Reflexión

Arthur Brooks, catedrático de Harvard experto en felicidad: «El tiempo libre no consiste solo en no trabajar, el ocio es una habilidad distinta»

Arthur Brooks durante una intervención en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) de 2017, en National Harbor (Maryland, Estados Unidos). Foto: Gage Skidmore vía Wikimedia Commons - CC BY-SA 2.0
Arthur Brooks durante una intervención en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) de 2017, en National Harbor (Maryland, Estados Unidos). Foto: Gage Skidmore vía Wikimedia Commons - CC BY-SA 2.0
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Hace unos pocos meses, el experto en felicidad Arthur Brooks dedicó un episodio de su pódcast Office Hours al tiempo libre. Lo tituló La ciencia detrás de ser bueno en el ocio (The Science Behind Being Good at Leisure, en el original en inglés).

Según la página oficial del pódcast, el ocio bien aprovechado es una habilidad que cualquiera puede cultivar. En casi 52 minutos, Brooks repasó la diferencia entre el placer y el disfrute, el papel del arte y de la naturaleza y tres pautas para organizar las horas libres.

¿Por qué dice Arthur Brooks que el tiempo libre no consiste solo en no trabajar?

«El ocio no consiste solo en no trabajar, el ocio es una habilidad distinta», afirma Arthur Brooks en el episodio de su pódcast.

Para el profesor, el tiempo libre define a cada persona, ya que «lo que elegimos hacer cuando no nos pagan es lo que realmente somos como personas». Por eso propone tratarlo con la misma exigencia que el trabajo.

La idea parte de una distinción entre el placer y el disfrute. El placer se siente bien en el momento, pero deja a la persona agotada después. El disfrute, en cambio, la restaura.

«Si tu estrategia de vida es conseguir tanto placer como sea posible, no vas a terminar en la felicidad», advierte Brooks.

Dentro del ocio que conviene evitar, el experto incluye mirar redes sociales sin pensar antes de dormir, emborracharse o ver una serie en maratón. Para describirlo, toma del filósofo Josef Pieper el concepto de acedia, una pereza que, según Brooks, es «espiritual y mental, no solo física».

Frente a esas distracciones, el ocio verdadero incluye leer algo profundo y reflexionar sobre ello, consumir o producir arte, pasar tiempo en la naturaleza, aprender ideas o habilidades nuevas y mantener una conversación profunda con alguien.

Las tres pautas de Arthur Brooks para tomarse en serio el tiempo libre

«Tómatelo en serio. Prográmalo y planifícalo, a eso se reduce todo», explica Arthur Brooks sobre la primera de sus tres pautas.

Estructurar el tiempo libre implica dejar los dispositivos a un lado y fijar días y horas concretos, igual que con un entrenamiento. Brooks pone como ejemplo el paseo diario con su mujer después de cenar.

La segunda pauta es no desperdiciar ese tiempo. Si el plan es leer un libro de 6 a 7 de la mañana, el profesor recomienda empezar a la hora prevista, como en una cita de negocios.

La tercera consiste en fijar metas de ocio. «También deberías progresar en tu ocio», señala Brooks. Entre los ejemplos del catedrático de Harvard están leer la Biblia completa, prepararse para un retiro de meditación de una semana o aprender a apreciar a Bach.

¿Quién es Arthur Brooks?

Arthur C. Brooks es científico social y especialista en felicidad. A partir de 2019 fue titular de la cátedra Parker Gilbert Montgomery en la Escuela Kennedy de Harvard y profesor de la Escuela de Negocios de esa universidad, donde impartía un curso de Liderazgo y Felicidad.

Antes, entre 2009 y 2019, Brooks presidió el Instituto Estadounidense de la Empresa (AEI, por sus siglas en inglés American Enterprise Institute), un centro de estudios con sede en Washington.

A los 19 años dejó la universidad para dedicarse a la trompa y, entre 1989 y 1992, tocó en la Orquesta Ciudad de Barcelona. Terminó la carrera a distancia y se doctoró en análisis de políticas públicas en 1998.

En julio de 2026 se incorporó como catedrático al Departamento de Medicina, Salud y Sociedad de la Universidad de Vanderbilt.

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