Eslovenia vs España: Europeo de balonmano 2018

Los Hispanos caen ante la extrema dureza de Eslovenia (31-26)

Los Hispanos caen ante la extrema dureza de Eslovenia (31-26)
Julen Aginagalde, durante el encuentro entre los Hispanos y Eslovenia. (AFP)

Los Hispanos cayeron derrotados por 31-26 frente a Eslovenia en un choque en el que la selección rival se empleó con dureza ante el combinado español. Este tropiezo provoca que los de Jordi Ribera se jueguen su plaza en las semifinales en la última jornada de la Main Round.

No comenzaba bien el partido para los Hispanos. La selección eslovena avisaba en los primeros minutos de que iban a defender de una forma dura, empleándose, en ocasiones, con  extrema contundencia, como si el combinado español fuese un saco de boxeo. La defensa de 6-0 de Eslovenia permitía libertad para que Dani Sarmiento distribuyese el juego de España.

Eslovenia comenzaba a distanciarse en el marcador gracias, en gran parte, a las paradas estelares de Kastelic. Las exclusiones de jugadores eslovenos – tres en los primeros diez minutos – permitieron a los Hispanos recortar distancias, llegando a empatar al anotar dos tantos cuando el combinado rival decidía atacar con todos los efectivos y sin portero.

Falta tras falta eslovena. Así transcurría el encuentro, que contaba con cierta permisividad por parte de los colegiados y un pabellón que parecía que Eslovenia jugaba en casa. Pero aparecía un Ferrán Solé providencial, que daba la vuelta al luminoso, poniendo el resultado a favor de los Hispanos.

Los palos, aliados de Gonzalo

No terminaba de sentirse cómodo el equipo dirigido por Jordi Ribera, que sin duda, veía el encuentro de una forma muy diferente al que se impusieron con gran claridad a Macedonia. Las intervenciones de Kastelic obtuvieron la misma respuesta de Gonzalo Pérez de Vargas, aunque si no era el toledano el que detenía, le salvaban los postes o el larguero.

La corpulencia de los eslovenos, junto a su dureza defensiva, propiciaba errores de los Hispanos, a la vez que comenzaban a desesperarse por la ya comentada permisividad de los colegiados. Se iba calentando el partido, algo normal con lo que había en juego. Un choque muy igualado que llegó al descanso con la selección española perdiendo de uno con un 13-12 en el marcador.

La pelota no quería entrar

En la reanudación, los Hispanos comenzaron a sufrir. Los continuos errores en ataque, ya fuera por desacierto español, por la dureza de la defensa eslovena o las paradas de Kastelic, eran contrarrestados con los goles del combinado rival. Los de Jordi Ribera empezaron a ver como la diferencia en el marcador era cada vez mayor.

Los eslovenos habían logrado sacar del partido a los Hispanos al término del primer acto, algo que se extendió a la segunda parte. Error tras error. Faltaba claridad en el juego de la selección española y acierto, sobre todo acierto. Eslovenia consiguió ponerse con siete arriba, aprovechando varios contragolpes exitosos que dejaron de forma, prácticamente, imposible la victoria de los de Jordi Ribera.

Pese a la gran diferencia en el luminoso, los Hispanos tiraron de su habitual casta. Los errores comenzaron a cambiarse de bando. En gran parte, por la defensa española, como también tuvo su influencia Gonzalo Pérez de Vargas. Un final de infarto en el que España se acercaba poco a poco a Eslovenia, pero muy poco tiempo de margen por delante.

Finalmente, el encuentro acabó con un 31-26 en el marcador, con unas sensaciones en la segunda mitad nada satisfactorias. Un golpe que los Hispanos tendrán que superar rápidamente, porque en menos de 24 horas se miden a Alemania para seguir luchando por el pase a las semifinales, donde también necesitará que los resultados de las otras selecciones le acompañen.

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