Quiénes serían los primeros ciudadanos llamados a filas si España entra en guerra contra Marruecos
La ley prohíbe segregación de genero, es decir, tanto hombres como mujeres marcharían a filas en las mismas condiciones
Los policías denuncian que no hay medios para impedir una nueva invasión: "Cualquiera puede saltar las boyas"
Marroquíes expulsados de España por cometer graves delitos aprovecharon la invasión de Ceuta para volver a entrar al país
Las tensiones entre los estados de Marruecos y España han sido constantes desde la fundación del estado marroquí. Las tensiones actuales, empujadas por presiones geopolíticas o de política internacional, son cada vez mayores. Desde la organización y adjudicación de la final del Mundial 2030 hasta la invasión de decenas de miles de marroquíes de la ciudad de Ceuta, han añadido gotas a un vaso que no le queda mucho para que se derrame.
En caso de que España entrase en un conflicto bélico, en este caso con Marruecos, país con el que más tensiones mantiene, los primeros ciudadanos llamados a filas serían los reservistas. Tanto los reservistas voluntarios como los reservistas de especial disponibilidad seguirían a nuestro ejército en una hipotética guerra.
Si no hay suficientes soldados, iría la población civil
Desde que se abolió la famosa «mili» en 2001, España cuenta con un modelo de defensa profesional total. Esto quiere decir que, ante una guerra, el Estado español cuenta con aproximadamente 120.000 militares en activo. En caso de que estas fuerzas se viesen superadas, la Ley 39/2007 de la Carrera Militar establece un orden de incorporación civil y militar escalonado y estricto.
En primer lugar, irían a filas los reservistas voluntarios, que son ciudadanos españoles que superan un proceso de selección y formación básica para prestar sus servicios en áreas específicas si el ejército lo requiriese. A su vez, serían llamados los reservistas de disponibilidad especial, que son militares de tropa que, tras superar los 45 años, tuvieron que abandonar las Fuerzas Armadas.
Como último recurso, y en casos de gravedad extrema nacional, si los grupos anteriores fueran insuficientes, el Gobierno podría llamar a ciertos grupos de la población civil. Para que esto se produzca, el Gobierno requiere de forma obligatoria la autorización expresa del Congreso de los Diputados.
Los primeros civiles en marchar
El reclutamiento forzoso afectaría en primera instancia a los jóvenes de entre 19 y 25 años, lo que se concibe como edad militar. La legislación prohíbe cualquier segregación de género, por lo que irían a filas tanto hombres como mujeres de este rango bajo las mismas condiciones. En caso de seguir siendo insuficiente, la ley ampara la extensión del rango forzoso a ciudadanos de hasta 53 años si la situación de defensa nacional fuera crítica.
Previamente a la incorporación como parte del ejército español, los jóvenes y adultos deberán pasar unas estrictas evaluaciones médicas, físicas y psicológicas.