Estafa

Viajó 2.000 kilómetros para conocer a una chica que había conocido por Instagram y al llegar al destino no se podía creer lo que se encontró: “Me sentí engañado”

Imagen generada con IA
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  • Javier Martínez
  • Javier Martínez Moris (Alcalá de Henares, 2005) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria. Ha trabajado en Libertad Digital y actualmente en OkDiario. Le apasiona la redacción de noticias de actualidad y deportes, dos de sus grandes intereses dentro del periodismo. Su objetivo es seguir aprendiendo y desarrollar su carrera profesional en el ámbito de la información.

El albañil brasileño de 49 años Edimar Rocha Martins conoció a una mujer a través de redes sociales que se presentaba como Jéssica Oliveira, también conocida como Jéssica Fazendeira. En su perfil, la chica contaba con más de 300.000 seguidores y subía videos en los que mostraba su vida como granjera. Oliveira incidía en muchas de sus publicaciones en que buscaba pareja para compartir su vida en el campo.

En su perfil, la mujer prometía alojamiento y estabilidad económica a quien aceptara vivir con ella. Rocha creyó que aquella oportunidad le podría cambiar la vida. Unos días antes de tomar la decisión de realizar este viaje, había fallecido su madre. El brasileño pensó que esto era una oportunidad para volver a disfrutar en compañía de su vida y poder salir adelante.

De viaje de ensueño a pesadilla sin solución

Rocha decidió emprender su viaje a Belo Horizonte el pasado 9 de octubre. El día 11 llegó a su destino tras pasar alrededor de 36 horas viajando en autobús. Cuando alcanzó su destino, al no encontrar a la mujer con la que había estado chateando, decidió preguntar a los habitantes de la población para ver si alguien reconocía su cara. Ninguna persona de las que preguntó pudo identificar a esa supuesta granjera.

“Ya había caminado por todos lados con varias fotos, mostrándolas y preguntando si alguien conocía a esa persona. Todos me decían que no, así que me sentí engañado”, explicó Rocha. En ese preciso instante, empezó a darse cuenta de que, probablemente, había caído en una estafa y que Jéssica Oliveira no existía. Finalmente, concluyó que la supuesta granjera era un perfil creado con inteligencia artificial.

La situación era complicada, pero a todo ello se le sumaba el hecho de que Rocha se había dejado todos sus ahorros para poder realizar el viaje y no tenía dinero para poder regresar a su casa. Para ello, tuvo que recurrir a los servicios municipales de atención a migrantes, que le proporcionaron comida, asistencia y un billete de autobús.

El martes 13 de octubre abandonó Belo Horizonte con destino a Tocantins, el estado brasileño donde nació. Según informaron medios locales, el responsable del perfil publicó después un vídeo en el que negaba haber mantenido conversaciones privadas con Edimar y aseguraba que el personaje se había creado para generar visitas y promocionar ventas.

El peligro de las redes sociales y los perfiles falsos

Este caso evidencia los riesgos de confiar en identidades digitales sin comprobar su autenticidad. La inteligencia artificial permite crear fotografías, vídeos y voces muy realistas, capaces de generar vínculos emocionales con personas que no existen. Aunque no se ha confirmado que el perfil se creara con la intención de cometer una estafa económica, la experiencia de Edimar demuestra las consecuencias que puede tener confiar plenamente en alguien conocido por internet.

Antes de viajar para encontrarse con una persona conocida en redes sociales, conviene verificar su identidad mediante videollamadas en directo, comprobar que sus datos son coherentes y desconfiar de las promesas de una vida ideal. También es fundamental no enviar dinero ni compartir información personal o bancaria con desconocidos. En internet, mantener la prudencia no significa renunciar a conocer gente, sino evitar que una ilusión termine convirtiéndose en un problema económico o emocional.

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