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Descubre a Victor Hugo a través de sus frases

Victor Hugo
Víctor Hugo fue un poeta, novelista y dramaturgo francés que ha marcado la literatura del siglo XIX.

Víctor Hugo fue un poeta, novelista y dramaturgo francés que ha marcado la literatura del siglo XIX.

Víctor Hugo fue un poeta, novelista y dramaturgo francés que ha marcado la literatura del siglo XIX no solamente en su país sino en el mundo. Además, destaca como personalidad política y también como un intelectual comprometido con su época.

Y para conocerlo más a fondo, nada mejor que desgranar sus frases, con sentido para la vida, la psicología y el intelecto.

Quien siempre me insulta, jamás me ofende.

El amor abre un paréntesis que el matrimonio cierra.

La fe: he aquí lo más necesario al hombre. Desgraciado el que no cree en nada.

En los ojos del joven, arde la llama; en los del viejo, brilla la luz.

Atreveos: el progreso solamente se logra así.

¿Cómo definir a un envidioso? Es aquel ingrato que odia la luz que le alumbra y le calienta.

Cuando el amor es feliz lleva el alma a la dulzura y a la bondad.

La fuerza más fuerte de todas es un corazón inocente.

La música expresa aquello que no puede ser dicho y que al mismo tiempo no puede ser silenciado.

Hay muchos nombres para el futuro. Inalcanzable se llama para los débiles. Lo desconocido para los temerosos. Para los valientes es una oportunidad.

Las inteligencias con poca capacidad se interesan de los asuntos extraordinarios. Las inteligencias de gran capacidad se ocupan de los asuntos simples.

El que bien piensa, bien habla.

Al castigar a un inocente damos nacimiento a un malvado.

Donde lo único que se encuentra es una mañosa astucia, existe necesariamente la mezquindad. Cuando se dice astuto se está diciendo mediocre.

Los animales pertenecen a Dios. La bestialidad pertenece al hombre.

El cuerpo humano es sólo apariencia y esconde la verdadera realidad. La realidad de lo que somos es el alma.

Cuanto menos tamaño tiene un corazón, más odio le cabe.

El amor guarda semejanza con el árbol, se inclina por la fuerza de su propio peso, se arraiga de forma profunda muy adentro de nuestro ser, y algunas veces, entre las ruinas de un corazón, sigue reverdeciendo.

Poner todo en equilibrio es bueno, poner todo en armonía es mejor.

Una sonrisa es como el Sol que disipa el invierno en el rostro humano.

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