El galés sucede a Wiggins y Froome como vencedores

Thomas cierra el círculo: el Tour es británico y manda el Sky

Geraint Thomas
Geraint Thomas, con el maillot amarillo y la bandera de Gales. (AFP)

El Tour de Francia no había contado con un ganador británico en sus 108 años de historia hasta que el Team Sky y Bradley Wiggins desafiaron a las leyes de la lógica para conquistar la mayor carrera por etapas del UCI World Tour. Siete años después, y cuatro reinados de Chris Froome de por medio, Geraint Thomas hizo sonar el himno de Gran Bretaña en los Campos Elíseos. Sólo Vincenzo Nibali, en una edición de 2014 en la que la mala suerte se cebó con los dos grandes favoritos, Froome y Contador, pudo romper el monopolio de Sky y Gran Bretaña en la Grande Boucle.

El triunfo de Geraint Thomas escribió una nueva página en la historia del Tour, y de nuevo con tinta del Sky, el equipo que apareció en la segunda década del siglo XXI con un modelo innovador y detallista hasta el extremo, buscando que corredores que nunca antes habían logrado resultados notorios en grandes vueltas pudieran llegar a conquistarlas.

El galés de 32 años comenzó su carrera deportiva en la pista, al igual que Wiggins, para después hacer sus pinitos como contrarrelojista, rodador y sprinter, antes de ponerse manos a la obra e integrarse en la lista de gregarios de Froome. Comenzó a subir puertos en el tren de Sky y cada vez quedándose más atrás, para los momentos importantes, donde poder ayudar de verdad a su líder y amigo.

El Giro de Italia de 2017 fue su primera gran oportunidad de liderar al equipo –junto a Mikel Landa–, pero una caída acabó con sus opciones de aspirar al podio, para el que era favorito gracias a su capacidad de sufrimiento en montaña y el dominio contra el crono. Regresó a su figura de gregario y en 2018, con la polémica de dopaje persiguiendo a Froome, pasó a representar una alternativa real para Chris en caso de que no pudiera competir en el Tour.

Como preparación inmejorable, Thomas se impuso en la Dauphiné Liberé mandando un aviso a sus rivales y a sus compañeros, que debían tenerle en cuenta para ganar si Froome no respondía. El comienzo del Tour le llevó pronto a las primeras posiciones y la segunda etapa de montaña le regaló el liderato, que ya no iba a soltar, merced a sus constantes muestras de dominio en todos los terrenos, beneficiadas por la estrategia de Brailsford y compañía con un Sky, que al igual que Gran Bretaña, se ha ganado la denominación de ‘equipo Tour’ marcando una época en la ronda gala.

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