OPEN DE AUSTRALIA

Huracán Nadal: arrasa a Raonic y ya está en semifinales

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Rafa Nadal celebra un punto. (Getty)

Se puede decir alto y claro. Rafa Nadal ha vuelto. El tenista que levanta a un país en cada partido sigue avanzando hacia su mejor nivel y confirmó su pase a semifinales del Open de Australia tras derrotar al número tres del mundo, Milos Raonic, por 6-4, 7-6 y 6-4 en un encuentro en el que el ritmo y los momentos decisivos estuvieron marcados por el español. Rafa acercó y superó a su rival en la volea, le desquició en el decisivo tie-break y dominó con su derecha, pero sobre todo, nunca perdió el mando.

Un encuentro contra un sacador de élite en pista rápida siempre tiene visos de complicación, pero si este además adereza su juego con golpes que le han permitido ascender al Top 3, la afrenta sube más si cabe de nivel. La receta de Nadal para combatir esto era sencilla: paciencia, concentración y confianza, y así se puso manos a la obra en busca del break que le permitiera adelantarse en el choque. Varios juegos en blanco de ambos pusieron base al inicio, pero Rafa, en la primera oportunidad que tuvo, golpeó, con una determinación que ni Sergio Ramos.

Solo quedaba asegurar el saque para cerrar la primera manga y Raonic, que se resistió con el suyo contactando cuatro aces casi consecutivos ante una nueva amenaza de rotura, no pudo hacer nada para parar a Nadal en su primer objetivo. 6-4 y la primera piedra a la buchaca.

«Está entrenando mejor de lo que demuestra en pista», comentaba hace unos días su tío y entrenador Toni, y en el encuentro más importante de lo que va de temporada, Rafa puso en liza el repertorio completo de juego que lleva desarrollando en los últimos meses, pero Milos, enfadado por una puesta a punto inferior a la de su rival, comenzó a lanzar bombas desde todos los flancos con las que poner las tablas en el nivel de juego, porque el ciclón Nadal, en ese momento, era prácticamente imposible de superar.

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Rafa Nadal golpea en el partido frente a Raonic. (Australian Open)

Un parón, solicitado por el canadiense pero que los dos tenistas aprovecharon, perjudicaba claramente a Nadal, que venía dominando el encuentro y regresaba al servicio y con la obligación (2-3) de ganar su saque, pero el español no dudó, manteniendo la calma y el empate en el luminoso. Más nervios se vivieron con el 4-5 y las tres pelotas de set a favor de Milos, pero Rafa no sucumbió a la presión e hizo que el set prosiguiera al camino estipulado, el tie break.

Emocionante, disputado, espectacular. La muerte súbita tampoco iba a decepcionar al espectador de la Rod Laver Arena. Rafa bajó medio punto y Raonic subió dos o tres su juego, pero cuando tuvo en su brazo otras tres bolas de set, tembló, y claro, Nadal no. Otra vez a la primera. A un parcial de semifinales después de 13 minutos de tensión.

A semifinales con sobresaliente

El duro golpe sufrido por Milos, que cometió una doble falta y perdió cinco puntos más para ganar el set, invitaba a la autodestrucción, pero la cabeza del canadiense –y su saque– siempre le permiten empezar bien los sets, y Nadal, a lo suyo, mantenía el mínimo de notable para seguir marcando el ritmo.

Los juegos avanzaban y la sensación era que Rafa estaba mejor física y tenísticamente, pero Raonic, que estaba sacando peor que otros días pero ya llevaba 14 aces, continuaba en el alambre. La presión le había jugado una mala pasada al gigante de Podgorica y con 5-4 en contra, verse al borde de la derrota tampoco le sentó bien.

Para una persona de 1’98 metros, ver a un rival mucho más grande al otro lado de la pista debe ser desquiciante. Así es la grandeza de Nadal, recuperada para la causa y que quiere devolverle a lo más alto. Hoy en los momentos justos rozó la perfección. Puño en alto, salto, felicidad. A semifinales.

 

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