátiles en el BBVA a partir de ahora. Y no fue el único sapo que tuvo que comerse Torres: la compra del Webster en Estados Unidos por parte del Santander cuestiona la venta por el BBVA de su filial en ese país.
BBVA vende, Santander compra
En la rueda de prensa de resultados anuales, le recordaron a Torres que Ana Botín había justificado la operación en EEUU porque “no se puede ser un banco global sin estar en EE UU”, lo que sentó a cuerno quemado al del BBVA: “No sé lo que es ser un banco global”, soltó, ahí es nada.

Por supuesto, dijo que la venta fue una decisión estupenda: «Tiene sentido estar en Estados Unidos si operas con escala. Hay dos caminos: o adquisiciones para crecer o vender. Analizamos en ese momento posibles compras, pero no vimos que añadieran valor: los múltiplos de los bancos españoles estaban muy por debajo de los americanos, no tenía sentido diluir a nuestros accionistas. Como no podíamos acceder a esa escala, vimos la oportunidad de hacer cash out y con múltiplos muy altos».
«No juzgo la operación del Santander, lo que hicimos nosotros fue la decisión correcta y nos ha dado grandes resultados. Santander, en el contexto actual, puede considerar que tiene sentido comprar, los múltiplos no tienen nada que ver con los de entonces», añadió.
Pero algunas fuentes del mercado hacen otra lectura: «El BBVA vendió Estados Unidos para comprar el Sabadell en 2020. Como fracasó, lo volvió a intentar en 2024 y ha vuelto a fracasar. Por tanto, no ha invertido esos ingresos en lo que quería y no ha transformado el banco como le pedía el BCE. Y, si hubiera esperado, habría podido vender mucho mejor, con los múltiplos a los que ha comprado el Santander».
Y ahora, ¿qué?
Por otro lado, Torres sigue sin reconocer ningún error en la OPA; «Extraemos lecciones para uso interno» y chimpún. También descartó hacer otras operaciones en España, nos ha fastidiado después de lo ocurrido. Aparte de que cualquier otra opción tendría un tamaño muy inferior al Sabadell y no le arreglaría el problema.

Ante lo cual, o busca una compra en un país occidental (Europa o… Estados Unidos más caro de lo que vendió), o tendrá que vender en algún emergente y hacer el banco más pequeño. México es intocable, tendría que salir de Sudamérica… o de Turquía, que no le ha dado más que disgustos. Onur, ándate con ojo.
Y no nos olvidemos del juicio por el caso Villarejo, que debería celebrarse este año y en el que el BBVA se sentará en el banquillo como persona jurídica…