Calefacción

El truco fácil para que los radiadores calienten mejor: es barato y no necesitas herramientas

truco radiadores
Blanca Espada

Ahora que ya estamos en pleno invierno y que en los últimos días, incluyendo esos primeros del año, se ha notado mucho la bajada de temperaturas, lo peor que nos puede pasar es que nos demos cuenta que la calefacción no está respondiendo como debería. Y lo hemos probado todo. Desde subir el termostato, dejar el radiador encendido más tiempo o intentar cerrar alguna puerta para concentrar el calor, pero aun así la casa sigue teniendo esa sensación incómoda de frío que no termina de desaparecer. Es entonces cuando surgen las dudas de siempre. ¿Será que toca purgar el radiador?, ¿será un fallo del sistema? ¿o quizá la instalación es antigua y ya no rinde como antes?.

Lo curioso es que estos problemas que dan los radiadores, pocas veces tienen que ver con una avería real. De hecho, muchos técnicos llevan meses repitiendo que uno de los motivos más habituales tiene que ver con algo tan cotidiano como el polvo. En concreto, esas pequeñas pelusas de las que apenas somos conscientes y que se acumulan sin hacer ruido por lo que terminan acumulándose en los huecos del radiador. No se ven, no molestan, pero están ahí y lo cierto es que influyen más de lo que parece. Porque cuando encendemos el radiador, el aire caliente sube, el aire frío baja y ese movimiento genera pequeñas corrientes que arrastran fibras y restos de suciedad hacia el interior del aparato. Con el tiempo, todo forma una capa que actúa como aislante y reduce la capacidad del radiador para emitir calor. Consume prácticamente lo mismo pero calienta menos, de modo que la habitación tarda más en alcanzar la temperatura deseada.

El truco fácil para que los radiadores calienten mejor

Lo más sorprendente es que resolver el problema con los radiadores no requiere desmontar nada. No hacen falta herramientas especiales ni conocimientos técnicos. De hecho, el truco es tan básico que muchos se sorprenden al verlo funcionar ya que consiste tan sólo, en utilizar un secador de pelo doméstico en modo aire frío o a baja potencia de modo que se pueda expulsar la suciedad acumulada en el interior de una forma sencilla y sin complicaciones.

Pero antes de aplicar el truco, conviene apagar la calefacción y esperar a que el radiador esté completamente frío. Es un paso sencillo pero importante, porque limpiar el aparato cuando sigue caliente hace que el polvo vuelva a pegarse. Cuando ya no hay riesgo de quemarse, se puede pasar un paño húmedo por la superficie exterior para retirar la suciedad más visible.

Así se aplica paso a paso el truco del secador

Una vez limpio el exterior, se coloca una toalla en el suelo. Parece innecesario, pero del interior suele salir más polvo del esperado. Después, lo único que hay que hacer es dirigir el aire del secador hacia las rendijas y huecos del radiador. A veces sorprende ver cuántas pelusas salen disparadas de un aparato que parecía limpio.

Cuando ya no queda rastro visible, un repaso final con agua tibia y un detergente suave deja el radiador listo para funcionar al máximo rendimiento. Es un procedimiento rápido, barato y accesible para cualquier persona. Y lo mejor es que los efectos se notan enseguida: el radiador recupera su capacidad para repartir el calor y la estancia se calienta en menos tiempo.

Por qué funciona y cuándo conviene repetirlo

La razón es simple. Un radiador limpio transmite mejor el calor. No se trata de magia ni de una reparación compleja. Es física básica. La suciedad hace de barrera y, al eliminarla, el intercambio térmico mejora. Por eso muchos hogares notan un cambio casi inmediato después de limpiar el aparato a fondo.

Este truco funciona en prácticamente todos los modelos, desde los de hierro fundido hasta los de aluminio más modernos. En viviendas con mascotas, alfombras o mantas gruesas, la acumulación suele ser mayor, así que los expertos recomiendan revisar los radiadores más a menudo. No hace falta convertirlo en una tarea pesada. Basta con dedicar unos minutos a limpiarlo mientras se ventila la casa o durante cualquier labor rutinaria.

Un pequeño gesto que mejora el consumo

Una vez limpio, el radiador no hará milagros, pero sí recuperará su rendimiento natural. Y eso se traduce en algo importante que tiene que ver con el hecho de que funcione perfectamente y con ello, que podamos ahorrar. Si tarda menos en calentar, necesita menos tiempo encendido. En un invierno largo, estos detalles se notan tanto en confort como en gasto energético.

En definitiva, mantener los radiadores libres de polvo es una forma sencilla de aprovechar mejor la energía que ya se está consumiendo. Y si además se puede hacer con algo tan común como un secador de pelo, sin herramientas y sin gastar dinero, mucho mejor. A veces, la clave está en fijarse en esos detalles que suelen pasar desapercibidos.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias