Tour de Francia: Etapa 12

Simon Yates se lleva el triunfo en el estreno de los Pirineos

Simon Yates fue el más listo en la fuga de 40 hombres que protagonizó la primera etapa de los Pirineos en el Tour. En una jornada sin movimiento entre los favoritos, el británico impuso su pedigree en una fuga con gallos como Sagan o Matthews, pero donde el vigente campeón de la Vuelta a España impuso su mejor golpe de pedal en un sprint final a Pello Bilbao y a Gregor Mühlberger.

La etapa prometía mucho con una gran lucha por cazar la fuga ganadora. Finalmente, el Ineos decretó barra libre y se colaron 40 por delante. Nadie importante en la general que pudiese amenazarles y el resto de la jornada fue una constante reserva de los favoritos de cara a los dos días de montaña que quedan y la crono.

Que nadie se queje cuando ya no quede terreno. Los favoritos a la clasificación general tiraron por el retrete una oportunidad para retar al Ineos en la primera etapa pirenaica del Tour de Francia. El Peyresourde y el Hourquette d’Ancizan eran dos puertos de primera que podrían marcado diferencias. Pues bien, nadie se movió para deleite del equipo hegemónico de la prueba, que mañana en la contrarreloj podrá poner tierra de por medio en la especialidad favorita de Geraint Thomas.

La vergüenza fue sideral. Para que se hagan una idea, el gregario novato Dylan Van Baarle llevó el peso de un pelotón que coronó en el último puerto de la jornada con más de 60 unidades. Una vergüenza para quienes esperasen que el arbol se moviese. Ni un mínimo atisbo de vendetta por los abanicos ni siquiera probaron al líder Alaphilippe, que precisamente no se siempre como en casa en la alta montaña.

La depresión de la etapa la escenificó un Mikel Landa que se mantuvo constantemente a cola de pelotón. ¿Para qué reserva el alavés si mañana viernes le van a caer varios minutos en la contrarreloj? ¿No hubiese sido probar a los rivales? El Movistar mostró una cara diametralmente opuesta a la Planche des Belles Filles, cuando intentaron mover el árbol. Ahora manda Nairo, un síntoma del conservadurismo.

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