Lo comíamos a diario en los 80 y hoy ningún nutricionista lo permitiría: es impensable
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Ningún nutricionista permitiría una merienda que en los 80 comíamos a diario, hoy en día es impensable. Los tiempos cambian y los alimentos también, hoy en día cuidamos al máximo la alimentación, eliminado determinados ingredientes de las cocinas, el azúcar es uno de los que ha visto como su consume se reduce, especialmente en edades cada vez más tempranas. Es un elemento que hace unos años se consumía, de forma más directa, pero quizás a la suma de los días, no era tanto como en la actualidad.
Hay una larga lista de alimentos procesados que tienen cantidades enormes de azúcar o de sal. Son los grandes enemigos de una dieta equilibrada que sabemos hoy en día, que se basa en comer más frutas y verduras, grasas saludables y proteínas. Una manera de cuidarse un poco más que ha acabado siendo una de las más destacadas en estos tiempos que corren y tenemos por delante. Son días de quizás mirar al pasado y hacer una comparación ante lo que se comía en los años 80 y hoy en día estamos ofreciendo a nuestros niños de una forma muy diferente.
Es impensable dar esta merienda
A menos que sea un cumpleaños, una fecha señada en el calendario o un día de esos en los que pasamos por alto la dieta, nadie le daría a su hijo un bocadillo de este tipo cada día. En los 80, el pan no era un problema, tampoco lo eran los embutidos o los dulces.
Se comía de todo, pero quizás también se realizaba otro tipo de actividad. Recordamos aquellos tiempos en los que no había tantas prohibiciones, sino que todo lo que llegaba, acababa siendo parte de un todo que puede acabar siendo lo que nos acompañará en nuestros recuerdos.
La nevera no estaba llena hasta los topes, no había una despensa enorme, sin supervisión y los procesados no eran lo habitual. La comida era 100% casera, aunque se comían algunos alimentos de esos de batalla, que tenían fama de saludables o necesarios.
En los años 80 la obesidad infantil no era un problema, sino más bien todo lo contrario. Para crear ese ideal de niño saludable y fuerte o con algo de grasa, lo que se hacía era preparar meriendas contundentes que aguantasen los juegos en la calle, esos maratones corriendo con los vecinos hasta altas horas de la noche.
Lo comíamos a diario en los 80 y hoy ningún nutricionista lo permitiría
La realidad es que en los años 80 comer un bocadillo de Nocilla no era ningún sacrilegio, sino más bien todo lo contrario. Era una manera de aportar la energía y la fuerza necesaria para jugar en el parque o realizar las extraescolares sin perder de vista la dieta saludable que se comía en casa.
La nocilla es un clásico cuya historia debemos conocer: «Desde el Centro de Documentación Publicitaria, queremos reconocer en su 50 aniversario la aportación que ha tenido en el ámbito de la publicidad una conocida marca Nacional. Nos referimos a Nocilla, una marca muy presente en los hogares españoles. Nocilla forma parte de nuestra historia y por eso hemos preparado un recopilatorio de lo más destacado de estos 50 años. Nocilla celebra 50 años siendo la crema de cacao favorita de los niños y de los no tan niños de nuestro país. En 1968 se lanzó el primer envase de la innovadora crema fácil de untar y con un sabor ideal que llegó revolucionando las meriendas, sustituyendo al tradicional pan con chocolate y convirtiéndose en uno de los productos imprescindibles en los hogares con niños. Ahora, 50 años más tarde, nos encontramos con una nueva receta que mejora el perfil nutricional, se sustituye el aceite de palma por aceite de girasol y manteca de cacao, reduciendo un 40% las grasas saturadas, pero manteniendo el mismo sabor. Todos estos años han servido para poder trabajar en la calidad y la variedad de productos y así poder seguir siendo líderes en los hogares de España».
En sus inicios era lo que prometía en la etiqueta, una crema de cacao con avellanas, dos superalimentos que cumplían con su tarea. Eso sí, sabiendo que estábamos ante un tipo de merienda de las que no te dejaba con hambre sino todo lo contrario.
El bocadillo podía ser de pan Bimbo, otro de los clásicos que, sin duda alguna, nunca ha fallado, en esos días en los que se celebraba un cumpleaños, estaba muy presente. Casi tanto como ese paté que se untaba entero el pan y que aportaba hierro y energía.
Eran otros tiempos, aunque ahora esté prohibido, un buen bocadillo de Nocilla, puede ser ese capricho, casi secreto que después de un día de mucha actividad, es hasta necesario.