Llegan como un Rayo: de estar en descenso en febrero a la euforia con nueve partidos invictos

El Rayo Vallecano llega en el mejor momento posible a la final de la Conference League. El conjunto franjirrojo suma un mes sin perder, acumulando nueve partidos invicto, de los que seis han sido triunfos. Unas cifras a las que un humilde como este no está acostumbrado. De hecho, no ha sido una temporada sencilla para un equipo que, en febrero, estuvo en puestos de descenso. Alternando dos competiciones durante toda la temporada, los rayistas no es que hayan sobrevivido en ambas, es que han sobresalido en Europa y han firmado una remontada en Liga que les ha llevado a rozar los puestos de competición continental una vez más.
Nada suele salir a pedir de boca en Vallecas. Todo lo contrario. El club, abocado temporada a temporada a sobreponerse a muchas adversidades, no ha estado exento de ellas en este curso de ensueño. Una de ellas tuvo que ver con el famoso cambio de césped del estadio, que llevó a aplazar un partido contra el Oviedo y a jugar en el exilio contra el Atlético.
Volvían los problemas a pesar de que la participación en Europa estaba siendo excepcional. Era el mes de febrero y, tras la finalización de la jornada 23, el Rayo Vallecano, con un partido menos, era el tercero por la cola. Es decir, ocupaba puestos de descenso. No parecía sencilla la labor de salvarse, pero desde el vestuario sacaron la fuerza para superar todos los problemas externos hacia el principal objetivo: la permanencia.
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— LALIGA (@LaLiga) February 9, 2026
Contaban con 22 puntos en los 22 partidos disputados y, en las 16 restantes, han logrado sumar nada menos que 28 puntos. El Rayo ha finalizado la Liga en octava posición, certificando la permanencia a dos jornadas del final. Han firmado 50 puntos y se han quedado a sólo uno del Getafe, lo que hubiera supuesto llegar de nuevo para competición continental por la vía liguera. Les queda todavía la posibilidad de clasificarse para la Europa League, si consiguen ganar la final ante el Crystal Palace.
El mes de la ilusión en Vallecas
Una final a la que llegan en una dinámica muy positiva. Los últimos tres meses y medio de competición para el Rayo han sido espectaculares. Pero sobre todo, los dos últimos. Ganaron al Elche, se impusieron AEK en la ida de cuartos de la competición continental y, tras dos derrotas seguidas, frente a Mallorca y en la vuelta contra los griegos –que no impidió sacar el billete a semifinales– no han vuelto a caer.
El Rayo llega lanzado, creyendo que pueden con todos los obstáculos que les pongan en su camino. Ese que les conduce a la gloria en Alemania, donde pueden levantar su primer título. Un triunfo ante el Espanyol y el empate ante la Real Sociedad ataban casi la permanencia; el 1-0 contra el Estrasburgo lanzaba la ilusión en el barrio madrileño, defendiendo el resultado en Francia –donde también se impondrían– tras ganar en el Coliseum al Getafe.
Ya con la clasificación para la final en la mochila, la fiesta no paraba. Dos empates ante Girona y Valencia certificaban matemáticamente la permanencia y la victoria contra el Villarreal por 2-0 les llevaba a pelear en la última jornada por la séptima plaza. Lejos de darse por satisfechos y centrarse en la final, remontaban al Alavés para cerrar la Liga a lo grande con un 1-2.
No obtuvieron, finalmente, el premio de clasificarse por segundo año seguido para la Conference League, pero al Rayo le queda el partido más importante de su historia para redondear un curso que será recordado de por vida en su barrio. El Paragüero espera en la final contra el Crystal Palace, aunque ellos ya se sientan ganadores independientemente de lo que pase.