El esloveno es campeón virtual del Tour

Pogacar reescribe la historia: le levanta el Tour a Roglic en la última contrarreloj

Tadej Pogacar se proclamó campeón virtual del Tour después de hacer historia en la contrarreloj de la Planche de Belles Filles, en la que se impuso y provocó la pájara de un Primoz Roglic en un día extraordinario para el ciclismo

Pogacar Tour
Pogacar entra en meta. (AFP)

Tadej Pogacar soñó con lograrlo y todos los aficionados al ciclismo lo hicieron horas después, en tiempo real y comprobando en vivo y en directo una de las mayores gestas de la historia del ciclismo. El jovencísimo corredor esloveno completó una remontada absolutamente excepcional en la penúltima etapa del Tour de Francia, una contrarreloj con final en alto en la Planche de Belles Filles, y se proclamó contra todo pronóstico campeón virtual de la carrera. Primoz Roglic pagó los nervios y el peso del maillot amarillo y falló justo cuando no podía, y no podía porque su compatriota apretó al máximo hasta provocar un resultado histórico en la carrera más grande.

Por supuesto, Pogacar se impuso en la contrarreloj a Roglic, Porte y a todos sus rivales, dejando a Jumbo Visma con cara de incredulidad y la sensación de que su enorme trabajo durante 21 etapas no valía para nada. Habían tirado de su lider de forma brillante, con respuesta más que óptima de este, pero llegada la contrarreloj, un chaval les había dejado en calzoncillos a pesar de contar con un minuto de ventaja y un terreno aparentemente favorable. Extraordinario e histórico para Pogacar y UAE, pero demasiado duro para Jumbo Visma.

En lo que respecta al resto de luchas fijas, las sorpresas también vencieron. Mikel Landa no sólo logró mantener el puesto con Enric Mas, sino que ambos lograrían adelantar a un hundido Miguel Ángel López, que en una crono desastrosa caía desde el tercer cajón del podio a la sexta plaza. Richie Porte cumplió su objetivo y se aupó a la tercera posición, mientras Landa y Mas formarán parte del Top 5 en París. No podrá hacerlo en el Top 10 Valverde, quien perdió muchos minutos y el puesto en favor de Damiano Caruso, compañero de Landa en Bahrein.

Pero volvamos a la historia realmente excepcional e insuperable del día, de la carrera y de la década. Tadej Pogacar partía con 57 segundos de desventaja sobre Primoz Roglic, al que no pocos consideraron vencedor virtual del Tour, y con argumentos pesados. Lo único que se le escapó a todos ellos fue el arrojo y la extraordinaria capacidad de recuperación del joven Pogacar, también esloveno como Roglic y que se había imaginado con el amarillo en París y por ende en la Planche de Belles Filles.

En el momento de saltar al terreno de batalla, con Remi Cavagna liderando con un tiempo tan espectacular como a la postre inútil, Pogacar miró fijo al horizonte y comenzó con la estrategia pactada con Matxin y UAE. Debía marcar grandes tiempos en el llano, intimidar a su rival en busca del colapso, y una vez en el puerto, sacar fuerzas de flaqueza para mantener el ritmo y, si todo iba a la perfección, dar el sorpasso con el tiempo justo.

La perfección, lo idílico, se quedaron cortos como adjetivos a la hora de apreciar lo sucedido, tal y como dictaba el guión a pie de la Planche. Roglic no se veía con las mejores sensaciones y los tiempos intermedios le desfondaron, descolocándole incluso el caso de crono. Ambos cambiaron de bici, como lo hicieron el resto de favoritos, pasando de la cabra a una escaladora que no iba a sujetar el amarillo para Primoz. 

Pogacar, nueve años más joven que él, volaba hacia la victoria en meta, y una vez llegó, pudo comprobar que lo que le decía Matxin desde el coche era cierto. Las miradas estaban puestas en él, en el joven que había batido a los Jumbo en una crono antológica, que había tumbado a Roglic en su terreno y que se convierte en el segundo campeón más precoz de la historia del Tour de Francia. 

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