El recibimiento más especial a Blanca Hervás en pleno aeropuerto: «‘Tuca’ es la estrella»
OKDIARIO captó a la doble medallista en el Mundial indoor de atletismo siendo recibida en el aeropuerto por su mascota
La cachorra iba ataviada con una camiseta del equipo español de atletismo
Lea la entrevista completa de Blanca Hervás en OKDIARIO
Los micrófonos y las cámaras de televisión se agolpan sobre la puerta de llegadas de la T2 del aeropuerto de Madrid mientras una perrita evita ser pisada. «Tiene muchas ganas de verla», reconoce el hombre que sostiene la correa. Se refiere a Blanca Hervás y quien lo verbaliza es su padre, que retiene a Tuca junto a su mujer. «Igual se orina cuando vea a Blanca», expresa ella. Y cuando la atleta, doble medallista en el Mundial indoor de atletismo, cruza la puerta, Tuca va corriendo a ella.
Ahora le toca a Blanca Hervás eso de esquivar, pero los lametazos de Tuca son más certeros. «Esperaba que viniera, pero no que llevara esa camiseta», dice la atleta a este periódico. Claro, cabe destacar que Tuca desfilaba por el aeropuerto ataviada con un maillot del equipo español de atletismo. «Es la estrella de la noche, todos le quieren ver», dice Blanca con Tuca entre brazos.
«No la puedo llevar a entrenar. Tampoco iba a hacer mucho entrenando más que mirar, pero me acompaña en el sentimiento. La quiero un montón. Lleva un mesecito en casa y me hace muchísima ilusión, la verdad. Me da una alegría que vamos», añade durante su conversación con OKDIARIO. Se ve obligada a dejar a Tuca en el suelo para responder cómoda y el animal, práctico como ella sola, se siente sobre el trípode para escuchar atenta a su mamá.
El Mundial de Torún es el Mundial de los cinco 400 de Blanca Hervás, que entre carrera y carrera apenas tenía tiempo para ir al hotel, comer algo y descansar lo que pudiera antes de volver a la pista. Ese ha sido su bucle desde el pasado viernes por la mañana hasta el domingo por la tarde. Lo culmina con dos medallas, su primera final individual y mejor tiempo personal. Su irrupción viene cocinándose durante años en los fogones de Estados Unidos y de España.
Cruzó el charco para estudiar y competir en Miami. Y regresó a suelo nacional en busca de una liberación mental que le era esquiva. «Allí fue buena experiencia, pero sí tenía algún momento de ansiedad deportiva. La clave ha sido que ahora disfruto de lo que hago», asegura de manera elegante, como su zancada sobre el tartán. «Me dicen mucho», reconoce entre risas mientras Tuca, sentada sobre el trípode, no deja de mirar a su dueña.