Bayern de Munich 2-3 Paris Saint-Germain

Mbappé vacuna al campeón

Kylian Mbappé lideró al PSG a la victoria en la reedición de la última final de la Champions League. El Paris Saint-Germain pone un pie en semifinales después de superar al Bayern en el Allianz Arena (2-3) con un doblete de su gran estrella

Mbappé
Mbappé celebra uno de sus goles. (Getty)

El Paris Saint-Germain no es el mejor equipo de Europa, pero sí tiene a dos de los cinco mejores jugadores de la competición y eso le puede valer el título. Fruto de sus figuras, Neymar Junior y, sobre todo, Kylian Mbappé, el conjunto francés tendrá opciones como el que más en cada eliminatoria de la Champions League y pudo encarrilar, y de qué manera, la de cuartos ante el vigente campeón, el Bayern de Munich (2-3). Mbappé volvió a vacunar a uno de los favoritos tras su exhibición al Barça y lo hizo por partida doble, con una dosis en cada mitad, para dejar a su PSG al borde de los cuatro mejores de la Champions.

El Bayern pudo merecer más, si hablamos estrictamente de juego y ocasiones –31 remates, 12 a puerta– pero el PSG tuvo a los cracks de su lado y eso, más allá del grueso del partido, fue lo que acabó marcando la diferencia. Neymar, con dos asistencias, y Mbappé con dos goles, ponen un pie en semifinales y dejan al campeón contra las cuerdas.

El del Allianz Arena era la reedición de la última final de Champions, en versión ida de un doble partido que marcaría quién de los dos favoritos avanzaba a las semifinales de la Champions. Era también, sería injusto decirlo, un choque marcado por las bajas del Bayern, que con Lewandowski y Gnabry fuera perdía a dos de las patas de su tridente, entre ellas la del mejor futbolista del mundo la pasada temporada.

El partido empezaría con la necesidad de épica para el Bayern y un escenario que, aun sin público, se adaptaba a las características con una intensa nevada que hacía más complicada la afrenta para los futbolistas. Sin embargo, los muy buenos no tienen problemática para adaptarse a todo tipo de situaciones, y las dos grandes individualidades del PSG, Neymar y Mbappé, congeniaron pasados los siete minutos para que el francés adelantara a los suyos con un potente, pero centrado, en el que Neuer pudo hacer algo más.

El cancerbero del Bayern no estuvo fino, en un fallo que se acrecentó en el momento que Keylor Navas sobresalía con una parada prácticamente a bocajarro tras remate en plancha de Goretzka. La parada espoleó al PSG, que por mediación de Marquinhos, de nuevo tras asistencia de Neymar, duplicaba la ventaja en el luminoso. Situación límite para el campeón.

Reacción de campeón

El Bayern estaba contra las cuerdas y no podía tirar de su gran estrella para hacer lo que mejor sabe. Los alemanes necesitaban un gol y, después de chocar por segunda vez con Navas, lo iban a encontrar por mediación de Choupo-Moting, que hacía mejor el buen centro de Pavard para recortar distancias y meterse en la eliminatoria.

El descanso traía la calma dentro de la tempestad del primer tiempo, pero también tiempo para la reflexión de ambos equipos. El Bayern, superior en juego y ocasiones, había acusado la pegada superior del rival, y el PSG, por delante en el marcador, no podía relajarse ante el caudal ofensivo del vigente campeón, que presumiblemente iba a ir a –todavía– más.

El manto blanco que cubría el césped era lo único que iba a cambiar en el partido, debido a la limpieza de los operarios del Allianz. El resto, a más. A más el asedio de un más que meritorio Bayern, que se volcó desde el minuto uno hacia la meta de Keylor Navas, y a más las contras del PSG, que dando peor imagen avisó una vez y no lo iba a hacer más al conjunto bávaro.

Antes, el guante de Kimmich iba a encontrar a Muller, que empataba el partido fruto de su picaresca y de la inocencia de la defensa parisina. Se hacía justicia después de unos minutos deliciosos de un Bayern que, eso sí, expuesto, iba a dejar espacios a la contra… y lo iba a pagar.

Mbappé vuelve a golpear

El precio de volcarse es siempre dejar las espaldas descubiertas, y ante el PSG eso es prácticamente un suicidio. Lo es por un jugador como Kylian Mbappé, que vacunó en la primera mitad y volvió a hacerlo en la segunda con un latigazo absolutamente extraordinario, de uno de los mejores jugadores del planeta. Indiscutible. El Madrid apunta y Kylian apunta, dispara, y gana.

El 2-3 sí golpeó al Bayern, que siguió atacando por inercia, pero no ya con la certeza de los primeros 70 minutos, fruto del cansancio físico del partido y el mental de enfrentarse a dos bichos de la talla de Mbappé y Neymar. El PSG, con Danilo como bombero, siguió apagando fuegos como pudo, alejando poco a poco a los muniqueses de Keylor, y llegó a tener alguna contra para haber sentenciado una eliminatoria que, si bien encarrilada para los galos, sigue viva y a la espera de un nuevo partidazo dentro de seis días.

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