Los expertos en climatización coinciden: los aires acondicionados tienen los días contados y su sustituto son paredes ‘mágicas’ que enfrían hasta 7ºC las casas
Investigadores de la Universidad Tecnológica de Graz, en Austria, desarollan estas curiosas paredes de cerámica
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El aire acondicionado se ha convertido en la solución que se tiene en la mayoría de las casas para soportar los días de más calor, pero mantener una vivienda fresca no tiene por qué depender siempre de un aparato conectado a la corriente. En Austria, un grupo de investigadores trabaja con una alternativa que recupera una idea utilizada desde hace siglos y la adapta con tecnología actual. El resultado es una pared fabricada con cerámica que utiliza agua para enfriar el ambiente.
El proyecto se desarrolla en la Universidad Tecnológica de Graz (TU Graz) y ya cuenta con un prototipo instalado en su campus que parece haber dado buenos resultados ya que según sus responsables, se ha conseguido reducir la temperatura casi 7 ºC en determinadas condiciones. Detrás de ese efecto no hay ningún sistema de refrigeración convencional, sino que la clave está en la evaporación del agua y en una estructura cerámica diseñada mediante impresión 3D.
Los aires acondicionados tienen sustituto en las paredes ‘mágicas’ que enfrían
La pared está formada por bloques de cerámica porosa. Cada pieza presenta una geometría bastante particular, pensada para aumentar la superficie que queda en contacto con el aire y favorecer así el proceso de refrigeración. Para funcionar necesita agua. Ésta penetra en la cerámica y se desplaza por sus poros hasta llegar a la superficie. Una vez allí comienza a evaporarse y, durante ese proceso, absorbe calor tanto de la propia cerámica como del aire que la rodea. Es lo que se conoce como refrigeración evaporativa.
La profesora Milena Stavric, de TU Graz y participante en el proyecto, explica que la impresión 3D permite aumentar considerablemente la superficie disponible para esa evaporación. El diseño de las piezas ayuda además a controlar cómo se distribuye el agua y cómo circula el aire. La idea física, en realidad, no es nueva si tenemos en cuenta que durante siglos se han utilizado recipientes de barro para conservar fresca el agua gracias a su porosidad. También encontramos sistemas parecidos en la arquitectura tradicional de regiones cálidas y secas. La diferencia es que ahora ese principio se combina con diseño por ordenador y fabricación mediante impresión 3D.
Las pruebas han conseguido bajar la temperatura cerca de 7 ºC
Uno de los ensayos se realizó en una estancia de la propia universidad que alcanzaba temperaturas elevadas. Los investigadores comprobaron que el efecto refrescante podía percibirse en la habitación y midieron un descenso próximo a los 7 ºC en la zona situada alrededor del bloque cerámico lleno de agua. Eso no significa que instalar una de estas paredes vaya a reducir siete grados la temperatura de cualquier vivienda. Su funcionamiento depende de las condiciones del entorno. Influyen la temperatura del aire, la humedad, su circulación y la exposición al sol.
La humedad resulta especialmente importante ya que este tipo de refrigeración funciona mejor en ambientes secos, donde el agua puede evaporarse con mayor facilidad. El equipo continúa realizando mediciones con un prototipo de tamaño real instalado en el exterior para comprobar su comportamiento en diferentes situaciones. Por ahora, estas paredes tampoco están a la venta. El proyecto continúa en fase de investigación y no es todavía un producto comercial. Sin embargo, sus responsables han recibido consultas de empresas, municipios y particulares de diferentes países y estudian ya nuevos prototipos y posibles proyectos piloto.
La impresión 3D es una de las claves del invento
Aunque el principio utilizado sea antiguo, la forma de fabricar los bloques marca una diferencia importante. La impresión 3D permite trabajar la arcilla creando estructuras difíciles de conseguir con métodos tradicionales. Los bloques pueden almacenar agua y distribuirla por numerosos poros y pequeños conductos. El líquido se mueve por capilaridad a través de la cerámica hasta alcanzar una superficie de evaporación muy amplia. Cuanta más superficie disponible existe, más posibilidades hay de favorecer el proceso que termina enfriando el entorno.
Además, el sistema no está pensado exclusivamente para las viviendas. Los investigadores consideran que estas estructuras también podrían emplearse para refrescar zonas exteriores, como plazas y otros espacios públicos. El equipo busca incluso formas de aumentar todavía más la porosidad de la cerámica. Una de las pruebas consiste en mezclar la arcilla con micelio de hongos y serrín. Después, durante la cocción, estos materiales se queman y dejan en su lugar una red de pequeños huecos que facilita el movimiento del agua por la pieza.
Una alternativa al aire acondicionado que todavía necesita tiempo
La investigación abre la puerta a utilizar los propios elementos de un edificio para ayudar a combatir el calor. En lugar de depender exclusivamente de máquinas de climatización, una pared podría participar también en la refrigeración aprovechando un proceso tan sencillo como la evaporación del agua. Eso no quiere decir que los aparatos de aire acondicionado vayan a desaparecer a corto plazo. La tecnología continúa en fase experimental y todavía queda por estudiar su rendimiento a largo plazo y cómo responde en diferentes climas.
Lo interesante es precisamente la combinación que propone el proyecto: recuperar una técnica de refrigeración conocida desde hace siglos y aprovechar herramientas que hasta hace relativamente poco no estaban disponibles. Cerámica porosa, agua e impresión 3D podrían acabar convirtiendo las paredes en una parte activa de la climatización de los edificios.
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